Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Discusiones: Una Guía
Eduardo García Gaspar
27 abril 2017
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es como un truco. Una táctica usada en discusiones. Sirve para ganarlas sin necesidad de presentar pruebas ni razones. Tiene su chiste y, por si fuera poco, a su efectividad se une su invisibilidad.

Funciona así. Digamos que discuten dos personas sobre un tema, por ejemplo, el aborto y tienen el siguiente diálogo esquemático:

Persona A: Yo apoyo el aborto como un derecho femenino.

Persona B: Yo estoy en contra por ser un asesinato de una persona humana con derechos.

Persona A: Entonces debes probar que es un ser humano que tiene derechos.

Persona B: Muy bien… (comienza a hablar con sus argumentos, buenos o malos, bien o mal presentados).

Persona A: No me has convencido con tus argumentos, por lo tanto, yo tengo la razón.

El lector habrá visto el modo en el que se ha realizado una asignación asimétrica de responsabilidad de la justificación de la opinión presentada. En este caso A se ha quitado de encima el deber de justificar su opinión. Lo que ha hecho es cargar en B esa responsabilidad para luego descartar las razones de B y concluir (erróneamente) que por tanto, A tiene la razón.

Esta manera de discutir es común. No hace mucho que un amigo defendía a un candidato presidencial para las elecciones mexicanas en 2018 (sí, ya está en campaña). Yo critiqué a ese candidato y mi amigo se defendió pidiéndome demostrarle que su favorito no era un gran candidato.

Debía haber sido mi amigo quien demostrara y defendiera su punto. Fue él quien hizo la afirmación y a él le corresponde probarla. Sucedió lo previsto. Me dijo que mis argumentos no le convencían y que por tanto su preferido era el gran candidato.

Es un truco efectivo y suele pasar desapercibido, lo que le da una ventaja enorme. Y esto me lleva a sugerirle unos pocos consejos más a seguir cuando discuta temas importantes:

1. Cuando alguien diga algo y usted piense lo opuesto, no acepte el giro de la responsabilidad de justificar su opinión. Dígale al otro que es él quien tiene que demostrarla y, por supuesto, escúchelo, porque puede que tenga razón.

2. Cuando alguien diga cosas como «está demostrado», o «los expertos están de acuerdo en que…», con toda educación pida evidencias detalladas: estudios, libros, artículos, investigaciones, que demuestren eso.

En la mayoría de las ocasiones, el argumento de los expertos es abusado. Suele ignorarse que en la mayoría de las ocasiones los expertos no tienen una opinión única y entre ellos existen diferencias notables de opinión.

«La Comisión de Derechos Humanos ha encargado estudios de distintas cuestiones de derechos humanos a diversos expertos. Esos expertos ahora constituyen lo que se ha dado en llamar mecanismos o mandatos de derechos humanos de las Naciones Unidas o el sistema de procedimientos especiales» ohchr.org

En fin, cuando se enfrente a «la opinión de expertos», recuerde que muchas veces esos expertos han sido preseleccionados para filtrar a los que no están de acuerdo con la opinión que tienen los que han quedado.

3. La simplificación extrema de la opinión defendida que convierte en argumentos a simples frases y eslóganes repetidos. Por ejemplo, quienes defienden el aborto suelen hablar de «el cuerpo de la mujer es suyo y puede hacer con él lo que quiera», una afirmación discutible pero que se convierte en un argumento tan contundente como erróneo.

Es un fenómeno curioso y consiste en presentar como argumento absoluto una afirmación rotunda, como «el derecho al matrimonio igualitario», pensando que eso es prueba suficiente que justifica su opinión. Así, se cierra toda posibilidad de análisis.

Cuando alguien use esto, pida usted una explicación más amplia y usando otras palabras. Verá que, por lo general, se producen titubeos.

4. Más refinada y menos común entre la gente normal, pero frecuente en círculos académicos, es el uso de textos que son incomprensibles. Esto da un aire de respeto y un escudo protector a las opiniones más alocadas. Este es el material que muchos alumnos universitarios absorben: la ilegibilidad como evidencia de verdad.

5. El uso de sentimientos y emociones que descarta la utilización de razonamientos pruebas y evidencias. Las personas usan esto cuando al ser expuestas a opiniones contrarias a las suyas, se declaran lastimadas y dañadas en sus sentimientos, arguyendo que se les ha hecho sentir amenazadas.

Entonces quien ha expresado la opinión opuesta pasa a ser colocado en la posición de villano que ha lastimado los sentimientos ajenos.

En fin, lo que he querido hacer es presentar una breve y parcial guía para discusiones en las que se presentan opiniones contrarias y cómo ellas dejan de producir resultados debido a estratagemas que distraen la atención.

Un problema muy marcado de nuestros tiempos.

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