Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Favores de Gobierno, Desgracias Sociales
Eduardo García Gaspar
28 febrero 2007
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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El caso es muy ilustrativo de una pésima acción gubernamental. Se trata de los taxis ilegales en Monterrey, México. La situación es muy simple de explicar.

El gobierno del estado da concesiones o permisos para la existencia de taxis y esos permisos son limitados a unos cuantos. Esta práctica se justifica diciendo que así se protege al usuario y se evita una cantidad excesiva de taxis. En fin, meras pamplinas.

Desde luego, del otro lado están la personas que quieren tener uno o más taxis como negocio y a quienes se les impide abrirlo porque la autoridad no les da el permiso legal. Obviamente estas personas protestan y piden la legalización de sus taxis, que operan fuera de la ley. Y, desde luego, los que ya tienen los permisos se oponen a que exista más competencia y también protestan.

Total, tenemos una tormenta política creada artificialmente. Y, peor aún, al problema se han unido cámaras empresariales que no quieren a los taxis piratas. Se argumenta que los taxis ilegales no tienen seguros de accidentes, elevan la criminalidad, son competencia desleal, son economía informal y congestionan el tránsito.

No es un caso único en México. Los taxis de los aeropuertos también tienen permisos de exclusividad, al igual que los taxis de todas las ciudades mexicanas que conozco. Son concesiones, me parece, dadas como favor de la autoridad a sindicatos que les son leales.

Total, estamos frente a un clásico caso de distorsión de mercados y que se resolvería tratando a los taxis como si fueran un negocio cualquiera.

Si no hay límite para abrir restaurantes, papelerías, tiendas de ropa, no se ve la razón por la que no se haga lo mismo con los taxis. El que quiera tener un taxi o varios, que los tenga, que abra su negocio y que la autoridad deje de meterse en lo que no le interesa ni sabe cómo manejar.

Y las organizaciones de la IP que apoyan las concesiones, en realidad están apoyando una medida opuesta a su espíritu.

¿Quiere abrir usted un negocio de taxis? Hágalo sin limitaciones. Cumpla con un registro simple y arriesgue su dinero. Allá usted y sus decisiones. La autoridad nada tiene que hacer limitando la oferta de servicios. Sería igual de tonto que el gobierno limitara el número de farmacias o de tiendas de conveniencia de acuerdo al criterio de algún burócrata que en su vida ha manejado un negocio.

¿Se preocupa usted por la calidad del servicio de taxis? Es comprensible y tiene solución. La misma competencia se encargará de eso, si es que es posible tener marcas de taxis, para que la gente selecciona cuál entre todas. Igual que cuando compra cervezas o salchichas. No es ninguna novedad. Y más aún, puede tenerse un organismo privado que dé sellos de calidad a ciertas marcas que cumplan con ciertos requisitos.

Lo que sucede fue explicado hace más de un siglo, por Herbert Spencer. Lo que sucede es que el gobierno intentando hacer el bien a la comunidad emite una ley con muy buenas intenciones, pero con consecuencias imprevistas que complican las cosas.

Y, entonces, para resolver el problema que el mismo gobierno ha creado, se ve obligado a hacer algo, lo que a su vez creará más problemas… creando una especie de oleadas de intervención que empeoran las cosas.

Y es que existen ocasiones en las que el gobierno debe hacer más, por ejemplo, para atacar a la criminalidad. Pero hay otras situaciones en las que el gobierno debe hacer menos y ésta es una de ellas. Debe actuar como actúa con otros negocios, dejar que las personas los abran esperando tener éxito y arriesguen su capital atrayendo clientes con precios bajos y buen servicio… igual que hacen el resto de los negocios.

Y si nos vamos más al fondo encontraremos que está en la naturaleza de los gobiernos el expandir su autoridad creyendo hacer el bien, pero creando problemas sin razón ni causa. Y peor aún, aún algunos empresarios están de acuerdo con esa elevación de la intervención. Es una situación realmente notable como es que la IP apoya cosas que son opuestas a su filosofía.

Al final, por tanto, se tiene un problema tonto, creado artificialmente, apoyado por miopes y que podría ser resuelto haciendo lo opuesto de lo que se está haciendo en los sectores donde las cosas funcionan mucho mejor.

POST SCRIPTUM

• El día 26 de febrero, apareció un desplegado en contra de los taxis ilegales firmado por la Asociación Neoleonesa de Traansporte Ecológico A. C., la Asociación de Transporte Público de Pasajeros de Nuevo León A. C., Coparmex Nuevo León, Canaco Monterrey, Caintra Nuevo León, el Consejo Cívico de las Instituciones A.C., el Centro Bancario del Estado de Nuevo León A. C. y otros. Apoyaban la aplicación de la ley, en lo que tienen razón, pero no mencionaban que esa ley es tonta.


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