Definición, características, funcionamiento y origen del régimen democrático. Un sistema político específicamente creado para defender a la libertad evitando abusos de poder. ¿Qué es democracia y cuál es su significado?

14 minutos

La democracia, en breve

¿Qué es la democracia?

La democracia es uno de los principios de buen gobierno que reconoce y respeta libertades de los ciudadanos. Su fundamento es la aceptación de la soberanía de personas capaces de gobernarse a sí mismas y, por eso, seleccionar periódicamente a sus autoridades para formar un gobierno de poderes controlados.

¿Qué ventajas tiene la democracia?

Dos muy claras. Ella permite cambios pacíficos periódicos de gobierno. También, facilita la entrada a otros principios de buen gobierno, como el imperio de la ley y la división del poder. El conjunto de esos principios es lo que respeta la libertad y la dignidad de cada persona.

¿Qué riesgos tiene la democracia?

Cuando se cree que es el único valor político a defender, produce distorsiones sociales que crean condiciones propicias al abuso de las mayorías y la destrucción del estado de derecho. Produce oportunidades para regímenes populistas y personalismos políticos que asumen ser la voluntad nacional.
La democracia, cuando se interpreta como un valor político y no como un instrumento, conduce fácilmente a situaciones en las que se pierden libertades creyendo que eso está justificado por la voluntad mayoritaria.

¡Advertencia!

La democracia es un concepto complejo, mal usado con frecuencia. Lo que sigue da una idea inicial razonable. A ella se han añadido enlaces a otras precisiones que pemitirán profundizar en el tema.

Democracia, definición

La palabra Democracia describe a un régimen político. Un arreglo de las instituciones de gobierno que tiene como principio fundamental el de la soberanía de las personas de la que se desprende su derecho a seleccionar a sus gobernantes.

Es decir, la naturaleza de un régimen democrático es la libertad personal que se manifiesta de diversas maneras, principalmente en la elección de gobernantes que cambian en el tiempo. Es el control del ciudadano sobre la autoridad para evitar abusos.

Eso va mucho más allá de decir que ella «es un sistema de gobierno, que permite que la ciudadanía exprese su opinión y sea escuchada». Más bien, es el sistema que hace que el gobierno se encuentre bajo control y así se respeten libertades y eviten abusos de poder.

La democracia es uno de los principios de buen gobierno que reconoce y respeta libertades de los ciudadanos. Su fundamento es la aceptación de la soberanía de personas capaces de gobernarse a sí mismas y, por eso, seleccionar periódicamente a sus autoridades para formar un gobierno de poderes controlados.

Democracia, uno de los principios de buen gobierno

Debe resaltarse explícitamente que ella es uno de los componentes de los buenos gobiernos. No es el único. Un gobierno únicamente democrático no es necesariamente un buen gobierno. En realidad, ella tendría que tener otros principios para serlo.

Esta es una llamada de atención para aquellos que suponen que cualquier país que tenga un gobierno democrático también tiene un buen gobierno y posibilidades notables de prosperar. La soberanía de las personas es solo uno de los requisitos del gobierno de calidad.

Otro de esos requisitos es el de la separación o división de poderes. La democracia reconoce que todo poder, el que sea, tenderá a ser abusado por quien lo posee, sea económico, político, o cultural/religioso.

Ella trata también de remediar esa posibilidad enfrentando a los poderes políticos entre sí, fragmentándolos en el tiempo, en el espacio y en sus funciones.

Democracia y sus usos exagerados

Tan grande suele ser la admiración que tiene el término ‘democracia’ que se emplea erróneamente con frecuencia.Sin la connotación de división del poder, es usado para dar una imagen positiva a regímenes de poderes concentrados que anulan libertades. La Alemania oriental bajo el dominio de la URSS, por ejemplo, era oficialmente llamada democrática cuando no lo era.

Igualmente suele confundirse a la democracia con cualquier situación cuya solución sea buscada por medio de mayoría de votos. El mecanismo del voto es una parte importante pero pequeña de la democracia.

Para entender correctamente a la democracia, ella debe considerar a la idea de República. También a la noción de estado de derecho. Ellas redondean y complementan a la democracia. Tener una democracia no es suficiente como para garantizar un buen gobierno.

Democracia, ¿cómo reconocerla?

La mejor forma de reconocer que un país es una democracia es examinar su nivel de división de poderes.

Si la misma persona se encuentra en el poder durante muchos años, si no hay autonomía legislativa, si no existen varios partidos políticos, si no hay autonomía judicial, si las leyes no se respetan, si hay censuras a medios de comunicación, si las escuelas privadas son presionadas, si las manifestaciones religiosas son limitadas, si mucho de la economía es propiedad estatal, todo eso es indicativo de un sistema no democrático.

El significado de democracia y sus características

La democracia es una idea compleja y ardua, con muchas dimensiones y elementos variados. Las ideas siguientes intentan penetrar en esas dificultades.

I. Democracia significa autogobierno 

La capacidad de las personas para autogobernarse a sí mismos. Esta es la condición obligada de una democracia.

📌 La democracia se sostiene solo en ciudadanos deben tener el talento y la habilidad para conducirse a sí mismos. Eso significa tener conciencia moral y, sobre todo, virtud, la arraigada costumbre de actuar respetando a la ley y a la moral.

Refiriéndose a la antigüedad de la Civilización Occidental, un autor escribe:

«El autogobierno en la ciudad era posible solo si la virtud del autogobierno gobernaba las almas de los ciudadanos; y el autogobierno de los individuos solo podía realizarse en una ciudad que entendía que la ciudadanía en sí misma era una especie de hábito continuo en la virtud, tanto a través de la ley como de la costumbre». Deneen, Patrick J. Why Liberalism Failed (p. 22). Yale University Press. Mi traducción.

Ciudadanos libres y responsables

No puede realmente tenerse una democracia sólida si carece de una amplia base de ciudadanos capaces de gobernarse a sí mismos y habituados a la virtud. Lo único que podrá tener, sin esos ciudadanos, será un sistema de selección de gobiernos autoritarios.

Si no son capaces de gobernarse a sí mismos buscarán que la autoridad los gobierne como un remedio de esa incapacidad propia, creando la oportunidad de construcción de gobiernos autoritarios que socaven las libertades que la democracia estaba destinada a defender.

Del mismo autor citado:

«Durante mucho tiempo se había creído que la libertad era la condición de la autodeterminación que evitaba la tiranía, tanto dentro de la política como del alma individual. Así, se pensó que la libertad implicaba disciplina y entrenamiento en la autolimitación de los deseos, y los correspondientes arreglos sociales y políticos que buscaban inculcar las virtudes correspondientes que fomentaban las artes del autogobierno». Ibídem, pp 23-24. Mi traducción.

¿Quiere alguien tener libertades y evitar tiranía? Entonces debe suponer que la persona es capaz de tener disciplina personal, de ser virtuosa y llevar una vida honesta e íntegra. ¿No es así? Pues entonces la democracia, el autogobierno, tendrá dificultades.

II. Democracia es equilibrio

Hay tres componentes inevitables en una democracia —un gobierno, la libertad de los ciudadanos y la consecuencia de mezclar esos dos, un gobierno para gente libre.

En lo que sigue examino esos tres componentes y lo hago siguiendo la idea de E. Burke (1729-1797). En su obra Reflexiones Sobre la Revolución Francesa habla de esos componentes:

Es fácil establecer un gobierno

Dice que «hacer un gobierno no exige gran prudencia. Fortalézcase el asiento del poder, enséñese la obediencia y está hecho el trabajo».

La idea es muy diáfana: formar un gobierno no es una gran complicación —basta con acumular poder en unos y obtener la obediencia del resto.

Es simple tener libertad

Dice que «Dar libertad es aún más fácil… únicamente se requiere soltar las riendas». Otra idea diáfana: si se quiere tener libertad y nada más que eso, tampoco es complicado —es suficiente quitar frenos y obstáculos.

Los dos elementos, el gobierno y la libertad, son simples de explicar en cuanto a cómo lograrlos —pero queda pendiente la combinación de ambos en una sociedad libre y gobernada, algo que refleja el significado de la democracia como instrumento de defensa de la libertad.

Ya no hay aquí la simpleza de los dos elementos anteriores.

Tener libertad y gobierno es difícil

Dice, «Pero formar un gobierno libre, es decir, templar conjuntamente esos elementos opuestos de libertad y coacción es una obra congruente consigo misma, exige mucho pensamiento, profunda reflexión y una mente sagaz, poderosa, capaz de combinar».

Se quiere tener libertad y a mismo tiempo se quiere tener un gobierno —la mezcla da eso de un gobierno libre, que es ya algo complejo. Burke lo define bien, se trata de «templar» dos elementos opuestos, o al menos que presentan tensiones entre sí.

La libertad entendida como el abandono de frenos encuentra controles en el gobierno entendido como centro de poder que pone frenos a esa libertad. Esto es lo que define la gran discusión política de todos los tiempos —quizá más intensa.

Poder y libertad

La acumulación de poder en los gobiernos —su crecimiento y concentración de recursos— va en contra del otro elemento, las libertades de los ciudadanos. Es como si existiera una cantidad limitada de poder en las sociedades que hace que lo que uno gana de poder lo pierde el otro.

Si el ciudadano gana libertades, el gobierno pierde potestades —y si el gobierno gana poder, el ciudadano pierde libertades. Parecen ser dos elementos que están en tensión y que presentan una problemática solo posible de solucionar en una posición de sano equilibrio entre ellos.

Esto es lo que hace llegar al punto que es la clave de una sociedad democrática —las mentes de los gobernantes, pero también de los gobernados.

La democracia necesita que sus mentes sean sagaces, poderosas, inteligentes, prudentes, perspicaces, avispadas. Es la única manera de preservar el equilibrio de una democracia.

Un equilibrio que de perderse la puede convertir en una sociedad de ciudadanos dóciles al gobierno y sin libertades, o una sociedad sin orden e ingobernable —quizá como un balance entre la pasividad de una dictadura y el caos de una anarquía.

Sin ciudadanos astutos y pensantes, y sin gobernantes reflexivos y sutiles, las democracias están en riesgo de irse a cualquiera de sus extremos indeseables.

III. Revisar las creencias acerca de la democracia

La noción que se tiene de democracia es elemental y básica —consiste en creer que las personas quieren un buen gobierno, uno formado por gobernantes que hagan cosas buenas.

Se suele creer que la democracia llevará a los mejores al gobierno y ellos harán siempre lo mejor para la gente. Eso es más o menos equivalente a dar como cierta la existencia de la magia de Harry Potter.

Es necesario examinar esas creencias demasiado optimistas que hace suponer que tener una democracia es suficiente como para tener un buen gobierno de alta calidad.

1. Todos están de acuerdo en qué constituye un gobierno bueno. Falso

Hay muy diversas opiniones entre las personas sobre qué es un buen gobierno. Basta comparar las ideas de los liberales contra los socialistas y de los conservadores contra los progresistas, para comprobar esta falsedad.

2. Los gobernantes harán cosas buenas siempre. Falso

Aún entre políticos perfectos, las presiones políticas impedirán realizar todo lo bueno que persigan. Y ya que los gobernantes son simples seres humanos, entre ellos existirán todos los vicios y maldades humanas.

3. Los ciudadanos sabrán elegir a los mejores. Falso

En la realidad el electorado no tiene la preparación para distinguir entre unos y otros. Peor aún, si tuviera esa capacidad no dedicaría el tiempo que requiere el examen completo de los candidatos y sus propuestas. Las decisiones democráticas no son garantía de perfección.

4. Habrá congruencia entre lo prometido en la campaña y lo realizado por el gobernante. Falso

La realidad de la política impide eso. Pero sobre todo, las promesas electorales tienen el objetivo de lograr votos antes del compromiso de hacerlas realidad, lo que genera promesas irracionales.

No, la democracia no produce los mejores gobiernos necesariamente. Tampoco lleva a los mejores al poder. Ni produce un voto prudente y racional. La democracia tiene otras ventajas, más terrenales, menos utópicas. Lo que ella hace es un par de cosas muy básicas, poco notorias, pero imprescindibles.

Una de ellas es la posibilidad de cambiar de gobierno sin necesidad de golpes de estado. Le apuesto a que pocos mencionarán esta ventaja al hablar de democracia.

Otra que no es menor, la de evitar o minimizar abusos del gobierno (el mayor riesgo político de todo pueblo). Lo hace dividiendo el poder gubernamental en sus funciones, en el tiempo, y en el espacio.

5. Tener democracia es igual a tener buen gobierno. Falso

Ella no es un valor político que merezca ser ensalzado creyendo que es sinónimo de buen gobierno. La democracia es solamente un componente de una autoridad aceptable porque reconoce la libertad y respeta la soberanía de las personas.

Usa mecanismos de voto mayoritario para sustituir gobernantes de modo pacífico y pone bajo control el poder de los gobernantes.

Además de eso, un buen gobierno necesita incorporar las ideas de república y estado de derecho, las que ponen control sobre el exceso de poder de las mayorías.

Por qué Sócrates odiaba a la democracia

Democracia en conclusión

El término ‘democracia’ es una de las palabras predilectas del discurso público. Ella y sus derivados son ingredientes indispensables en los contenidos políticos y académicos —un tipo de componente con usos variados, confusos y cómodos.

Es este éxtasis lingüístico causado por la ‘democracia’ de un tamaño tal que no admite discusión y la convierte en un mito con mil usos —incluso ha sido añadida produciendo cosas como «familia democrática», «diálogo democrático», «ciencia democrática», e incluso llamados a democratizar a la Iglesia.

La democracia no es un valor político, ni forma parte de principios humanos, morales o políticos, que le concedan consideración axiológica. No es un valor que justifique una defensa ética.

📌 La democracia, cuando es entendida correctamente, no es nada más allá de un utensilio creado bajo las condiciones que intentan defender a la dignidad humana individual, especialmente ante los ataques gubernamentales de abuso de poder.

La democracia no puede ser colocada en nichos de admiración política, porque solamente es una herramienta, un dispositivo que tiene el propósito de proteger a la persona de los excesos de poder. Es un mecanismo ingenioso aunque crudo de resguardar a la libertad.

«La Democracia es esencialmente un medio, un artefacto utilitario para la salvaguarda de la paz interna y la libertad individual» F. A Hayek (1899-1992), The Road to Serfdom.

Ocupando su lugar correcto, como un dispositivo para la preservación de las libertades personales, la democracia puede ser examinada sin que ello sea interpretado como un sacrilegio.

Debe ser señalado expresamente que la democracia no es en sí misma un valor político —es simplemente un mecanismo de división de poderes políticos que sí defiende a un valor político, el de la libertad humana.

Es decir, la democracia no es ni puede ser un sistema de imposición de voluntad de la mayoría. Ella es un sistema político para defender a la libertad personal.

Las votaciones son una parte de la democracia y no la principal. Las mayorías ganadoras en una votación también tienen poderes limitados. La anterior aclaración es vital al encontrarse textos limitados que ponen su énfasis central en la soberanía popular, como en este caso.

«En sentido estricto, la democracia es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes». es.wikipedia.org


Otros lectores también leyeron…

[La columna fue revisada en 2021-11]