Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sexo, Por La Libre
Eduardo García Gaspar
13 abril 2012
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en:


Existen asuntos que son fascinantes. Imposibles de resistir.

Presentan opiniones como dogmas progresistas no sujetos a discusión.

Quien así presenta sus opiniones suele hablar de liberar, de abandonar ideas antiguas.

Uno de esos asuntos es el sexo y su liberación por parte de los progresistas. Escuché a uno de ellos hace poco. Lo cito casi textualmente.

Dijo que el amor entre humanos es un descubrimiento mutuo de los cuerpos y la reacción que eso nos provoca. Añadió que la demostración del amor auténtico está en la unión de dos cuerpos físicos.

Siguió con la idea de que explorar el amor es explorar el cuerpo. Que las diversas maneras en las que el sexo se ejerce son libres y exigen que el resto las respete, tolere y acepte.

Que el placer sexual es parte vital del bienestar físico y emocional de toda persona. Que las personas deben tener conciencia de exigir el pleno respeto a sus derechos sexuales.

Le digo, estos asuntos son fascinantes. Quitando lo aburrido que tienen los lenguajes ideológicos, hay en su fondo algo que merece una segunda opinión.

Desnudas todas esas ideas, retirando su lenguaje políticamente correcto, lo que sostienen es algo muy directo y simple: métase en la cama con quien sea con la mayor frecuencia posible.

Y, en caso de que alguien vea con mala cara esa conducta, debe respondérsele que hacer todo eso es un derecho, que es bueno para la salud y que debe haber no sólo tolerancia, sino aceptación de esa actividad frecuente entre sábanas.

El problema, por supuesto, es que defender al sexo de esa manera no permite ver el fondo del problema.

Y ese fondo no está en opiniones que por un lado dicen que el sexo es bueno y otras que dicen que el sexo es malo.

Hasta donde conozco el tema, no he encontrado a nadie que diga que el sexo es reprobable en sí mismo. Si nuestros abuelos no hubieran tenido sexo, creo, no existiríamos ninguno de nosotros.

No es ésa la discusión y creer que la es, es un error que cometen demasiados. El meollo de la discusión está en la actitud con respecto al sexo y cómo debe ser considerado.

Esa actitud tiene dos posturas generales. Una de ellas sostiene que el sexo debe ejercerse con muy pocas limitaciones o ninguna. La otra sostiene que el sexo debe ejercerse con limitaciones, bajo ciertos principios.

Ilustro esto con el ejemplo de la comida, otra actividad humana vital.

Si se aplica la actitud de dejar libre en el comer, se consideraría sano y humano comer todo, sin límites, sin horarios, sin selección, lo que sea que la persona quiera comer a la hora que quiera. Si se aplica la otra actitud, ella diría que el comer tiene límites que convienen y eso tiene mejores resultados.

El centro del problema está, por tanto, en los límites que resultan en algo mejor para la persona. Unos opinan que el sexo no debe tener límites y otros opinan que sí los debe tener. Eso es todo y se reduce el problema a la discusión de si la conducta humana debe ser dejada sin límites o ella debe tenerlos.

Esos límites los llamamos moral, o ética, o simple sentido común, o prudencia.

Por estas cosas es que no se trata de decir que el sexo es bueno, o que es malo. De lo que se trata es de establecer si el sexo, como una parte de nuestra esencia humana, debe o no estar sujeto a mandatos morales, como el resto de nuestras conductas.

Entonces, ya puede hablarse de la posibilidad de un sexo malo o bueno, dependiendo de si se hace respetando esos mandatos morales o no.

No es complicado entender esto. Dejarlo de considerar es el origen de los problemas entre diversas opiniones, que entre ellas se lanzan todo tipo de insultos y calificativos sin posibilidad de llegar a acuerdos que serían posibles teniendo una discusión civilizada.

Por mi parte, creo que el sexo bien entendido no puede ser tan libre como decía la persona que mencioné al principio.

Pienso eso porque el sexo es parte de la naturaleza humana, uno de sus rasgos y realmente importante.

Si la conducta de todos nosotros está sujeta a principios morales y éticos, que juzgan buenos ciertos actos y malos otros, no veo cómo es posible que el sexo sea la excepción y deba ser dejado fuera de los principios que aplican a otras partes de nuestra misma naturaleza.

Si se me dice que debo ejercer cierta moderación al comer y beber, no veo la razón por la que en el sexo sea aconsejable la inmoderación.

Post Scriptum

Por supuesto, el siguiente punto de la discusión es el hablar de cuáles mandatos ético aplican a sexo y cuáles no.

Lo que me parece indudable es que al sexo aplican los mismos mandatos morales que se usan para evaluar el resto de nuestras conductas, las no sexuales. En ellas siempre se trazan limitantes que se basan en la dignidad propia y ajena, más la prudencia que evalúa posibles consecuencias.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Sexo, Por La Libre”
  1. Corina Dijo:

    Un Director de Escuela tuvo que dejar el cargo, porque prohibio los abrazos entre los estudiantes, parece que el malo de la pelicula es el Director, pero pensemos en los adolescentes, que tienen las hormonas a flor piel, ¿como se comienza una relacion sexual,?, pues con el toque fisico y que son los abrazos, pero parece que la humanidad quieren que los adolescentes disfruten, del sexo, y aun dicen responsablemente, pero para esta edad no se puede actuar como un adulto, porque aun son niños, y los han aventado a tener relaciones sexaules con consecuencias muy terribles, como la del embarazo, pero luego les tienen otra solucion el aborto, que en fin que me parece que estos Progresistas, quieren que la Sociedad viva en la porqueria, y aun se llaman Progresistas,. Y si el malo fue el Director de escuela que prohibio los abrazos.





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