Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Doble Vida
Eduardo García Gaspar
7 enero 2003
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No hace mucho tiempo que tuve oportunidad de conversar con dos reporteros de periódico, por separado, y constatar una terrible realidad.

Uno de ellos sabía su oficio, pero el otro no.

Ahora déjeme decirle qué es eso del oficio del reportero, aplicable a cualquier medio. Cuando uno habla de los reporteros, siempre, debe entenderse que ellos son representantes de los ciudadanos.

Esto se traduce en una función muy sencilla, que es la de hacer las preguntas y obtener la información que el mismo ciudadano haría o buscaría. Cuando un reportero entrevista a un gobernante, por ejemplo, tiene la obligación de interrogarlo haciendo las preguntas que los ciudadanos le harían a esa persona.

Muy sencillo de entender, pero muy difícil de hacer. Creo que no hay regla mayor a ésta para un reportero responsable.

Desde luego, los reporteros estudian y se preparan en una multitud de áreas muy relacionadas con su trabajo, desde saber escribir correctamente hasta el más sofisticado conocimiento de medios.

A eso se añaden las mañas y trucos del oficio, como el logro y mantenimiento de buenos contactos y excelentes relaciones con todos, absolutamente todos, lo que siempre está sostenido en su seriedad y esa famosa palabra, confianza.

El reportero, hasta aquí, es una mezcla de teoría y de práctica sanamente balanceadas para lograr notas objetivas e importantes. Pero mi punto es que el reportero debe llevar una vida doble .

Primero, nunca debe dejar de ser reportero, pues esa labor no termina jamás. Creo que se debe ser reportero 24 horas al día.

Y, segundo, algo más complejo, el reportero debe tener un gran conocimiento de los temas que reporta. Éste es precisamente el punto por el que digo que uno de esos dos reporteros con los que hablé falló.

Falló porque no sabía del área que cubría. Estaba encargado de reportajes sobre negocios y no tenía la menor idea de lo que era un balance. Nunca pudo distinguir entre ingresos y utilidades y dividendos. La noción de flujo de efectivo le era tan ajena como la Física Molecular a mí.

El punto es vital porque significa que quien lee las notas de ese reportero no puede esperar lo mínimo de calidad en una nota o reportaje.

No es este problema único nuestro en México, lo sufren periódicos en todas partes y muy famosos. Y es un problema serio. Uno de los más clásicos ejemplos de fallas en conocimiento del área en la que se especializan los reporteros es el del razonamiento económico básico.

Un caso común hace tiempo fue el de varios reporteros y columnistas que dijeron que el tequila escasearía por causa de la falta de agave para producirlo, lo que es equivocado.

El tequila siempre ha escaseado al igual que el resto de los bienes que compramos, todo es escaso, por eso trabajamos para producir cosas y por eso pagamos. El tequila no escaseó nunca, simplemente elevó su precio por causa del faltante de agave.

Allí está disponible todo el tequila que quiera usted comprar, pero a precios superiores, lo que de seguro ha ocasionado alguna reducción en su consumo. Igualmente, cuando se propone un impuesto especial a algún producto, lo primero que hay que preguntar es el monto estimado de reducción de las ventas de ese bien, cosa que muy pocas veces se hace.

Si el político habla de dinero invertido en un programa hay que preguntarle sobre los resultados medibles de ese programa y tener la malicia de interpretar las cifras, por lo que conviene saber un poco de estadística. Ese mismo error en México se ha cometido en todas partes y es una lástima que así suceda.

La cuestión que queda al final es que el reportero lleva una doble vida. No sólo tiene que ser un experto en el desarrollo de su función, sino que tiene que saber del tema que reporta.

Vaya, que el tipo tiene que tener prácticamente dos carreras si quiere hacer bien su trabajo. Si reporta temas de criminalidad y policía, debe tener una buena idea de códigos penales y saber algo de criminología, lo suficiente como para moverse cómodamente en esos ambientes. Y todo esto me lleva ahora a considerar al lector.

También él tiene responsabilidades de este tipo y no puede estar satisfecho creyendo con total fe lo que los reporteros dicen o escriben, y no porque esos reporteros sean malos, que lo pueden ser, sino porque el lector debe incorporar su propio criterio a la información que recibe.

El lector es el último juez calificador de la información que toma de los medios. El mérito de seleccionar a un reportero confiable está en usted.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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