Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Empresario y Socialismo
Leonardo Girondella Mora
9 marzo 2017
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos, SOCIALISMO
Catalogado en:


Dentro del socialismo, en su sentido ortodoxo, los medios de producción son del gobierno —es un sistema económico en el que el gobierno y sus expertos manejan a la economía de su país siendo propietarios de los medios de producción.

En versiones más suavizadas del socialismo, los medios de producción permanecen como propiedad privada, pero son tan detalladamente regulados que sus decisiones de negocios son realmente tomadas por los expertos gubernamentales.

En el socialismo ortodoxo como también en el intervencionismo económico socialista, las empresas son de facto administradas por los gobiernos —admitiendo, por supuesto, que en el intervencionismo hay gradaciones de intervención.

¿Qué lugar hay para el empresario dentro de esos dos sistemas de administración directa e indirecta de empresas?

Por ‘empresario’ quiero aludir no al propietario de los medios de producción —empresas y negocios—, sino a lo que se ha descrito con la palabra ‘emprendedor’.

¿Cabe o no la labor del emprendedor dentro de un sistema totalmente o muy intervenido por el gobierno? Responder a la interrogante necesita un cierto entendimiento de lo que un emprendedor significa.

«Para Schumpeter, el empresario es la fuerza quebrantadora y desequilibrante que desalojar el mercado de la somnolencia del equilibrio. Para nosotros, el empresario no es la fuerza desequilibrante cuya actividad responde a las tensiones existentes y proporcionan aquellas correcciones que ha venido reclamando las oportunidades y inexplotadas». Kirzner, I. M. «Competencia y Monopolio», en Huerta de Soto, Jesús. Lecturas de Economía Política. 1 vol. Madrid: Unión Editorial, 1986-1987.

El contraste es revelador. Para Schumpeter el empresario o emprendedor desequilibra al mercado; y para Kirzner el empresario corrige a los mercados —los equilibre o desequilibre, el emprendedor es un factor que mueve a los mercados.

Es una fuerza de perturbación correctiva —si es que así pueden conciliarse esas dos opiniones, las que coinciden en ver implícitamente al emprendedor como el agente activo económico por excelencia.

El tema puede ahora explorarse con mayor claridad.

Y se convierte en una duda legítima, la de si hay espacio dentro de una economía dirigida centralmente por un gobierno para admitir acciones de desequilibrio o corrección —lo que equivale a decir a considerar si esa economía intervenida centralmente admitiría alteraciones y replanteamientos de sus mercados.

O, por el otro lado, considerar la posibilidad de que la economía dirigida desde el gobierno sea más bien ajena a acciones que transfiguren y cambien a los mercados —y por ende a la producción.

Sostengo que una economía conducida desde un gobierno sea más propicia a mantener su «equilibrio» actual, su estado presente, sin cambios ni modificaciones, sin admitir innovaciones que la perturben e inquieten.

Hago referencia a que las innovaciones —perturbaciones económicas que desequilibran a los mercados o los corrigen— que son iniciativas propias de personas con inquietudes y una habilidad para ver oportunidades de negocio. Una característica que no poseen los organismos gubernamentales que conducen a la economía.

Si lo que digo es verdad, entonces una economía conducida centralmente será una que carezca de innovaciones, de mejoras y de correcciones —una economía que se complacerá en mantener el estado presente, fijo y escasamente inclinada a los cambios.

En su lado opuesto, una economía de mercado libre será una que tenga una vocación natural a admitir las acciones personales de los emprendedores y que alteran los mercados —desequilibrándolos o corrigiéndolos, como quiera verse, no importa.

Como consecuencia, la economía de mercados libres será más dinámica e innovadora, llena de éxitos y fracasos, que en su conjunto producirán un panorama desordenado que creará adelantos y progreso generalizado —no así en la economía centralizada.

Es un contraste entre la descentralización de la economía y su centralización —y en qué sistema es más propicio a admitir iniciativas individuales que innoven y mejoren la satisfacción de necesidades.

Al final, puede recurrirse a la comparación entre un monopolio y empresas en competencia, pensando en qué sistema se produce una mejor satisfacción de las necesidades del comprador.

Addendum

Véase Costo del Gobierno, donde se cita un ejemplo de economía manejada centralmente:

«Se cuenta de un error similar en la antigua URSS, donde la producción de cerraduras era medida en toneladas, lo que hizo que las cerraduras soviéticas fueran las más pesadas del mundo, no las más baratas ni las mejores».

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras

También en Twitter

ContraPeso.info tiene ahora su versión en Twitter @GinLogic. Síganos por la defensa de la libertad, la razón y la verdad.