Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Matrimonios y Sentimientos
Eduardo García Gaspar
16 abril 2013
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
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En México los matrimonios disminuyeron 1.5%, en tanto que los divorcios aumentaron 3.2% en 2006 respecto al año previo, informó el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI)El Universal, 13 febrero 2008.

Es muy claro. No es difícil de entender. Se necesitan pocas palabras para decirlo.

Hay una diferencia entre estar enamorado y amar. No son lo mismo.

Estar enamorado en un sentimiento, fuerte y hasta inquietante.

Amar es una acción, voluntaria e intencional. Son distintas cosas.

Esto hace ver al matrimonio de una manera más completa.

Si nos fijamos bien, a la única persona que seleccionamos en nuestra vida es a esa persona con la que nos casamos. Me refiero a escoger a una persona para formar una familia nueva y con la que prometemos permanecer el resto de nuestras vidas, suceda lo que suceda.

Nosotros seleccionamos a esa persona y ella nos selecciona a nosotros.

Esta selección es la más importante que hacemos en nuestra vida. Ninguna otra decisión nos va a afectar tanto, para bien o para mal.

Podemos estudiar una carrera de ingeniería y al cabo de tiempo cambiar a otra. Podemos trabajar en un lugar y luego cambiar a otro. Esas son decisiones importantes, pero más importante aún es la de la persona con la que queremos casarnos.

Nunca vamos a tener una certeza total y absoluta de seguridad de que ésa es la persona correcta con la que haremos la pareja perfecta. Pero sí podemos tener ideas sobre algunas cosas que nos indiquen si esa persona es la más adecuada para nosotros.

Mi primer consejo es sencillo: si dentro de nosotros tenemos una duda, la que sea, no nos casemos con esa persona hasta que esa duda desaparezca.

El segundo consejo es no cegarse. Es un hecho muy común que el enamoramiento no nos deje ver las características reales de la otra persona. Y, la verdad, es que nos podemos enamorar de la persona que nos hará infelices a la larga en el matrimonio.

A varios de mis amigos les sucedió esto y luego sufrieron lo que podían haber evitado.

Para enamorarse no se usa la inteligencia, para amar sí se usa y nosotros somos seres inteligentes.

Uno de mis amigos se casó con una mujer bellísima a la que se sentía muy atraído. Años después me dijo que su mujer nunca había hablado de otra cosa que no fueran artículos de belleza y ropa, y que ella nunca había podido ayudar a sus hijos en las tareas.

Esto de no cegarse es importante de verdad, pues al estar enamorado uno ve solamente lo bueno de la otra persona y no los defectos. Todos tenemos defectos y si nos queremos casar tenemos que aceptar esos defectos en la otra persona para el resto de la vida.

Yo salí con una mujer que me gustaba mucho, pero tenía el defecto de ser muy dependiente de lo que los demás decían. Todo lo que le preocupaba era lo que otros opinaban de ella.

La dejé porque pensé que ese defecto era demasiado a la larga. No me hubiera gustado tener sesenta años, casado con ella, y calmarla porque ella cree que la sala de la casa no está a la moda de lo que otros piensan.

Lo que digo es que hay que usar la inteligencia y hacer un ejercicio mental: poner en un papel dos de los defectos más grandes que tiene la otra persona y luego pensar en si podemos aguantar ese defecto todas las horas de todos los días de todos los meses de todos los años del resto de nuestra vida.

Voy a poner un ejemplo extremo, pero real: una mujer de poco más de veinte años estaba enamorada de un hombre un poco mayor que ella y que sabíamos todos que era alcohólico. Sus amigos le dijimos que no se casara, pero ella dijo que ese defecto se quitaría con el tiempo y que su novio cambiaría una vez casado.

La realidad fue que él no cambió, que siguió bebiendo en exceso y que terminaron en un divorcio a los cinco años de casados y con dos hijos.

Pero no se asuste. No quiero dejarlo con la impresión de que el matrimonio es un peligro imposible y que lo mejor es no casarse. No, la vida es bonita y el matrimonio la puede hacer aún más bonita… si se escoge bien a la otra persona y ella lo escoge bien a uno mismo.

Por ejemplo, creo que no me hubiera gustado casarme con una persona a la que no le gustara viajar y que en los viajes no quisiera visitar museos. Esto es un detalle, si quieren, pero me hubiera hecho sentir mal.

Bueno, pues ya se acaba el espacio. El matrimonio es la más grave decisión que tomamos en nuestra vida y la mejor arma que tenemos para tomar una buena decisión es la inteligencia, pensar con frialdad y hacer cálculos.

Es difícil, pero las recompensas son enormes pues se trata de la felicidad de una familia.

Post Scriptum

Debe verse la idea original que usé para la columna, una de C.S. Lewis en Chispa de Arranque.

Me parece lógico que si se elevan los divorcios, la causa principal de esto sea una escasa comprensión de lo que significa el matrimonio: una promesa aceptada voluntariamente de amar al otro (no una esperanza de mantener un sentimiento de enamoramiento)

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