El llamativo suceso de santificación del gobernante. Una especie de transformación que lo eleva de lo humano a lo divino que hace del poder político una fuerza sacralizada. El gobernante es convertido en más que un líder, en la encarnación de la patria.

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Introducción

Es el fenómeno político que produce situaciones como las siguientes.

La acusación de que ha denunciado que «comenten “traición a la patria” los abogados que trabajan para empresas extranjeras» y se oponen a las decisiones unilaterales del gobierno.

Y que tiene un clímax en reportes como  «El presidente […] encarna a la nación, a la patria y al pueblo».

También, se ilustra en esta nota «»Cristo redentor se hizo carne, se hizo nervio, se hizo verdad en Chávez», dijo el presidente venezolano donde reposan los restos del líder bolivariano». La misma idea que está en estas palabras de Evita Perón:

«Nadie puede compararse con Perón, ni siquiera es posible mirarlo, hay que conformarse con sentirlo calentando la piel, iluminando el camino, dándonos vida… Cuando miro a Perón me siento pueblo y por eso soy fanática del general y cuando miro al pueblo me siento esposa del general y entonces soy fanática del pueblo».
Eva Perón Hoy. Su vida, su ideología. Una Alternativa de liberación. Cuadernos de Fin de Siglo, Noviembre de 1989, Buenos Aires.

La doble transformación del gobernante: encarnación de la patria

🩸 Gobernante convertido en deidad.

Es un fenómeno político y religioso al mismo tiempo. Sucede cuando la figura del gobernante adquiere valores sacrosantos y tonalidades beatíficas. Cuando es canonizado en vida y, por eso, transformado en la nación encarnada. El gobernante ha sido elevado a un nicho sagrado.

Fidel Castro School Propaganda, Cuba
«Fidel Castro School Propaganda, Cuba» by ChrisGoldNYis marked with CC BY-NC 2.0.

🩸 Ciudadano convertido en devoto de la deidad.

La otra faceta de esta patria encarnada en el gobernante es la conversión de las personas a una multitud de feligreses seguidores de la encarnación de la patria en el gobernante. Ya no son ciudadanos sino devotos del gobernante.

El Pueblo Venezolano sigue dandole el ultimo adios su Lider Comandante Hugo Chavez
«El Pueblo Venezolano sigue dandole el ultimo adios su Lider Comandante Hugo Chavez» by chavezcandanga is marked with CC BY-NC-SA 2.0.

De sociedad y país a templo

Las dos facetas del fenómeno de la encarnación de la patria han sido mencionadas, a la que debe añadirse una tercera:

🩸 Sociedad convertida en templo de veneración.

Cuando el gobernante encarna a la nación, ella se convierte en un territorio de exhibición de imágenes y símbolos de esa espiritualidad política. Retratos, estatuas, monumentos, edificios, calles y avenidas, todo adquiere un tono de exhibición de iconografía religiosa.

Ella requiere de ancestros, de una genealogía sacada de la historia y sus personajes, a los que convierte en iconos que acompañan a la nueva divinidad. Simón Bolívar es un ejemplo aplicado al Socialismo del siglo XXI.

1961 East Berlin Street with portraits of Communist Leaders
«1961 East Berlin Street with portraits of Communist Leaders» by manhhai is marked with CC BY 2.0.

Una nueva religión

Cuando el gobernante es la encarnación de la patria, él o quien se nombre su heredero, actuará en circunstancias particulares. Ya no será la esfera pública en la que el ciudadano tiene participación política. No es ya admisible la idea de la oposición política, ni es permitida la existencia de partidos políticos.

Ya no hay valores democráticos, la idea de una república junto con la de estado de derecho, desaparecen, o son usadas como fachada. Se llega así a tipos de régimen político asociados con tiranía y dictadura. Pero aún más, con el gobierno totalitario, el que tiene la asombrosa cualidad de ser bienvenido por el ciudadano converso a la nueva teocracia terrenal.

¿Dónde se origina este fenómeno político que transforma al gobernante en una deidad? Eso se examina a continuación. Al menos sabemos, hasta ahora, que se origina en el deseo de gobernar del político y en la candidez del ciudadano.

El gobernante que cree estar iluminado

En el fondo del fenómeno político de la patria encarnada en un gobernante hay un rasgo que puede explicarlo. Estos gobernantes transformados en divinidades tienen como cimiento la idea de que las personas no saben lo que quieren y necesitan, pero ellos sí lo saben.

Es la explicación de las conductas y actos de «jacobinos, Robespierre, Hitler, Mussolini y los comunistas». En el fondo de estas mentes y muchas otras más hay un común denominador que permanece oculto para el observador superficial.

Es esa la primera pieza clave, el creer que las personas no saben lo que quieren. De la que naturalmente surge la otra, el gobernante que sí sabe lo que las personas quieren.

En otras palabras, en la mente del gobernante, hay un pensamiento potencial eterno y básico: «ellos no saben lo que quieren, en cambio yo sí lo sé lo que les conviene».

Es la aportación de I. Berlin (1909-1997) cuando trató el punto al examinar las ideas de J. J. Rousseau (1712-1778)en su libro La traición de la libertad.

No importa que la persona diga «yo sí sé». El gobernante piensa que en realidad no sabe, que los deseos de los ciudadanos son un engaño, que solo él conoce lo que de verdad necesita la persona. El es el sabio, los demás son ignorantes.

La mente de este gobernante le dice que él hace lo que en el fondo desean los ciudadanos para ellos mismos, aunque los ciudadanos lo nieguen. Si lo niegan y protestan, es porque no lo saben.

Berlin lo expresa bien al describir la reflexión del dictador:

«Cuando yo ejecuto a un criminal, cuando someto a seres humanos a mi voluntad, aún cuando organizo yo inquisiciones, cuando torturo y mato hombres, no solo estoy haciendo algo que es bueno para ellos […], estoy haciendo lo que ellos en realidad desean, aunque puedan negarlo mil veces. Si lo niegan, es porque no saben lo que son, lo que desean, cómo es el mundo».

La aceptación del gobernante que cree saberlo todo

Este gobernante es, por eso, un iluminado que habla a nombre del resto. De todos los demás.

La libertad para él no es válida en las personas. Escogerían ellas lo que realmente no desean. Lo que no les conviene. Si fueran libres, cometerían errores, que solo el gobernante puede corregir al obligarles a actuar de acuerdo con su voluntad.

Un síndrome que, por sí mismo, indica la conveniencia de sospechar de todo gobernante e implantar a la división del poder.

En esta idea, el ciudadano es un ignorante, poco ilustrado, que en caso de ser libre cometería un error detrás de otro.

El gobernante, en cambio, es el sabio compasivo que entra a resolver ese problema y toma decisiones que sustituyen las del ciudadano. Así sean las más crueles y despiadadas, porque todo tiene una buena intención, la de ayudar al ignorante que no sabe lo que quiere.

Más que una dictadura, este tipo de mentalidad es totalitaria. El gobernante impone un régimen por el que se rige la vida de los ciudadanos, incluso en sus más pequeños detalles.

La mentalidad de Stalin y Mao Tse-tung lo ilustra el extremo con claridad. Igual que la del régimen de Cuba y de Venezuela.

La más importante de las obligaciones de la participación política de todo ciudadano es detectar casos de ese gobernante que tiene necesidad de gran poder para implantar su sueño de sociedad perfecta en los demás.

El mecanismo de decisión política

Por tanto, las decisiones de gobierno ya no tienen que seguir las reglas habituales de un régimen democrático y republicano en un estado de derecho. La idea de elecciones, de principio de mayoría, de participación política, división del poder y deliberación legislativa dejan de tener sentido. Serían un obstáculo para quien es la encarnación de la patria.

Esas decisiones siguen un proceso de aprobación:

  • ¿Quién debe decidir la vida de la patria? Ese que más sabe y todo conoce.
  • ¿Quién es el que todo lo sabe y conoce? El _________ (llene el espacio con un nombre).
  • Por tanto, ___________ debe decidir la vida entera de la nación.
  • ¿Por qué debe decidirla? Porque todo lo sabe y sabe más que el resto junto.
  • ¿Y si alguien no está de acuerdo con él? Es porque comete un error, es un traidor, un trastornado, un enfermo.

El mecanismo llega a su punto culminante cuando el ciudadano acepta ser un ignorante que no sabe lo que es bueno para él y se somete a la voluntad del líder máximo.

Conclusión

Ha sido descrito y explicado el fenómeno de la nación gobernada por quien ha sido transformado en un ser superior, cuasi divino, al que se le considera la encarnación de la patria. Conoce y sabe él. mejor que nadie más, lo que la patria necesita.

📌 Por eso, el régimen político ideal es el que encuentra a ese ser iluminado y salvador, y deja en él todas las decisiones de gobierno, incluyendo las decisiones de la vida cotidiana de esos a los que gobierna. Todo debe supeditarse totalmente a su voluntad. Ya no existe así la necesidad de hablar de ciudadanía y cultura cívica. La idea de desobediencia civil es impensable.


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Más de cuatro décadas de escribir columnas de opinión y análisis políticos en periódicos y en línea. Autor de tres libros.