Vivir en sociedad presenta problemas y conflictos. Ellos producen peticiones de normas morales, como tolerancia y caridad, que los resuelvan. Pero, si se va más a fondo, quizá la solución a la mejor vida en sociedad sea un examen completo de la libertad.

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Introducción

La expresión es tan clara como atinada. Afirma dos cosas acerca de la libertad: gracias a ella todo puede hacerse, debido a ella no todo debe hacerse. Una forma de entender al vivir en sociedad teniendo un significado doble.

Siendo los humanos de naturaleza libre que viven en sociedad, ese principio tiene un particular valor que lleva hasta la noción del estado de derecho, la reprobación de dictaduras, tiranías y regímenes similares y la aprobación de sistemas democráticos y republicanos.

📌 El principio establece la comprensión simultánea de que (1) gracias a la libertad todo puede hacerse y (2) debido a la libertad no todo debe hacerse. Esto es la base de la vida en sociedad.

La base de la vida en sociedad

La idea ha sido expresada de esta buena forma:

«Vivir en sociedad significa que dependemos de todos; es más, nos volvemos humanos gracias al contacto con los demás, respetar a los demás, tener tolerancia, solidaridad, y seguir las normas sociales que se han establecido implícita o explícitamente». elsancarlistau.com

La existencia dentro de una sociedad tiene todo eso, especialmente la idea de deberes aplicando valores de tolerancia, respeto, solidaridad, caridad y todo el resto de virtudes. La ausencia de estas es lo que ha provocado las lamentaciones sobre la crisis de valores.

Cierto, pero falta algo que explique por qué son necesarias esas virtudes y esos valores que suelen resumirse en la idea de conciencia personal y su posible distorsión. Se necesitan porque se trata de una vida en sociedad de personas libres.

Esas dos situaciones se presentan de forma simultánea: vivir en sociedad y ser una persona libre. Eso complica las cosas obligando a ir más allá de la obvia necesidad de normas de conducta de la vida en sociedad.

La sociedad

La sociedad es un escenario complejo de vida en común entre personas igualmente libres y dignas. Entre ellas se dan situaciones de división de trabajo, de dependencia mutua, de intercambios y relaciones de todo tipo y, por supuesto de conflictos de interés.

Sin embargo, a pesar de todos los problemas que no son simples, por ejemplo las guerras, es la opción mejor que existe para las personas. No hay posibilidad de una sociedad ideal, pero sí de algo que es posible: una sociedad en la que la vida tiene el menor número de conflicto posibles.

¿La razón de las dificultades? La libertad. Una sociedad de seres no libres, no tendría esos problemas de vida en común. Por eso conviene examinar más de cerca al factor que complica la existencia de seres dentro de una comunidad.

La libertad

El sentido de la libertad tiene un aspecto obvio para la inmensa mayoría.

🩸 La libertad como la idea de hacer todo lo que una persona puede y quiere hacer. Es una amplia gama de posibilidades, desde la acción que lleva al médico a lugares remotos hasta la conducta del que hace un negocio del crimen o la pornografía.

Bajo este entendimiento de la libertad, las personas piensan tener una total amplitud de posibilidades de conducta. Una actitud bien expresada en mentalidades como «Haz lo que quieras» o «Sé tú mismo» y que tienen un extremo en la mentalidad de la liberación personal de toda norma.

🩸 El otro significado es menos evidente, más oculto. La libertad lleva en sí misma una idea de sus propias limitaciones: esa noción de que no todo debe hacerse, aunque pueda hacerse.

Sin este significado, la libertad no tendría sentido y todo acto libre se legitimaría a sí mismo por el hecho de serlo. Sería de igual legitimidad el estudio de una carrera profesional que la realización de fraudes.

Este segundo significado de la libertad es el origen de la necesidad de normas para la vida en sociedad.

Discusión

Al principio se estableció la siguiente idea.

📌 La vida en sociedad establece la comprensión simultánea de que (1) gracias a la libertad todo puede hacerse y (2) debido a la libertad no todo debe hacerse.

Esto puede examinarse mediante dos ideas centrales.

Primero, la más diáfana de las ideas que sostienen a la libertad verdadera: si todos los seres humanos tienen la misma libertad, resulta inevitable concluir que los actos libres de uno no deben alterar la libertad del resto.

Por definición será indebida cualquier conducta de una persona que resulte en la pérdida de libertad de otra.

Esta idea tiene consecuencias amplias y con facilidad vistas en las acciones de libertad de expresión, la que haría indebidas acciones de censura, que es usar la libertad de uno para evitar la libertad de otro al expresarse.

Menos cristalino, pero real, es el caso de acciones de libertad económica, en las que debe también considerarse reprobable el que alguien limite esa libertad en otros (el caso del intervencionismo estatal es una conspicua instancia de violación de libertad).

Segundo, otra idea, la de la inclusión de la razón en estas cuestiones. La libertad sin el uso de la razón, haría de la primera una serie de acciones sin sentido.

El ser humano es al mismo libre y racional —una esencia irrenunciable que justifica que la razón se use para lograr la felicidad personal por medio de acciones libres. Es la razón la que permite concluir qué hacer para lograr la felicidad personal.

Es la razón también la que permite concluir qué actos libres son deseables y cuáles no lo son, lo que lleva a otra conclusión conocida: lo deseable y bueno es lo que está de acuerdo con la naturaleza humana libre y racional. Lo reprobable y malo es lo que está en contra de esa naturaleza.

Este es el corazón mismo de la libertad verdadera, el que el ser humano sabiendo que puede actuar en contra de su propia naturaleza, decida libremente actuar de acuerdo con ella.

Bajo esta idea de libertad es que la vida en sociedad justifica la necesidad de leyes, normas y virtudes que son, al mismo tiempo, promotoras de la libertad. Es decir, una ley que anule libertades personales es indebida cuando esas libertades no impidan las de los demás.

Consecuencias

La idea tiene consecuencias amplias, ya que define a la felicidad humana como el actuar libre y racionalmente. Es decir, por necesidad inevitable el ser humano encuentra su felicidad en el actuar por decisión propia ejerciendo su capacidad de razonar.

Si la razón tiene como propósito el buscar la verdad, entonces la felicidad radica en encontrar la verdad y actuar voluntariamente de acuerdo con ella.

El Cristianismo ha explicado esto de manera particularmente luminosa. El ser humano será plenamente feliz al contemplar la verdad absoluta, es decir, a Dios. Esto puede ser imaginado en los casos de personas místicas o contemplativas, cuya vida está dedicada a eso precisamente, a encontrar a Dios.

El corazón de lo escrito sostiene una idea principal: la libertad no es el simple hacer lo que la persona decida, cualquier cosa que sea. Eso sería una conducta caprichosa, irracional y contraria a la propia naturaleza.

La libertad, la verdadera, es el actuar en concordancia con la naturaleza humana y hacerlo sabiendo que podía hacerse lo opuesto. Es por esto que se piden normas que permitan la vida en sociedad, porque es la incompleta comprensión de la libertad la fuente central de las dificultades de la vida en común.

Conclusión

Vivir en sociedad presenta problemas y conflictos, muchas veces graves, como una guerra civil, o de ingobernabilidad e incluso de estados fallidos. De intensidad variable y de diversa naturaleza, estas dificultades de la vida en común suelen producir reclamos que enfatizan valores y virtudes que las personas deben tener para minimizar esas dificultades de la existencia en común.

No es erróneo enfatizar la necesidad de valores sociales, al contrario. Por ejemplo, justificados así:

«Los valores sociales ayudan a que las personas que forman parte de una sociedad puedan vivir en armonía. Son criterios y aspectos que comparten y ponen de manifiesto para poder tener una convivencia basada en el respeto». economipedia.com

Ellos producen peticiones de normas morales, como tolerancia y caridad que los resuelvan. Incluso con listas de valores sociales que tienen decenas de ellos.

📌 Pero, si se va más a fondo, quizá la solución real a la mejor vida en sociedad sea un examen completo de la libertad. Y eso significa que la vida en sociedad establece la comprensión simultánea de que (1) gracias a la libertad todo puede hacerse y (2) debido a la libertad no todo debe hacerse.


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Lector frecuente y culto, defensor de la libertad y de la moral objetiva. Cofundador de Contrapeso.info.