Un producto del capitalismo

El crecimiento económico y cómo lograrlo. Las condiciones necesarias para crecer materialmente. Las ideas de tres autores que responden a esa pregunta sobre las condiciones de las que depende lograr el crecimiento económico.

21 minutos

Introducción

Se presentan dos ideas. Una de Becker y Posner, y otra de Brenner. Las dos son respuestas a la pregunta de qué debe hacerse para progresar, para tener prosperidad económica.

Pueden leerse las dos o cada una:

Acceso a tema general:

I. Becker: el crecimiento económico depende de libertades económicas

Una idea de Becker y Posner. El crecimiento depende de libertades económicas, no políticas. Cualquier tipo de régimen puede producir crecimiento si en él existe libertad económica, aunque no exista libertad política. Por tanto, los regímenes democráticos no necesariamente causan progreso.

Punto de partida

Suele decirse que si un país quiere crecer lo primero que necesita hacer es gozar de un sistema democrático, uno de libertades políticas. Sin elecciones democráticas, se cree, no habrá crecimiento económico.

No necesariamente, dicen los dos autores consultados, Becker y Posner. Tener un sistema de libertades políticas es algo que tiene una escasa relación con el crecimiento. 

Hay casos de dictaduras que producen pobreza consistentemente, pero también las hay que producen crecimiento. Y, más aún, hay democracias en las que no se tiene crecimiento, cuando en otras sí.

La clave para entender esto es poner la atención no en las libertades políticas, sino en las económicas. Y, eso no es todo, las libertades económicas suelen llevar a las libertades políticas, pero no al revés.


📕 La obra consultada fue la de Becker, G. S., & Posner, R. A.Uncommon Sense: Economic Insights, from Marriage to Terrorism. University Of Chicago Press, pp. 315-319.


Crecimiento económico

El inicio es tratado por Becker (Posner expondrá sus ideas después). El tema es el de considerar a la libertad en dos de sus manifestaciones, las económicas y las políticas. 

Para luego intentar asociarlas con la prosperidad y concluir que ella depende de libertades económicas, no de las políticas.

La primera consideración es reconocer que ambas libertades son ampliamente valoradas. Pero son libertades, las económicas y las políticas, con diferentes manifestaciones. 

Será interesante ver cómo ellas interactúan en el desarrollo y el crecimiento de las naciones.

Libertades económicas llevan a libertades políticas

De inmediato, Becker señala que en la historia del siglo pasado existe una fuerte evidencia que las libertades económicas conducen a las naciones a las libertades políticas.

Hay ejemplos de esto: Corea, Taiwán, Chile. Estos países comenzaron su crecimiento económico bajo gobiernos militares, no democráticos. 

En los años 60 los dos primeros y en los 80, Chile, iniciaron un proceso de liberalización económica posterior al mal desempeño de políticas económicas centralizadas.

Dos décadas después de esa liberalización económica, los tres países comenzaron a adquirir libertades políticas, con elecciones y cambios pacíficos de gobierno. 

Estos son casos en los que las libertades económicas produjeron prosperidad y, más tarde, produjeron también libertades políticas.

La idea es congruente con otra, la que señala que la libertad es una sola y que sus manifestaciones no pueden existir por separado sin entrar en contradicción.



La libertades políticas no llevan a las libertades económicas ni al crecimiento

Toca ahora examinar la secuencia opuesta, la de países que inician con libertades políticas, no tanto económicas.

Un caso es India, una nación con amplias libertades políticas pero que no gozó de libertades económicas. Allí, se tuvo una economía centralizada, con fuertes controles gubernamentales en los mercados. 



Otra instancia similar es Israel, con amplias libertades políticas, pero una economía muy controlada.

De México, dice Becker, el país ha tenido prensa libre y considerable libertad política por muchos años, pero que las libertades económicas comenzaron a aparecer hasta finales de los años 80. Es otro caso en el que primero se tienen las libertades políticas, pero no las económicas.

El resultado sugerido es direccional. Los ejemplos de naciones en uno y otro caso son evidencia de escaso valor y es mejor usar análisis más serios. 

El hallazgo

Los estudios que existen al respecto, de los que Becker cita algunos, señalan algunos hallazgos: los países tienden a volverse democráticos si el crecimiento económico logra elevar los ingresos personales a niveles importantes.

Más aún, los países con libertades económicas son los que más crecen y elevan los ingresos personales. Son las naciones con mercados libres y derechos de propiedad asegurados.

Más todavía. Según esos estudios esa alta correlación positiva entre libertades económicas y crecimiento es en mucho independiente del nivel de libertades políticas.

Y, por último, de acuerdo con los estudios, el efecto de las libertades políticas en la prosperidad económica posterior es débil. Lo contrario de lo que sucede con las libertades económicas, que sí tienen un fuerte impacto en el crecimiento.



La prosperidad económica depende de libertades económicas, no políticas

Si se toman casos de naciones sin libertades políticas, habrá entre ellas muy distintos niveles de crecimiento porque ese crecimiento dependerá de las políticas económicas aplicadas.

Si en una dictadura se implantan libertades económicas, se tendrá crecimiento y tiempo después probablemente libertades políticas. Pero si en esa misma dictadura no se tienen libertades económicas no habrá crecimiento y la dictadura se prolongará.

Becker dice no creer que las democracias se presten especialmente a generar prosperidad porque en ellas se forman grupos poderosos con intereses propios. 

E igual que en otros sistemas políticos, ellos buscan favores gubernamentales, los que alteran las libertades económicas y por eso, el crecimiento se afecta.

Un caso de esos fue la India, con fuertes libertades políticas, pero que mantuvo una economía centralizada de escasa libertad. Fue hasta que inició esa liberalización que su economía comenzó a crecer.

Las consideraciones de Becker, por tanto, sugieren que el tipo de sistema político de una nación tiene una influencia escasa en sus posibilidades de crecimiento. 

En democracias y en dictaduras

Una democracia o una dictadura podrán crecer o estancarse por igual dependiendo de las libertades económicas que se tengan en el país.

Más aún, la libertad económica crea prosperidad y crecimiento, a lo que suele seguir la implantación de libertades políticas si es que antes no existían. Y, si donde no existen libertades políticas tampoco existen libertades económicas, la dictadura tenderá a mantenerse.

El mecanismo que Becker señala para el proceso que lleva de las libertades económicas a las políticas es el aprendizaje y conocimiento de las personas.

Con mayores ingresos se tiene más educación e información sobre lo que sucede en otras partes, lo que lleva a aspirar a tener libertades de expresión, más apertura y en general, aspiraciones democráticas.



Puede especularse sobre China (Becker escribió esto en 2005). Si el crecimiento económico de China se mantiene y las libertades económicas tienen su efecto en prosperidad, las limitaciones políticas tenderán a ir desapareciendo.

En resumen, lo que Becker apunta es que las libertades económicas llevan a libertades políticas no en mucho tiempo, pero que las libertades políticas no necesariamente llevan a las libertades económicas. Y si lo hacen, toma mucho más tiempo.

Por tanto, la prosperidad depende de las libertades económicas que existan, independientemente del tipo de régimen que se tenga, democrático o no. En otras palabras, la democracia y sus libertades políticas no producen prosperidad.

Gary Becker (L), Richard A. Posner (C) @ 2009 Coase Conference (Day 2), University of Chicago School of Law

«Gary Becker (L), Richard A. Posner (C) @ 2009 Coase Conference (Day 2), University of Chicago School of Law» by k-ideas is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

Precisiones de Posner

A continuación siguen los comentarios de Posner sobre lo expuesto por Becker. Dice estar de acuerdo con sus ideas. 

Reafirma su creencia en una correlación alta entre libertad e ingreso real, pero dice, hay un asunto sorprendente.

Si un dictador sabe que las libertades económicas llevan con el tiempo a las libertades políticas, también sabe que sus días están contados.  Claramente, para conservarse en el poder, haría lo que debe hacerse para detener la prosperidad económica, que es el mantener un régimen sin libertades económicas.

Una explicación puede ser la del dictador que reconoce que su poder está bajando y desea hacer que la tasa de caída sea pausada y gradual, por lo que la mejor estrategia es la de iniciar la liberalización de la economía: las inquietudes inmediatas de las personas se canalizarán a lo económico y no a lo político… por un tiempo.

Y termina haciendo una aclaración sobre la democracia y cómo debe ser ella entendida. 

No como un gobierno popular de mayorías, sino como un sistema de pesos y contrapesos, donde el gobierno tiene un poder limitado sobre sus ciudadanos.

En una sociedad rica, con ciudadanos de altos ingresos, esa democracia de poder limitado puede bastar para mantener libertades económicas, pero no sucede lo mismo necesariamente en una sociedad pobre. Puede allí no existir un gobierno limitado y por tanto uno que altere a las libertades económicas.

En un gobierno democrático pueden adoptarse políticas económicas que persigan la igualdad por encima del crecimiento. Esta es la razón por la que no hay una correlación obligada entre democracia y prosperidad.

Por tanto, puede aceptarse que la prosperidad depende de libertades económicas, no políticas. Hay una conexión entre la libertad y el progreso.

Aquellos que ven a la democracia como vía para el progreso, deben examinar sus creencias.

II. Brenner: capital unido a talento producen prosperidad económica

Una idea de R. Brenner. Talento más capital crean crecimiento económico. La clave del progreso está en hacer que el talento tenga a su disposición mercados financieros abiertos para hacer posible su aplicación real.

Punto de partida

Hay talento en todas partes, pero lo que no existe en todos sitios es la posibilidad de financiar ese talento. Financiarlo con mercados financieros abiertos y libres. Esto explica la riqueza de unos y la pobreza de otros.

El crecimiento económico no es otra cosa que lo que resulta de hacer que el talento de las personas cuente con los recursos materiales que necesita para realizar sus ideas. El cúmulo de esas realizaciones personales es la prosperidad. 

La idea que contiene esta carta fue encontrada en una obra de R. Brenner. 


📕 La obra utilizada para esta carta es el libro Brenner, ReuvenThe force of finance: triumph of the capital markets, New York: London. Texere, Capítulo 1, «Another American Century», pp. 9-31.


Brenner comienza su texto con la afirmación de una idea repetida en otras partes del libro.

El crecimiento económico es una consecuencia, el resultado de casar a los talentos con el capital. Y de hacer sujetos a ambos de la rendición de cuentas. Si el talento es coordinado con el capital, entonces ellos crean prosperidad.

Fuentes de capital

Y esto le lleva a citar las fuentes del capital, que son estas tres:

  1. Las herencias dadas por los padres a sus hijos o por la naturaleza a los países.
  2. Los ahorros de las personas.
  3. Los mercados financieros a los que se tenga acceso.

Si acaso estas tres fuentes de capital no están disponibles o son limitadas, las personas tienen otras dos fuentes de capital:

  • El gobierno
  • El crimen

Gobierno como institución financiera

Eso significa que el gobierno puede ser visto como una institución financiera cuya demanda de servicios depende de la disponibilidad de las otras fuentes de capital. 

Si las otras fuentes de recursos no están disponibles, las personas acudirán al gobierno como fuente de capital. El autor sostiene que el el capital unido al talento crean prosperidad económica. Por eso le interesa examinar al gobierno como fuente de capital.

Un gobierno se hace de recursos pidiendo créditos o cobrando impuestos. Así reúne recursos que puede redistribuir a una variedad de personas bajo diferentes nombres.

El éxito de un gobierno para crear prosperidad utilizando préstamos e impuestos, depende los siguientes factores:

  • La forma en el que gobierno gasta ese dinero.
  • Qué tanto explota su poder de monopolio (rentas)
  • El monto en el que esas rentas afectan las decisiones de los ciudadanos.

Sobre las bases de las aseveraciones anteriores, Brenner señala que es posible obtener dos conclusiones.

La primera de ellas es que el monto de la renta obtenida de sus ciudadanos por parte del gobierno es una variable de la posibilidad de ellos para ir a otros lugares.

Por ejemplo, ciudadanos con altas tasas impositivas en su país, pueden optar por cambiar de lugar de residencia a otro con tratamiento fiscal menos duro.

La segunda es que el uso que un gobierno da los recursos que ha recolectado depende de la división de poderes que exista en ese gobierno.

El crimen como fuente de capital

Si las primeras fuentes de capital no son accesibles, es decir, si no funcionan las herencias, los ahorros y los mercados financieros. Y si tampoco el gobierno es una fuente de capital, puede ser que en algún monto las personas decidan por la quinta de las fuentes de capital, el crimen.

Este crimen, señala el autor, no necesariamente es una actividad de suma cero, pues puede haber beneficios para la sociedad realizando estas actividades contrarias a la ley (véase, por ejemplo, Reventa de boletos).

Talento más capital crean crecimiento económico

La idea central es entender que cuanto mejor liguen, encajen y acoplen los talentos con los capitales, las naciones crecerán más. Y lo contrario, cuando exista desligue y desvinculación entre capital y talentos, las naciones serán pobres.

Pero hay algo adicional, si esos desajustes persisten, no solo se creará pobreza de manera consistente, sino que se producirán confusiones ideológicas de larga duración.

El caso de la URSS

Después de lo anterior, Brenner menciona brevemente algunos datos sobre la URSS.

Veamos la situación de los 70 años de dominio comunista, durante los que anularon a las herencias como fuentes de capital y a los derechos de propiedad y, también, cerraron sus mercados financieros.

Al caer ese gobierno, sus ciudadanos no tenían fuentes de crédito y solo les quedaba acudir al gobierno de nuevo o volverse criminales. En esa situación no funcionaría la liberalización de precios ni la privatización de empresas, porque no había mercados financieros accesibles a los que acudir.

Las empresas privatizadas se volvieron monopolios y la gente, paradójicamente, acudió de nuevo al gobierno en solicitud de ayuda. Igualmente, creció la actividad criminal, por ejemplo, con florecientes mercados negros que satisfacían necesidades y beneficiaban a particulares.

Este crimen es una forma de darle la vuelta a impuestos altos, fronteras cerradas y mercados financieros obstruidos.

Tampoco funcionarán los préstamos del FMI, pues ellos serían un subsidio a ese tipo de gobierno y no a las medidas necesarias, a las que lleven a ligar al capital con el talento.

Un caso en el que el capital y el talento no están coordinados ni accesibles entre sí y, por tanto, no crean prosperidad.

La democracia no es suficiente para crecer económicamente

Es falsa la creencia actual en el sentido de que la democracia es suficiente para crecer económicamente. La posibilidad de tener elecciones libres no significa prosperidad económica, si ella no va acompañada con la democratización de los mercados financieros libres. 

Ante esta falla, el gobierno seguiría siendo la principal fuente de capital y ese gobierno, por consiguiente, se verá presionado para cobrar más impuestos, pedir más préstamos y gastar más.

En realidad, cuando los ciudadanos tienen el derecho a votar eligiendo a sus gobernantes, pero sin acceso a mercados de capital que les hagan posible al disponibilidad de recursos sobre sus ingresos futuros, la marcha hacia la prosperidad económica se hace más lenta.

Con presiones de mayores impuestos, los derechos sobre las propiedades personales se debilitan. Las propiedades personales tienen poco sentido, dice Brenner, cuando uno no sabe qué impuestos serán decretados.

La mejor manera de lograr prosperidad económica es desde abajo, abriendo mercados financieros desde abajo y teniendo así la oportunidad de que los ciudadanos participen en el sistema.

Por ejemplo, siendo dueños de sus casas bajo un sistema fiscal de impuestos bajos y usando esos recursos como garantías de créditos (véase El mundo de la propiedad).



Dispersión del poder

Ante eso, desde luego, debe notarse que los mercados financieros abiertos producen un efecto, el de dividir el poder, algo en lo que un gobernante está poco interesado.

Pero también debe preguntarse la razón por la que si los mercados financieros amplios y abiertos son tan buenos, cuál es la razón por la que existen en tan pocas partes.

Expectativa de confianza

La contestación a esto es que esos mercados requieren un tipo de confianza, el que crea la expectativa de que las leyes serán aplicadas a todos por igual en el largo plazo. 

Por tanto, queda por verse la razón ahora de esto, el por qué tan pocas sociedades se han preocupados por este asunto de crear confianza.

Para contestar eso, el autor se adentra en algunas consideraciones históricas, para señalar que la historia occidental tiene una característica singular, la separación iglesia–estado, producto de una larga historia de conflictos.

Esto no sucedió en Rusia, que es el país con el que está haciendo comparaciones, pues allí la iglesia fue dominada por el estado y no podía enfrentar al gobierno cara a cara en cuestiones de principio.

Igualmente en Polonia puede verse el efecto de una situación contraria, la de la separación de poderes, con la iglesia católica enfrentando decisiones gubernamentales.

División de poderes

Brenner hace referencia a la separación y el balance de poderes, con correspondencias adicionales a Rusia y países islámicos en los que una sola autoridad, sin límites, ha dominado a los gobernados.

La autoridad que crea burocracias corruptas con poder arbitrario, que pueden confiscar propiedades, que pueden vender bienes a precios caros y comprar trabajo a precios bajos.

Otra indicación de esa separación de poderes es la existencia en algunos países de una clase militar respetable y admirada, la que también actúa como contrapeso a las decisiones del gobierno.

No una causa de un gobierno militar, pero sí alguien que hace contrapeso a la posible acción arbitraria de un gobernante.

Brenner habla de la dispersión del poder y plantea si es posible que las democracias logren esa difusión del poder, contestando que sí, pero con una salvedad.

La democracia que inicia por decreto y no como la culminación de un proceso va a tener efectos negativos, creando pobreza y miseria.

Nada puede dispersar tanto el poder como los mercados financieros abiertos y democráticos y lo contrario, nada centraliza tanto el poder como la destrucción de esos mercados.

Crecimiento económico: un poco de historia

Esa destrucción acarrea un terrible efecto, la confusión ideológica de largo plazo. Y estamos ahora sufriendo eso y eso afecta la posibilidad de coordinar al capital con el talento y que ambos crean prosperidad.

Vayamos a los años 20 y 30, del siglo 20, con hiperinflación en muchos lugares, desempleo, crisis, crecimiento de los gobiernos, creación de dictaduras.

Es esos años fueron destruidas las primeras tres fuentes de capital en el mundo occidental y la gente acudió a las otras dos, al gobierno y al crimen, un crimen organizado por el estado. Y para justificar estas tendencias se inventaron nombres nuevos.

Las personas tienen una gran habilidad para convertir a los asuntos en cuestiones morales y darles un disfraz con nuevo lenguaje. Algo en lo que los científicos sociales colaboran creando teorías y términos que legitimizan a cualquier régimen, sea fascista, comunista o racista.

Los economistas de esa época no vieron que los gobiernos entraban a actuar como intermediarios financieros cuando las otras fuentes de capital fueron destruidas sin esperanzas de volver.

Y los economistas inventaron nuevas teorías y un vocabulario que justificaban esas acciones erróneas, dando legitimidad y validez a lo que no lo tiene. La influencia de esas ideas aún se tiene en la actualidad, como la de Keynes.

La política de acción fue la correcta en esos momentos, el gobierno debía intervenir ante la destrucción de esas fuentes de capital, pero la inercia intervencionista siguió justificando indebidamente el crecimiento del estado.

Ni siquiera los defensores del libre mercado y el business cycle, como Hayek y Schumpeter, mencionaron la importancia de los mercados financieros abiertos.

Esta tendencia sufrió un cambio en los años 80, con el comienzo de la aplicación de medidas liberales.

El caso de México

Acto seguido, el texto pasa a examinar un caso, el de México, a la luz de las consideraciones anteriores.

En este país inmediatamente después de la devaluación enorme del final de 1994, muchos de sus habitantes que habían buscado la prosperidad por medios legales se dedicaron al comercio de drogas. 

Este país puede verse como distinto de Rusia, pero en el fondo son grandes las similitudes.

Hasta el año 2000, las elecciones mantuvieron en el poder al PRI, con legisladores serviles al presidente; el sistema judicial es corrupto y los ciudadanos no tienen acceso al crédito.

Los gobiernos controlaban el acceso a esa fuente de capital, que iba solo a los bien relacionados, con un resultado neto de carencia de capital para el uso del talento.

De lejos estas naciones pueden verse como democracias y tener sistemas capitalistas, pero no lo son si carecen de esos mercados financieros abiertos.

No importa que reciban ayuda del exterior y discutan los significados de capitalismo y de mercados, porque no tienen los cimientos para aprovecharlos, incluyendo sus recursos naturales.

Mercados financieros abiertos

Cuando no existen mercados financieros abiertos, las personas tienen que contentarse con sus bajos ingresos actuales, sin posibilidad de capitalizar su potencial de ingresos futuros, y se condenan a permanecer en la pobreza.

Sin ellos, el talento y el capital no pueden unirse para crear crecimiento económico.

Fundamentan sus esperanzas en una mejor vida para sus hijos y en sus creencias religiosas.

Si pudiesen adquirir crédito, esas personas desarrollarían hábitos diferentes en el manejo de sus ingresos. Cuando no es posible obtener crédito, las compras de bienes caros son solo posibles después de largos tiempos de ahorro. En cambio, la deuda contraída es un incentivo para trabajar más y esforzarse aún más.

A esto hay que añadir otro factor importante, la necesidad de una moneda sólida, sin la que no es posible desarrollar mercados financieros.

Pero también lo son los impuestos y las regulaciones, que se ven inmersos en discusiones inútiles que atacan las ideas de monedas estables, impuestos bajos y regulaciones simples, con un lenguaje intelectual que olvida la simple verdad de que el poder debe dividirse, teniendo una autoridad que sea responsable del gasto y otra del valor del dinero.

Se olvidan en esas discusiones de política monetaria que los mercados financieros están ligados a la confianza y basados en la certeza razonable de un futuro confiable.

Hay países en los que se posee esa situación de coordinar al talento con el capital, como en los EEUU. Pero no en lugares como Japón, Alemania y Francia.

Crecimiento económico, talento y capital

El talento, puede suponerse, está distribuido de manera homogénea en todas partes del mundo. Pero no lo está la oportunidad del acceso al capital. 

Esta es la razón de muchas emigraciones a los EEUU y sus ejemplos de gente talentosa con historias de grandes éxitos.

Si antes, las personas se sentían atraídas a ese país por causa de sus grandes extensiones de tierra que les permitirían ser propietarios, ahora la atracción es el acceso a fuentes de capital con el que su talento rendirá frutos.

Lo que importa en última instancia no es el know-how, sino el financiamiento de ese know-how. La coordinación del talento con el capital, ya que ellos crean prosperidad económicaa cuando se encuentran uno con el otro.

Y el autor, canadiense, hace un cálculo de la pérdida de su país por causa de la emigración de su país a los EEUU causada por regulaciones e impuestos desorbitados: unos 200 mil millones de dólares en talento.

La historia es igual a la de Italia, cuando sus mercados financieros estaban abiertos y atrajeron al mejor talento, lo mismo que en Holanda y luego en Londres, como también en Escocia.

La pregunta es obvia. ¿Por qué los países no han abierto sus mercados financieros para hacer que el talento nacional reciba apoyo de capital y rinda frutos? La respuesta es, dice el autor, cínica.

Porque tener mercados financieros abiertos dispersan el poder y eso es una amenaza a los privilegios de las elites.

Concluyendo

Las dos ideas de esos tres autores indican que el crecimiento económico depende de las libertades económicas mucho más que de las libertades políticas.

Becker y Posner enfatizan el mismo punto de Brenner: las libertades políticas de la democracia no producirán prosperidad si no son acompañadas de libertades económicas.

Las Precisiones de Posner son particularmente llamativas para conocer a la mente del dictador.


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[Actualización última: 2021-03]