Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Izquierda Defiende al ISSSTE
Santos Mercado Reyes
8 mayo 2007
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Las quejas de los pacientes por el mal servicio que el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los trabajadores del Estado (ISSSTE) se cuentan por miles cada año: que necesitas esperar dos o tres horas para que te vea un médico general, que te dan citas para que acudas dentro de tres meses, que si no llegas con los intestinos de fuera no tienes derecho a “servicios de urgencia”, que no hay medicinas, que el ultrasonido no funciona, etc.

Cierto es que hay casos que son atendidos con esmero. También hay que decir que tiene una cantidad enorme de médicos de gran calidad. Incluso sus instalaciones y espacios son motivo de envidia de muchos hospitales y clínicas privadas, pero, a pesar de ello ese instituto no puede funcionar adecuadamente, debido a su propia naturaleza.

Cualquiera puedo notar que la cantidad de trabajadores asignados por metro cuadrado es más del doble del que corresponde a una clínica privada. Esta obesidad burocrática se generó debido a las presiones del sindicato por meter a familiares, amigos, esposas, amantes, entenados, etc.

Cada vez que había revisión de contrato el sindicato “conquistaba” nuevas plazas para favorecer a sus agremiados. Pero los líderes nunca estaban contentos,  siempre pedían y pedían más con la promesa de mejorar así el servicio. A pesar de que los hospitales y clínicas tienen un número excesivo de trabajadores, siempre dan la impresión de que hay escasez de brazos. Se vocea cien veces para que acuda un camillero, no hay chofer para ambulancia, no hay gente que limpie los pasillos y los baños parecen de cantina.

¿Por qué teniendo tanto personal y tantos recursos financieros, inmobiliarios y de espacios no brinda el servicio que merecen los trabajadores del Estado? La respuesta es muy simple: los burócratas carecen de incentivos para brindar buenos servicios.

En efecto, las enfermeras, los médicos, los administrativos, todos, tienen su salario seguro, de por vida, ¿qué necesidad tienen de mover dos dedos si con uno basta para recibir su salario?

En realidad, su comportamiento es completamente lógico, cualquiera en esas condiciones haría lo mismo. Los trabajadores prefieren esconderse y descansar lo más posible, desayunar usando una o dos horas, llegar tarde y salir temprano en cada jornada, tomar a fuerzas sus “días económicos”, etc. Es decir, el ISSSTE ha tenido, desde que se creó, un largo camino para transformarse en el paraíso de la burocracia que ha logrado conseguir su planta definitiva.

Los principales beneficiarios del ISSSTE son sus propios trabajadores y, dentro de ellos, los de mayor rango.

Todo esto se traduce en un sufrimiento inhumano contra los enfermos, los ancianos, los pensionados pues cuando quieren recibir sus ahorros, ya han sido devorados por la burocracia del Instituto.

Los “derechos” que han “conquistado” los trabajadores del ISSSTE lo hicieron aprovechando la posición del funcionario burócrata en turno que lo menos que deseaba era que le hicieran olas y pusieran en riesgo su carrera política. Concedían con facilidad pues así apaciguaban a las hordas sindicales. Después de todo, nada perdían con conceder pues usaban dineros públicos.

Ahora que el gobierno propone algunas reformas menores, los sindicatos de las universidades públicas se desgarran las vestiduras para defender, a como dé lugar a esa estructura mafiosa, obesa y burocrática llamada ISSSTE.

Esos sindicatos que en otra ocasiones han acusado a los funcionarios del ISSSTE de ladrones de cuello blanco, de negligencia médica, de enriquecimiento ilícito, de despotismo contra los enfermos, etc. ahora sacan la bandera de defensa “contra las reformas”.

Es aquí donde los sindicatos muestran el cobre. Si en realidad estuvieran a favor de los trabajadores del Estado, tendrían que abogar por la desaparición del ISSSTE y la creación de nuevas instituciones que no sean parte de la burocracia gubernamental.

Tendrían que reconocer que el servicio del sector privado es diez veces mejor y abogar para que todos los trabajadores del Estado sean atendidos en clínicas, sanatorios y hospitales privados; tendrían que abogar por la creación de una verdadera institución de seguro que responda por el asegurado, sin que sea el que tenga que brindar el servicio médico para que no sea juez y parte.

Pero no, los sindicatos, cual instituciones izquierdistas propias del fascismo, se coluden y protegen entre sí, aunque pisoteen los derechos de los trabajadores y de la población que nada tiene que ver con el ISSSTE, pero que también debe aportar recursos para mantener viva a esa burocracia.

Lejos están los sindicatos de dar una propuesta mejor que la del gobierno de Calderón, carecen de ideas,  proyectos, visión. Su actitud de negar todo no les beneficia en nada, pero es otra puñalada trapera a este pobre México que quiere salir del subdesarrollo.


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