Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Consecuencia Lógica
Eduardo García Gaspar
27 octubre 2003
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuando un individuo, el que sea, quiere ganar dinero dentro de un mercado libre en el que existe competencia, la única opción que se le presenta dentro de la ley es la de servir mejor al consumidor.

No hay de otra. Esa persona verá dónde hacer más negocio con menores riesgos y las ganancias más altas posibles.

Buscando eso, sin quererlo, atenderá mejor a las personas que lo rodean, con mejores productos a mejores precios, siempre que exista libertad de iniciativa y división del trabajo.

La idea no es nueva, lleva más de un par de siglos que fue escrita. Esta idea nos pinta un panorama interesante, pues podremos con ella entender que pocas personas tendrán mejor ocupación que aquellas que se dedican a buscar ganar más dinero, pero, repito, siempre que exista competencia.

Por eso tenemos abundancia de bienes en muchas industrias. Por ejemplo, hay muchas botanas y fritos, hay muchos jabones, aceites, carnes frías, automóviles.

Estos y muchos mercados más tienen abundancia de oferta para la satisfacción de muchas necesidades. Aquí es donde surge la imaginación para poner sobre la mesa una duda razonable. ¿Nos gustaría que existiera esa misma abundancia de opciones de compra en otras áreas en las que el servicio que se nos da es malo?

Por ejemplo, no estaría nada mal que la policía nos tratara como nos tratan los de Sabritas o Barcel con su variedad de botanas.

Tampoco estaría mal que pudiésemos seleccionar entra varias marcas de gasolina igual que podemos comprar varias marcas de cerveza. El asunto puede llevarse a áreas que, por pereza mental, creemos que pueden ser sólo tareas gubernamentales.

Es perfectamente posible pensar en la posibilidad de empresas privadas que ofrecieran servicio de tribunales en competencia con los jueces del poder legislativo, dando mejor servicio, más rápido y sin corrupción.

Se podría llegar a la posibilidad de importar tribunales y jueces, lo que de hecho se hace en ocasiones cuando se someten asuntos a tribunales extranjeros. No se ría, éstas son posibilidades muy reales.

En el terreno educativo ya se practica en algunas partes un sistema de vales, que son dados a escuelas en las que libremente se inscriben a los hijos y a los que los padres pueden añadir dinero extra. Es una competencia de escuelas que los padres de familia seleccionan a su conveniencia, igual que ahora seleccionan la marca que más les gusta de refrescos.

Suenan estas cosas en la superficie muy alejadas de posibilidades reales, pero en realidad son posibles. Si usted cree que no se puede privatizar el servicio de policía está equivocado, ya se ha privatizado.

Esta privatización toma la forma de los guardaespaldas que usan algunas personas y de los guardias y veladores que tienen algunos vecinos y empresas.

Sin darnos mucha cuenta de ello, estamos privatizando lo que podemos sin que el gobierno se de cuenta, como los servicios de envíos que hacen de lado al mal servicio estatal. Lo mismo sucede con la basura y las empresas especializadas en desechos de cierto tipo.

El fondo del asunto es muy sencillo. En algunas industrias tenemos servicios y productos que nos ofrecen variedad, calidad y precio, pero hay otros campos en los que lo que se nos ofrece es malo y caro.

¿Por qué no establecer sistemas abiertos de competencia para tribunales, policía, educación, energía y todas esas áreas que el gobierno se reserva? Suena atrevido, pero en realidad es lógico.

Si quiero quitar la corrupción de jueces, bien podrían tenerse empresas privadas en competencia para ofrecer juicios objetivos y confiables para las partes.

Porque, la verdad, al final, a todos nos gustaría que tribunales, jueces, policías, escuelas y demás nos trataran como nos tratan las cervecerías, los fabricantes de jugos y conservas, los que hacen botanas y el resto de los productos que están en competencia.

A esos fabricantes les interesa ganar dinero y eso que suena egoísta en la superficie es en realidad un proceso que les obliga a darnos calidad y buen precio. No está mal. En cambio a esos que no les interesa ganar dinero, tampoco les interesa darnos un buen servicio.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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