La democracia plantea con buena intención tiempos limitados de gobierno, con elecciones periódicas. Esto permite dividir el poder, lo que es admirable. Pero también produce un incentivo que mueve al gobierno a tomar decisiones con efectos visibles inmediatos, trasladando problemas serios al gobierno siguiente.

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Introducción

Es característica necesaria de un régimen democrático que sus gobiernos permanezcan en el poder durante tiempos limitados; quizá, por ejemplo, cuatro o cinco años para un presidente, para senadores y demás. Esto es parte de los mecanismos de una división integral de poder en un país emanada de la mentalidad que bien explicó Montesquieu.

Los períodos limitados de gobierno evitan la permanencia de un solo gobierno en el poder que es la característica de gobiernos tiránicos que solo pueden ser cambiados por vías violentas. Sin embargo, los tiempos reducidos de gobierno aún teniendo consecuencias positivas tienen efectos no intencionales considerables.

Esta columna examina uno de ellos: las decisiones de gobierno orientadas al corto plazo visible y el descuido de las ocultas de largo plazo.

📍 El tema de la columna se asocia con otros, como gobierno totalitario, no importa el gobernante, sino su gobierno, el problema de las decisiones democráticas, pasos para tomar mejores decisiones y las decisiones frente al ciclo económico.

Una conocida fábula de animales ilustra la esencia de las mentalidades que alimentan las decisiones de gobierno.

Una zorra y una cabra

Por un bosque camina una zorra, la que muy sedienta, encuentra al fin un pozo. Sin mucho pensarlo, intenta beber, resbala y cae. Trata de salir del pozo. No puede. Sus intentos son inútiles. Pasa el tiempo hasta que llega una cabra.

La cabra oye ruidos dentro del pozo. Se acerca. Ve a la zorra. La zorra se da cuenta de que la cabra lo mira. La cabra le pregunta qué hace allí. La zorra responde, «Disfrutando de agua fresca en un día tan caluroso. Deberías acompañarme y refrescarte también».

La cabra duda. Vuelve a ver a la zorra, la que insiste, «Baja, en verdad es un placer estar aquí, con agua tan pura y cristalina, cuando allá arriba el sol quema». Tanto habla la zorra y tanto alaba su posición, que la cabra decide dar un brinco dentro del pozo.

Ya refrescada la cabra, habla con la zorra indagando cómo poder salir del pozo. La zorra le responde, «Es eso algo que deberías haber pensado antes de saltar. Eres muy descuidada entrando a un lugar del que no sabes cómo salir, pero yo te daré el remedio».

La cabra está a la expectativa, calla y espera que la zorra siga hablando. La zorra se aclara la garganta, mira a la cabra y le dice, «Es sencillo, yo subo sobre tu lomo, tú te paras en las patas traseras y te elevas todo lo posible. Trepo por su cuerpo hasta tu cabeza, de allí salto y llego a la orilla».

La cabra se indigna y le dice que eso permitirá a la zorra salir, pero no a ella. A lo que la zorra responde, «No debes preocuparte, una vez que yo esté fuera, iré por ayuda para que te saquen de aquí». A la cabra le parece razonable lo que la zorra dice.

Y eso hacen. La cabra deja que la zorra salga del pozo. La zorra sale no sin trabajos del pozo y una vez arriba voltea hacia abajo a ver a la cabra. La cabra le recuerda su promesa y la zorra le responde, «Vieja cabra tonta, nunca deberías haber entrado a lugares de los que no sabes cómo salir».

Moraleja

Por supuesto, las fábulas tienen le mérito de mostrar una situación de la que cada persona saca sus conclusiones. Es como una pequeña lección de vida. No sé qué obtenga usted de la fábula, pero recuerda la situación en la que se encuentran esos gobernantes que son elegidos por medio del voto.

Son un poco como la zorra, que queriendo satisfacer una necesidad personal entran a terrenos de los que no saben cómo saldrán por sí mismos, pero ello no les importa porque saben que tiempo después llegará otro al que usarán de trampolín para salir y dejar al otro adentro… el que a su vez sabe que llegará otro. Y así en una cadena sin fin próximo.

El mecanismo de las decisiones de gobierno

Dentro de un sistema democrático se tiene un círculo vicioso digno de mencionar. Digamos que un gobernante durante el tiempo en el que está en su puesto implanta una medida popular cualquiera, como la de elevar el monto de las pensiones pagadas a los burócratas. Dado el efecto de largo plazo de esa medida, no sufrirá él las consecuencias de su acción.

Llegará otro al puesto suyo y lo sacará de él. El nuevo gobernante quizá no haga nada o tal vez cometa otro error, cuyos efectos son de largo plazo. Y así acontece que una sucesión de varios gobernantes que van y vienen hasta que algún día alguien se encuentra con que no tienen dinero para pagar esas pensiones. Y, probablemente, la culpa la asignen a él, o bien se pierda en el laberinto de la burocracia.

Quienes salen del pozo atraen a otros a los que dejan en él y se alejan, dejando a esos otros en su lugar y así sucesivamente. La diferencia entre la historia de la zorra y la cabra, y la situación de los gobernantes, es que muchos de ellos prenden cartuchos de dinamita en el pozo y al salir los dejan prendidos. Heredan al que viene el problema, y el que llega enciende más cartuchos.

Pero llega un momento en el que algún cartucho en algún pozo explota y daña a muchos, por ejemplo con una crisis económica. Todos se echan la culpa entre sí porque nadie sabe en realidad quién encendió la mecha. No pueden hacer nada y el proceso sigue. Vuelven a la rutina de entrar en el pozo y hacer cosas de las que no saben cómo salir, pero no los importa. Otros vendrán.


«La primera lección de la economía es la escasez: nunca hay suficiente de nada para satisfacer a todos los que lo quieren. La primera lección de la política es ignorar la primera lección de la economía».

— Thomas Sowell

Principios de las decisiones de gobierno

Lo anterior puede ser sistematizado en principios que los gobernantes aplicarán a su toma de decisiones.

🩸 La más visible decisión de gobierno es la mejor

Entre dos o más de ellas, debe tomarse la que más espectacularidad tenga provocando la aprobación del gobierno en turno. La autoridad busca medidas visibles que causen admiración y alabanza. Las decisiones de menor visibilidad se tomarán solo en caso absolutamente necesario y no tienen prioridad.

La imagen y la popularidad del gobierno es la máxima prioridad y se logra por medio de medidas efectistas simples que sean comprendidas de inmediato por la mayoría de los votantes. Decisiones como el aumento de salarios mínimos o el control de rentas son más visible que una simplificación fiscal o construcción de un drenaje pluvial.

🩸 La decisión de gobierno con efecto más inmediato es la mejor

Entre dos o más decisiones es preferible aquella que logre el efecto más inmediato, es decir, a más a corto plazo. Un control de precios aplicable al mes siguiente es preferible a la desregulación para la apertura de negocios.

La decisión ideal de gobierno, por tanto, será aquella que sea la más visible y de efecto más inmediato posible. Por eso se prefiere, por ejemplo, indizar las pensiones de la seguridad social que agilizar los procesos burocráticos de importación y exportación.

🩸 Las consecuencias negativas de plazo largo no deben considerarse.

Si las acciones de efecto inmediato y más visibles tienen consecuencias negativas de largo plazo, eso no es freno para no tomarlas. Lo más importante es el impacto de corto plazo, porque en el largo hay posibilidad de que exista otro gobierno a quien pueda culparse.

Más aún, el tiempo transcurrido entre la decisión y su consecuencia, rompe la liga causa-efecto en la mente del ciudadano común. La emisión de dinero en un gobierno producirá inflación de la que serán culpados los gobiernos siguientes.

El fondo de este principio es el ignorar las ideas de escasez y costo de oportunidad.

🩸 Las decisiones de gobierno deben mostrar acciones, no abstenciones.

Entre dos o más medidas de gobierno es mejor la que muestra a la autoridad en un papel de intervención activa. Las decisiones que muestran abstención son rechazadas sistemáticamente. Esto es lo que produce la mentalidad favorable al intervencionismo para remediar fallas del mercado sin atender a las fallas de esa intromisión.

Por eso es mejor la decisión de imponer cuotas obligatorias de mujeres en la cámara de legisladores que dejar eso a la libertad y méritos de las personas.

🩸 Las decisiones de gobierno deben ser las más simples de entender por la mayoría.

Las mejores medidas de gobierno son las que pueden ser explicadas con extrema simpleza a la mayoría de la población, aunque ellas sean erróneas. Las peores decisiones de gobierno son las que tienen explicaciones complejas y comprensibles por unos pocos.

Por eso es mejor proponer aranceles a las exportaciones para proteger empleos nacionales que dejar libre al comercio internacional.

Conclusión

Ha sido propuesta la idea de los efectos colaterales de los períodos limitados de gobierno que cambian pacíficamente por medio de elecciones periódicas. Es por esa razón que las decisiones de gobierno tienden a ser de mala calidad.

⚠️ Ellas se inclinan por la espectacularidad de efectos inmediatos, que puedan ser comprendidas por la mayoría electoral, sin atención a sus efectos de largo plazo.


[Actualización última: 2023-08]

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Más de cuatro décadas de escribir columnas de opinión y análisis políticos en periódicos y en línea. Autor de tres libros.