Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué Es La Ley Del Talión?
Eduardo García Gaspar
14 septiembre 2015
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Se repite con frecuencia. Seguramente sin mucho pensarla. Ha sido resumida como un refrán.

Las personas hablan de “ojo por ojo y diente por diente”. Es algo que merece una segunda opinión.

No es necesariamente lo que se cree. Vayamos paso a paso.

El principio es conocido como Ley Del Talión. Establece una forma de responder ante un acto de agresión general. Esa forma de respuesta es la de la proporcionalidad. Determina que la respuesta ante la agresión debe ser igual que la agresión misma.

Es lo que se conoce como represalia, retaliación, ajuste de cuentas. Palabras que le suelen dar una connotación negativa entre la mayoría de la gente que cree que eso de ojo por ojo y diente por diente es algo indebido.

No lo es si se le comprende bien.

La Ley Del Talión es simplemente una idea que establece que el castigo dado a una persona que ha dañado a otra debe ser un castigo proporcional al daño que ha causado.

Aunque puede ser interpretada literalmente, la idea esencial que defiende es la de proporcionalidad entre penas legales y faltas cometidas.

La idea, por supuesto, tiene sentido para evitar dos posibles situaciones indeseables.

De un lado, será indeseable aplicar un castigo desproporcionadamente severo ante una falta menor; sería exagerado, por ejemplo, castigar con pena de muerte a quien ha cazado un ciervo en el bosque propiedad del rey.

Del otro lado, será igualmente indeseable tener un castigo desproporcionadamente pequeño ante una falta grave; sería demasiado benévolo, por ejemplo, el castigar a un funcionario público con cinco años de impedimentos para ocupan puestos públicos después de haberse demostrado culpable de corrupción por varios millones.

Tampoco puede ser interpretada la Ley Del Talión como una represalia idéntica a la falta. Quien por descuido atropella a un peatón, no podría ser condenado a ser atropellado por otro conductor descuidado.

Esta interpretación literal de la Ley Del Talión suele considerarse totalmente indebida. Ella es suavizada mediante un proceso que impide que la persona dañada sea la que castigue al culpable, lo que podría crear sentimientos indebidos de venganza que llevarían a represalias de mayor monto que el daño recibido.

El proceso al que me refiero es el de un juicio legal, en el que primero se determina la culpabilidad y posteriormente un juez aplica el castigo correspondiente en concordancia con lo que establece la ley. En esa ley está contenido el principio de la proporcionalidad del castigo.

El peligro de la interpretación literal de la Ley Del Talión se evita también aplicando un criterio de justicia. Según este criterio, debe haber una retribución debida, es decir, esa proporcionalidad en el castigo, sin que eso conduzca a penalizaciones excesivas y crueles. La represalias debe bastar para castigar con justicia al culpable, pero también para servir de ejemplo a otros evitando que ellos cometan la misma falta.

La Ley Del Talión es un principio legal razonable, pero que representa un peligro real cuando se implanta fuera del terreno legal en las relaciones humanas cotidianas. Cuando el afectado es el que define el daño recibido y emite el juicio de culpabilidad, el castigo que decidirá estará más alimentado por el deseo de venganza que por una ambición de justicia.

Ante esta posibilidad, existe otro principio que es su opuesto. Parte de la idea de que jamás es deseable cometer una injusticia, de lo que se concluye que no debe realizarse un acto injusto incluso como una represalia a otro acto injusto. Es decir, nunca debe dañarse a otra persona porque eso sería injusto, incluso cuando se tratara de una represalia.

Incluso quien ha cometido una injusticia debe ser tratado con justicia, lo que hace a la interpretación literal de la Ley Del Talión una posibilidad totalmente indeseable. Pero también inspira a una conducta personal benevolente y comprensiva ante los demás no importa quiénes sean.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es quitarle a la Ley Del Talión la connotación popular de crueldad que tiene y que es inexacta.

Se trata de un sano principio general de proporcionalidad entre falta y castigo. Un principio que no debe ser tomado literalmente y que debe ser balanceado con la idea general de justicia benevolente, pero no ingenua.

Post Scriptum

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