Definición, significado y responsabilidades de la persona que vive en una democracia y quiere preservarla con su conducta. La idea del ciudadano responsable más allá de sus obligaciones obvias.

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Introducción

Quizá el mayor problema político sea el de la preparación del ciudadano para tener una influencia positiva en los asuntos del gobierno de la sociedad en la que vive. El entendimiento del rol del ciudadano responsable se oscurece por dos razones.

Una, la mentalidad que domina es una de exigencia de derechos y psudoderechos que se cree que el gobierno debe satisfacer. En esta cultura de demandas sociales suelen poderse de lado a las obligaciones que todo derecho real implica.

Otra es la mentalidad de la que resultan listas de obligaciones socialmente responsables del ciudadano y que son ideales políticamente correctos.

El asunto de fondo es el de la participación política del ciudadano, definiendo la correcta participación en la vida política de la sociedad en la que vive. Y entendiendo como correcta al tipo de participación que crea y conserva las libertades que hacen posible esa participación.

El ciudadano responsable estándar

La visión inmediata del ciudadano responsable le asigna responsabilidades como, por ejemplo, votar, cumplir las leyes y pagar impuestos. A ellos se añaden otros deberes que dictan que él

«Es corresponsable del desarrollo del bienestar de su comunidad y su país […] Actúa bajo principios y valores de respeto y tolerancia a la pluralidad y a la diversidad […] Contribuye a preservar la identidad y el legado cultural de las diversas comunidades y pueblos que conforman el país […] Aporta tiempo, talento y recursos a favor de la comunidad. Es solidario con los demás». hacesfalta.org.mx

La responsabilidad del ciudadano, según esta óptica, contiene fuertes elementos colectivistas, como el cuidado de «bienes comunes» y aportación de «tiempo, talento y recursos a favor de la comunidad».

No es indebido eso, pero vuelve a la responsabilidad política una simple lista de virtudes moralmente deseables que tienen el riesgo de ser implantadas con la fuerza gubernamental, o simplemente se convierten el listas de clisés políticamente correctos a incluso limitados a ciertas áreas.

El asunto de fondo es el de la participación política del ciudadano, definiendo la correcta participación en la vida política de la sociedad en la que vive. Y entendiendo como correcta al tipo de participación que crea y conserva las libertades que hacen posible esa participación.

Más aún, entendiendo al ciudadano como «miembro activo de un Estado, titular de derechos políticos y sometido a sus leyes».

¿Cuál es realmente la responsabilidad del ciudadano?

En lo que sigue examino características deseables en el ciudadano responsable y que intentan ir más allá de las listas de deseos acostumbrados.

Conocimientos suficientes para votar

¿Tienen las personas que votan conocimientos suficientes como para emitir votos siquiera medianamente razonables? La respuesta estándar es que sí, pero un examen un poquito mayor de la realidad arroja dudas severas.

¿Sabe la gente lo suficiente de economía como para saber que la emisión de dinero provoca inflación tiempo después? ¿Sabe ella siquiera un poco de relaciones internacionales como para valorar conflictos en otras partes?

W. Churchill (1874-1965) lo resumió admirablemente: «El mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio».

Está en la esencia de la democracia la idea del «advenimiento de las masas al pleno poderío social», como lo expuso J. Ortega y Gassett (1883-1955).

Uno de los requisitos de la democracia es de suponer que la gente sabe y conoce lo suficiente como para emitir un voto informado.

No es que se dude que las personas tengan, en lo general, la capacidad de hacerse cargo de su propia vida (que es la hipótesis subyacente del Liberalismo).

Es que ellas conozcan lo requerido sobre la res publica como para confiar en la emisión de votos razonables, que elijan a quienes tienen las propuestas políticas mejores.

Tampoco es como para requerir que los ciudadanos sean expertos en Economía Política y hayan leído La República y Las Leyes de Platón. Pero sí se trata de que los ciudadanos sepan y conozcan cosas básicas.

Conocimientos básicos

Primero, que tengan una educación que les permita reconocer a las falacias políticas, a las promesas sin sentido del candidato. Eso que les haga reconocer al demagogo y al populista.

Algo así como tener una guía contra propaganda política, que si ellos no conocen al menos pueda ser difundida en medios noticiosos.

Segundo, que tengan arraigados algunos pocos valores humanos a los que consideren como inviolables y dignos de defender incluso pagando alto precio. Me refiero especialmente a la libertad, el gran valor político que defiende la democracia.

Valores políticos básicos

Cuando el ciudadano no considera a su libertad como el gran valor a defender, la democracia no es nada más allá que un sistema para seleccionar amos a los que se someterá la gente.

Sin tener a la libertad como valor central del ciudadano responsable, tiene él riesgo de convertir al gobierno en un proveedor de privilegios que le exigirá a cambio de su voto, lo que le hace perder toda posibilidad de participación política más allá del activismo de las demandas sociales.

Independencia personal

El ciudadano responsable tiene además una posición personal de autonomía e independencia, que es lo que le permite crear y sostener conocimientos y opiniones que son libres y personales. Es decir, no dependen de situaciones de las que depende su modo de vida.

Quien depende de, por ejemplo, favores gubernamentales carece de esa independencia personal material y sus actuación ciudadana tomará en cuenta la pérdida de esos favores.

Una plaza pública

La democracia necesita una plaza pública de discusión que sirva para informar, intercambiar y analizar conocimientos y opiniones.

Esa esfera pública en las sociedades modernas, son los medios noticiosos y redes sociales, los que deben estar imbuidos de esa misma defensa de valores democráticos, especialmente la libertad humana.

Con una obligación natural de informar con la verdad, algo que es demasiado optimista como para ser realidad y que puede remediarse por medio de la libertad de expresión, es decir, la multiplicidad de medios.


«Formar a un ciudadano es formar a un crítico. El objetivo de la educación es que debe proporcionar al hombre estándares abstractos y eternos, mediante los cuales pueda juzgar las condiciones materiales y fugitivas».

G. K. Chesterton

Las tres condiciones del ciudadano responsable

En concordancia con lo anterior puede fundamentarse la idea del verdadero ciudadano responsable como la persona que tiene independencia individual en dos aspectos, el económico y el educativo. Los que le permiten actuar libremente en una plaza pública que funciona como un mercado de ideas libres.

1. Independencia educativa y formativa

La responsabilidad ciudadana de la persona requiere la posibilidad de desarrollar y tener autonomía de formación y educación, cuyos conocimientos permitan tener ideas propias que sean la bases para la evaluación política de gobiernos y su elección.

Es una independencia de pensamiento que no se tiene cuando las labores educativas se realizan ajustándose a agendas políticas estatales o al adoctrinamiento ideológico.

2. Independencia material y económica

Igualmente, la responsabilidad ciudadana solo puede tenerse cuando las personas son autónomas y sus modos de vida no dependen de concesiones, subsidios, subvenciones y apoyos gubernamentales que «compren» opiniones políticas y preferencias electorales.

El ciudadano responsable es autónomo e independiente, capaz de autogobernarse y desarrollar opiniones propias sin influencias externas de dependencia.

3. Libre discusión en intercambio de ideas

La responsabilidad del ciudadano solamente puede ejercerse en donde existan espacios públicos de libre expresión y formación de ideas. Es decir, la censura gubernamental y las limitaciones a la libertad de expresión impiden la actuación del ciudadano responsable.

Conclusión: el ciudadano responsable

Al tratar la definición, el significado y las responsabilidades del ciudadano responsable, se ha querido ir más allá de sus obligaciones obvias de listados simples.

Esa persona necesita circunstancias que le den condiciones de libertad persona, económica y educativa, en situaciones de amplio respeto a la libertad de expresión.

Visto del otro lado, es difícil que exista un ciudadano responsable si él no tiene independencia material ni educativa, o donde no existan condiciones de libertades que sostengan esa independencia. Y es que un ciudadano responsable es al final de cuentas un ciudadano con alta capacidad de crítica.


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[Actualización última 2022-05]

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Más de cuatro décadas de escribir columnas de opinión y análisis políticos en periódicos y en línea. Autor de tres libros.