¿Qué son sexo y género? Definiciones, características y significado. Identidad sexual. Identidad de género. Precisiones sobre sexo y género.

Introducción, sexo y género

Es común, en muchas partes, constatar un cambio en el vocabulario —una sustitución de palabras por la que “género” suplanta a “sexo”.

Por ejemplo, el caso en el que a un alumno se le preguntaba antes su sexo, ahora se le pregunta su género. Incluso en conversaciones cotidianas se ha realizado ese cambio.

En lo que sigue intento establecer la definición de sexo y la definición de género, dentro del contexto de esa modificación de vocabulario.

Sexo, definición

Sexo, en su definición estricta es una variable biológica y genética que divide a los seres humanos en dos posibilidades solamente: mujer u hombre.

La diferencia entre ambos es fácilmente reconocible y se encuentra en los genitales, el aparato reproductor y otras diferencias corporales. Por ejemplo, la diferencia del dolor según el sexo. O bien, su desempeño deportivo.

Bajo esta perspectiva, sexo es una variable meramente física, producida biológicamente. Tiene un resultado predeterminado en una de dos categorías, el hombre o la mujer. Es una dicotomía con rarísimas excepciones biológicas.

Estas diferencias físicas tienen consecuencias más allá de lo únicamente biológico. Se manifiestan en roles sociales, especialización de trabajo, actitudes, ideas y demás.

Las diferencias actúan como un complemento entre los dos sexos que va más allá de lo físico generalmente en un todo que se conoce como familia, donde la reproducción se realiza en el medio ambiente ideal.

Género, definición

Género, se define de otra manera, una que da entrada a más de las dos únicas alternativas que produce el sexo. Género es definido como la manera en la que la persona ejerce su sexualidad y que se presupone puede ser diversa.

El género es una variable de opción múltiple que contrasta con el sexo que sólo tiene dos opciones.

Esas opciones múltiples de género, se dice, son roles o papeles sociales que la persona desarrolla desde su infancia y que definen a lo masculino y a lo femenino dentro de una sociedad.

No tiene el género una definición fácil, tendiendo a ser comprendido como un estado definido personalmente respecto a la sexualidad propia. Sin que existe una limitación de opciones.

Entra en este momento, una expresión frecuente, la de «orientación sexual», que aclara la idea de género. Cada persona, se dice, posee un género, pero también, una identidad de género. El género identifica a la persona ante la sociedad como hombre o como mujer, partiendo de rasgos biológicos obvios.

Pero la idea de hablar de género y no de sexo, permite decir que cada persona tiene su propia identidad de género y que en el fondo es la manera en la que se ejerce la sexualidad. Es decir, uso de sus genitales, abriendo la posibilidad de variantes sexuales: lesbianismo, homosexualidad y muchas más, llamadas en general transgénero.

Sexo y género, por tanto…

De lo anterior se desprende una consecuencia práctica de la utilización del concepto de género. El sexo determinado biológicamente, se dice, no necesariamente coincide con el género —y de allí se desprenden las opciones sexuales múltiples.

Esas opciones sexuales múltiples es lo que se llama la orientación sexual de la persona. Ello abre la puerta a alternativas (bisexual, homosexual, lesbiana, heterosexual, transexual y muchas más) a las que que, se dice, deben respetarse y considerarse parte de la diversidad natural.

Cuando se entiende que el género es lo que se aprende en la sociedad que es lo masculino y lo femenino, es irremediable concluir que eso que se aprende puede variar y cambiar. Esto da pie a pensar que lo femenino y lo masculino social no correspondan con el sexo biológico.

Puesto de otra manera, según lo anterior, se nace H o M, lo que es una limitación física inevitable. Pero la persona ignora esa limitación y selecciona entre G1, G2, G3Gn.

Sexo y género, precisiones

La exposición anterior muestra una forma de razonar que justifica la existencia de diversas conductas sexuales a las que da aprobación moral inmediata que no se justifica expresamente.

Sin embargo, debe hacerse notar que hay otras formas de razonar que son opuestas y contienen argumentos bien construidos.

He mostrado las diferencias entre sexo y género, enfatizando el entendimiento de la postura que da origen a la petición de aprobación de conductas como la homosexualidad y la bisexualidad entre muchas. Y, señalo, no es la única postura sobre el tema. Hay otras escuelas de pensamiento que, como el derecho natural, sostienen ideas opuestas.

Quien tenga interés en este tema general del ejercicio de la sexualidad humana, hará bien en estudiar y conocer lo que dicen aquellos que sostienen el concepto de género. Hará bien también, al considerar ideas distintas que darán una visión general y completa del tema.

Lo que trato de hacer es prevenir al interesado en el «sesgo de la moda intelectual» —el que toma como válida la postura que más escucha y más cobertura recibe.

Asunto de naturaleza humana

En el fondo, este es un tema de naturaleza humana, no sólo de sexualidad. Y las teorías y pensamientos que contemplan a la totalidad humana deben considerarse.

Estoy en contra de aceptar una idea, la que sea, por el simple hecho de haberse convertido en algo políticamente correcto.

Es frecuente que a jóvenes y adolescentes se les diga que frente a sí tienen una multitud de opciones sexuales, todas igualmente válidas y respetables.

Lo que no se les dice es que esa es sólo una opinión de las varias que existen y que hay otras que dicen lo opuesto con argumentos muy sólidos. Ignorar esto es fomentar la irresponsabilidad de la sexualidad del joven, a quien se le da información amplia, pero de un solo lado del argumento.

Esos jóvenes se les está negando la posibilidad de una visión integral del tema.

Dos perspectivas

Otra manera de ver lo anterior es entender dos perspectivas que enfocan este tema:

Biología

Desde el punto de vista de la biológía humana, el sexo es una variable con sólo dos alternativas —hombre y mujer.

De aquí se desprende una idea de la naturaleza humana que incorpora esa realidad innegable y, sobre ella, produce normas morales basadas en esa naturaleza dual.

Algunas de ellas tratan sobre el sexo respetando esa diferencia biológica sexual y sus funciones.

Género

Desde el punto de vista del género, la biología es irrelevante y las personas pueden seleccionar y decidir una identidad sexual sin restricción biológica alguna.

Esto convierte al género en una noción que da al sexo usos múltiples, sin hacer caso a la naturaleza biológica.

Finalmente, debe tenerse cuidado de evitar un error común en estas cuestiones: el pertenecer a un sexo determinado, mujer u hombre, permite a la persona una enorme variación de posibilidades de vida sin tener que aceptar variaciones sexuales.