Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tú, tú, y tú, Culpables
Eduardo García Gaspar
11 marzo 2010
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
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El hombre exclamó convencido, “la culpa la tienen los gringos por consumir drogas”. Una mujer dijo muy segura, “la responsabilidad es del clero por ocultar esos hechos vergonzosos”. Es el hábito de la acusación colectiva, del juicio que declara culpables por asociación. Usted y yo lo hemos usado de seguro y lo hemos escuchado varias veces.

Dime a qué grupo perteneces y te diré si eres culpable automático. No necesito jueces, no requiero pruebas, ni testigos, ni evidencias. Todo lo que se necesita es saber a qué grupo perteneces. Eso es todo. La culpabilidad te será asignada en automático.

El hábito es heredado de algo que inició hace casi un siglo, en Rusia. Fue la instauración de una terrible idea, la de la culpa colectiva. Atrás quedó la noción de responsabilidad personal. Ahora, los veredictos de culpabilidad e inocencia eran colectivos. Así, en 1918, Lenin estableció el terror estatal.

La misión era terminar con quienes rivalizaban el poder. Por decreto grupos enteros eran culpables sin necesidad de juicio: propietarios de casas, comerciantes, profesores, cantantes de coros, monjas. Oficialmente declarado, ya no era un asunto de justicia, sino un asunto de exterminación. Bastaba pertenecer a una familia calificada de burguesa para ser acusado y condenado a la desaparición.

¿Salvajismo político? Por supuesto. Hasta el extremo que resulta nuevo en la historia. ¿Ha desaparecido? No, queda intacto en regímenes totalitarios que se sustentan en encontrar enemigos del estado, como Cuba, ahora Venezuela, Corea del Norte, China. Y, lo peor, se ha arraigado en una costumbre que pasa por hábito gramatical en la gente común. Me explico.

Por economía en el hablar, se usan expresiones colectivas, como cuando se dice que los mexicanos no pueden comer nada sin picante. Es obvio que no es verdad. Lo único que muestra es una aproximación a la realidad y, por eso, no puede tomarse a un mexicano individual y acusarlo automáticamente de tomar picante en exceso. Sería ridículo.

El problema comienza cuando se cree que la expresión colectiva de culpabilidad es verdad absoluta, como sucedió en la URSS. O como cuando alguien ahora condena a todo un país y sus habitantes por lo que hace su gobierno, o por lo que hacen algunos de sus nacionales. Aquí es cuando entramos en serias dificultades. Muy serias.

Una situación actual viene a cuento: las graves acusaciones a los Legionarios de Cristo por las denuncias en contra de su fundador. Es un asunto en verdad grave y sólo puede ser entendido correctamente bajo el concepto de responsabilidades individuales, no culpas colectivas. La distinción, que es importante, se oscurece por ese hábito de culpas colectivas.

Un ejemplo ayuda a hacer esto más claro. Supongamos que un primo de usted se ve envuelto en escándalos financieros, fraudes y ese tipo de cosas. Declarar que por tener un primo así, usted resulta culpable y que toda su familia lo es, resulta absurdo. No puede culparse a toda la familia, ni tampoco a toda la Iglesia, ni tampoco a todos los ricos, ni a todos los pobres, ni a todos los judíos, burgueses…

Otro ejemplo. Hace poco que escuché un juicio de ese tipo: “todos los mexicanos somos culpables de la corrupción y del narcotráfico”. Es esto a lo que tengo temor, porque es falso. La culpabilidad no puede ser colectiva y si se piensa que lo puede ser, las consecuencias son malas.

Las culpas colectivas diluyen la responsabilidad personal y los individuos dejan de sentirse valiosos en sí mismos: comienzan a sentir que no cuentan, que deben sucumbir a la opinión mayoritaria, que son débiles, que deben depender de otros y, así, renuncian sin saberlo a su libertad.

Como en la URSS, las culpas colectivas llevan a la injusticia, a la culpabilidad sin razón y al sentido de inferioridad. Crean, por eso, el medio ambiente propicio al dictador que es lo suficientemente arrogante como para sentirse la encarnación de la voluntad general, la que sólo es posible donde la culpa también es general.

Si hay culpables de una acción indebida, ellos son personas concretas y merecen penas personales. Uno por uno, individualmente, que es como se aplica la justicia. Las acciones no pueden ser colectivas, son acciones de personas que pueden o no hacer lo mismo. Las culpas colectivas son iguales a las propiedades colectivas, un absurdo absoluto que produce lo obvio, malos resultados.

Post Scriptum

Un libro aconsejable para comprender el concepto de culpa individual es el de Johnson, P. (1992). Modern times : the world from the twenties to the nineties. New York, N.Y: HarperPerennial, p. 70 y ss. donde trata la introducción del concepto por Lenin a partir de 1918, después del golpe de estado que lo llevó al poder meses antes. Hay una traducción.

Otro libro, una novela, que ilustra la aplicación de la culpa colectiva es el de Rand, A. (2007). Los que Vivimos. Buenos Aires: Grito Sagrado.

Ha sido interesante uno de los comentarios a esta columna. El lector opinó lo siguiente:

he leido los libros que sugiere pero ningun intelectual cometio [sic] crimen equiparado con lo que hizo maciel [sic] si es cierto no fueron perfectos ni marx [sic], ibsen [sic], shelley [sic], lenin [sic], etc pero si mataron fue por defender ideales y no complacer deseos carnales en niños lo que los medios condenan es que la iglesia proteja a los pederastas y no los entregue a la justicia nadie le hecha la culpa a la religion catolica sino a un puñado de padres pederastas profugos de la justicia terrenal

Ignoro qué tienen que ver en el asunto Shelley, el poeta inglés del siglo 19, ni Ibsen, el dramaturgo noruego del mismo siglo. Justificar a Lenin y a Marx matar porque defendían ideales, como un crimen menor, es un razonamiento pobre e irrelevante ante el evento al que obviamente el lector hace referencia. El caso de sacerdotes que traicionan su misión prometida es, por supuesto, grave especialmente por las faltas cometidas y que el lector concibe correctamente en dos categorías: el acto de abuso a menores y, otro muy distinto, el de ocultamiento. Son dos faltas graves y creo que la más seria es la del ocultamiento.

Continúa el lector con un ataque personal:

entiendo que su ideales religiosos puedan mas que con su libre opinion [sic] tal vez si maciel [sic] fuera pastor de alguna secta como los testigos de jehova [sic] para usted seria mas facil [sic] ver las cosas como son y no como quiera verlas.

¿Mencioné alguna vez a Maciel? ¿Lo defendí o justifiqué? No lo creo. No veo razón de ser a este ataque, pero es interesante porque puede tratarse de una ira desaconsejable en asuntos tan serios. El lector parece caer víctima de su propia critica al ver lo que quiere ver y no la verdad. Mi sola idea central fue establecer la inexistencia de culpas colectivas en todos los casos, incluyendo ése, y defender la idea de responsabilidades personales, incluyendo ésas. Pero el lector señala una culpa colectiva al decir que la Iglesia protegió a culpables. La Iglesia no los protegió, fueron personas concretas quienes lo hicieron.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Tú, tú, y tú, Culpables”
  1. felix regino Dijo:

    he leido los libros que sugiere pero ningun intelectual cometio crimen equiparado con lo que hizo maciel si es cierto no fueron perfectos ni marx, ibsen, shelley, lenin, etc pero si mataron fue por defender ideales y no complacer deseos carnales en niños lo que los medios condenan es que la iglesia proteja a los pederastas y no los entregue a la justicia nadie le hecha la culpa a la religion catolica sino a un puñado de padres pederastas profugos de la justicia terrenal entiendo que su ideales religiosos puedan mas que con su libre opinion tal vez si maciel fuera pastor de alguna secta como los testigos de jehova para usted seria mas facil ver las cosas como son y no como quiera verlas. NOTA DEL EDITOR: otro ejemplo del problema de culpas colectivas, cuando la emoción gana a la razón. Lo que más puede es la verdad.

  2. ramisortiz Dijo:

    concuerdo con lo escrito, las culpas son de cada quien y no de grupos, sea donde sea que se den porque no es cuestión de si alguien es de una religión o de otra, o no tenga religión.

  3. Florales Dijo:

    Buena y razonable idea la de quitarnos de enfrente a las culpas colectivas o comunitarias y sobre el caso de los LdeC y su fundador, las culpas colectivas deben ser dejadas de lado para usar las culpas personales porque no puede decirse que la iglesia ocultó algo o reveló esto otro, eso lo hicieron personas y no colectividades.





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