Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
En Respuesta a Lectores
Eduardo García Gaspar
22 abril 2008
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Varios amables lectores han enviado comentarios a columnas de Una Segunda Opinión y algunos de ellos han tratado un tema en común y que vale la pena expandir. Es el de lo que hace un columnista al escribir. Uno de esos comentarios decía que estaba en desacuerdo conmigo y preguntaba si yo creía que estaba escribiendo a nombre de la gente.

¿Escribo como representante de otros? ¿Soy voz de ellos? No, rotundamente no. Es imposible escribir a nombre de otros y sentirse representante de alguien. Me parece un absurdo monstruoso pensar en esa posibilidad. Desde luego, no lo puedo hacer, ni yo ni nadie. Ningún columnista ha sido votado en una elección como representante de otros. Sería absurdo que lo fuera.

Si algún columnista siente que representa a la gente, mucho me temo que comete un error de soberbia, no diferente al del mismo político que siente ser la encarnación de la voz de la ciudadanía. Peor aún, sentir que se escribe en representación de los ciudadanos presenta un problema insoluble: el de seleccionar a qué ciudadanos representar porque en la realidad, no todos piensan igual, ni creen en lo mismo, ni tienen opiniones idénticas.

Quizá la idea de que un columnista represente a la ciudadanía provenga de un marco mental político que busca mesías salvadores de ciudadanos indefensos, muy propio de regímenes con escasas libertades. O de un marco mental que sólo es capaz de ver sectores, grupos y colectividades, no personas.

Mi punto en específico es apuntar que la real contribución de un columnista está muy alejada de ser un representante ciudadano, como sí lo sería un periodista. El periodista tiene la tarea de representar al ciudadano cuando reporta sucesos, lo más fielmente posible y tratando de dar la información que un ciudadano cualquiera tendría interés en saber.

Pero un columnista no es un representante de nadie más que de él y sus ideas. Debe ser fiel a sus creencias y valores… si ellos coinciden con los de otros o no, ésa es otra historia. La contribución del columnista, escribí hace tiempo, es la de dar una exposición clara de una explicación razonable del tema que trata. No representa a nadie más que a sí mismo. Cuando crea que habla por los demás, perderá su esencia.

A los amables lectores que me preguntaron si siento que hablo en nombre de otros, la respuesta es un claro no. Pero el tema no se agota allí. Hay algo más de fondo y que suele dar apariencias erróneas, pero explicables. Las opiniones de los columnistas los pueden clasificar en varias categorías, como incomprensibles y claros, divertidos y somníferos, y otras más.

Una de esas categorías es la de su inclinación política. Pueden ser socialistas, liberales, conservadores, marxistas, libertarios. Es natural que, por ejemplo, los liberales como yo, sean vistos como parte de un grupo y los socialistas de otro, aunque entre ellos no se conozcan, ni jamás se hayan visto. Para las mentes dadas a las conspiraciones, es fácil suponer que algunos de esos columnistas representan intereses de grupos ocultos.

No creo que esas tendencias puedan evitarse y que aunque falsas en muchos casos, lleven a muchos a pensar en columnistas que no representan al ciudadano, sino a grupos con intereses. Contra esas opiniones, mucho me temo, ningún columnista puede hacer nada. Quizá tan sólo señalar que cabe la otra explicación, la del columnista que realmente sigue a sus ideas y valores… y si coinciden con las de otros o no, eso es lo de menos.

Por otro lado,  leí hace muchos años que los lectores prefieren a los columnistas con cuyas opiniones suelen coincidir y evitar la lectura de columnistas cuyas ideas rechazan. Supongo que sea un fenómeno inevitable también, al que sólo puedo añadir una costumbre que trato de cultivar, la de leer opiniones que son opuestas a las mías. En toda esa variedad de ideas y opiniones siempre hay una preciosa cantidad de aprendizaje posible… y si acaso alguien cree que lo represento, no es mi intención hacerlo.

ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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