Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Competencia de Aerolíneas
Eduardo García Gaspar
24 febrero 2006
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Cuando las cosas cambian en la economía y ella se liberaliza, hay dos reacciones, una es de alarma y la otra de agrado. El alarmado es el empresario y su sindicato. El que sonríe es el consumidor. Y eso es lo que ahora sucede en este país.

Unos sonríen y otros sufren pánico. Durante años, México estuvo dominado por dos líneas aéreas sin competencia real entre ellas.

No había otra forma de transporte aéreo. Así era la vida y había beneficios en ella, casi todos favoreciendo a los sindicatos de esas empresas. El mercado era cautivo y la competencia nula. Pero las cosas han cambiando con las ABC, la aparición de las Aerolíneas de Bajo Costo. El deleite está en el cliente. El espanto, en las aerolíneas dominantes.

Cuando esto sucede, suele haber una reacción, la del hablar de “guerra de precios”, “competencia desleal” y, no podía faltar, el llamado a la intervención gubernamental. Eso escuché en la radio, cuando un breve reportaje mencionó que los precios de los boletos de avión son tan bajos ahora que han causado alarma.

La alarma no viene del consumidor, sino de las empresas. Se decía en el reportaje que había alarma en hoteleros, en agencias de viaje y en líneas aéreas.

Y que se pedía la intervención del gobierno para regular precios y promociones de las ABC. Debemos recordar que el gobierno mexicano tiene una institución dentro de su amplia burocracia que tiene responsabilidades turísticas. Eso fue lo solicitado, que intervenga la “Secretaria de Turismo y también la Procuraduría Federal del Consumidor”, para, por ejemplo, evitar promociones con precios inferiores a los costos y para tener los “precios adecuados”, lo que sea que ello signifique.

En parte, todo esto se debe al arranque de Volaris, una nueva línea que inicia el mes entrante con una oferta de 250 pesos por viaje entre la capital mexicana y Monterrey, Cancún, Tijuana y Guadalajara. Ofertas como ésa, han hecho reaccionar a líneas aéreas establecidas, como Aeroméxico y su oferta de 999 pesos en rutas similares, donde el precio era unas tres veces superior aproximadamente.

La situación es la de un mercado competido y abierto, un cambio similar al que sufrió el de la cerveza mexicana, en el que ahora es posible obtener marcas extranjeras a precios inferiores a los nacionales y los fabricantes nacionales han tenido que reducir sus precios también. La situación es muy ilustrativa de una paradoja.

Hay quienes afirman que los mercados libres son instrumentos de explotación que hacen más ricas a las empresas más grandes. Están equivocados de cabo a rabo y ésta es una demostración. Un mercado libre es una situación que presiona a las empresas y las incentiva a bajar costos y elevar calidad.

Los mercados libres, contrario a lo que creen los socialistas, no son el sueño de los empresarios, al contrario. Los que los empresarios desean es la intervención del gobierno para protegerlos de la competencia. Pocas cosas mejores puede lograr un empresario que el tener protección estatal, con por ejemplo, un cierre de importaciones.

Por eso, en este caso, se solicita la intervención de las autoridades de turismo y de defensa del consumidor para regular precios del mercado. Es muy común la percepción de que el capitalismo es un instrumento de ayuda para las empresas, las que en un mercado libre se hacen supuestamente cada vez más ricas y poderosas. La verdad es la totalmente opuesta.

Nada puede haber peor para una empresa que un mercado libre, porque así estará siempre presionada en sus márgenes de utilidad, como ahora las líneas aéreas dominantes. La empresa que no quiere presiones competitivas, tampoco quiere mercados libres.

Lo que ellas desean es la posición más cómoda, la del intervencionismo estatal, porque bajo ella se vive más tranquilamente. El gobierno las protegerá de competencia del exterior, de reducciones de precios, de nuevos competidores.

Es decir, el mejor aliado del empresario cómodo es el socialismo y el proteccionismo. Es curioso cómo mucha gente piensa lo opuesto a pesar de que la realidad lo niega. La aclaración bien valió una segunda opinión. Los mercados libres hacen sonreír a los consumidores y consumidores somos todos, incluyendo a los empresarios y trabajadores cuando compran lo que ellos no producen.

POST SCRIPTUM

Las empresas grandes tienen vidas cortas. Más cortas que la de un ser humano. Aunque hay algunas empresas que pueden tener una vida de más de un siglo, el promedio de vida de una empresa en la lista de las 500 de Fortune, es de unos 40 a 50 años. Esto niega el clisé de las empresas gigantes que continúan creciendo indefinidamente. Un tercio de las empresas listadas por Fortune en 1970 no existían ya en 1983.

Un estudio europeo muestra promedios de vida de las empresas de 12 años. Los datos pueden ser encontrados en Geus, Arie de (1997). THE LIVING COMPANY. Boston, Mass. Harvard Business School Press. 087584782X.

Sin duda esto recuerda el concepto de Schumpeter destrucción creativa. El clisé de la empresa cada vez más grande y poderosa contra que la que ningún ser humano ni gobierno puede, es una invención quizá creada por el marxismo popular, alimentada por Hollywood y repetida en demasiados medios. La realidad muestra otra cosa mucho más compleja: empresarios buscando protección gubernamental, no reaccionado ante cambios en la economía, cometiendo equivocaciones garrafales, no deseando mercados libres, realizando actos indebidos y, sobre todo, teniendo vidas empresariales cortas, menos exitosas de lo que aparentan.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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