Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Primer Paso
Selección de ContraPeso.info
1 agosto 1997
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: AmaYi
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Quien se declara capitalista, socialista, o en alguna posición intermedia casi siempre olvida considerar sus creencias. Primero hay que examinar los valores que uno tiene y las verdades en las que uno cree. Y después de hacer eso ya se pueden tener opiniones políticas sólidas.

Por eso resulta interesante examinar a Ayn Rand.  Ella es un buen ejemplo de cómo el sostener ciertos valores y creencias lleva a ciertas conclusiones en política. No importa si usted acepta o no las ideas de Rand. Esa es una decisión suya. Pero lo que es invaluable en Rand es la oportunidad que permite para examinar primero los valores personales y, después, determinar la escuela política consistente con esos valores.

Ayn Rand (1905-1982), fue autora de novelas como We the Living (1934), The Fountainhead (1943) y Atlas Shrugged (1957). Nacida en Rusia y emigrada a EEUU, escribió también piezas que desarrollaron una escuela filosófica, el Objetivismo.

La idea analizada en esta carta fue tomada de Rand, Ayn, Peikoff, Leonard, Schwartz, Peter (1989). THE VOICE OF REASON : ESSAYS IN OBJECTIVIST THOUGHT. New York. Book of the Month. 0453006345.: Ayn Rand, Introducing Objectivism pp. 3-5 (su primera colaboración en Los Angeles Times, 17 de junio de 1962).

Muy pocas dudas existen sobre cuál es el sistema político ideal para Ayn Rand. Ese sistema es el capitalismo de laissez faire. Coincida usted o no con ella, eso no quita el interés por conocer las argumentaciones de Rand. Lo que sigue es un intento para demostrar la enorme importancia que tienen los valores y creencias en la definición personal de una posición sobre cualquier doctrina política.

Empecemos por examinar los motivos políticos de Rand para declararse capitalista. Dentro del capitalismo, dice, no existe una relación entre personas que implique posiciones de superioridad e inferioridad.

Por definición, en ese sistema no hay tratos de inferior a superior, ni de víctima a verdugo.

Dentro del capitalismo hay intercambios nada más, no hay distribuciones. Hay canjes de un bien por otro. Esos intercambios, realizados de manera voluntaria por individuos con iguales derechos, son de beneficio para ambas partes.

Por tanto, considere si usted cree en  las relaciones sociales que tienen como base a los intercambios voluntarios entre personas. A nadie le está permitido ser el primero en usar la fuerza contra los demás.

Por tanto, un régimen capitalista tiene la enorme ventaja de ser uno en el que nadie obtiene nada de otro por medio de la fuerza.

También, como motivo político, Rand defiende al capitalismo por el papel que en él juega el gobierno. El capitalismo es un sistema en el que el gobierno tiene un papel vital, muy bien definido: es un policía, un vigilante, que cuida los derechos de los miembros de la comunidad. Ese gobierno tiene, además, la cualidad de poder usar la fuerza siempre contra quienes primero la usaron.

Aunado al punto anterior, es fácil ver el común denominador de Rand: su rechazo a relaciones sociales dominadas por la fuerza. Antes de inclinarse por una posición política, considere si usted cree en  las relaciones sociales basadas en la no violencia y en el uso de la razón.

Rand también tiene motivos éticos para preferir al capitalismo. ¿Cree usted en la persona como un fin en sí misma o que ella puede ser sacrificada ante un objetivo superior? Ningún hombre puede ser el medio para que otro llegue a su fin. Ningún hombre puede sacrificar a otro en su beneficio.

Es decir, quien comparta esa creencia en cada hombre como un ser valioso, único, que merece respeto y que tiene derechos, también se inclina por un régimen capitalista.

Quien por el contrario considere al hombre como un ser sin importancia en lo individual, que puede ser sacrificado en beneficio de otros, tenderá a preferir los sistemas estatistas.

Es precisamente en el punto ético en el que Rand hace especial énfasis. El capitalismo, ella cree, tiene una gran falla. La falla consiste en la carencia de la explicación de la base ética del capitalismo. Este error ha producido una asociación equivocada de ideas.

Sin justificación racional, el capitalismo ha sido asociado con el egoísmo y el intervencionismo estatal ha sido asociado con el altruismo. Por consiguiente, es muy probable que quien tenga creencias altruistas tienda a rechazar al capitalismo. Rand quiere corregir esa falsa creencia.

Las prisiones soviéticas, los campos de concentración nazis, las revueltas chinas y los envíos de tropas cubanas al extranjero son ejemplos que usa Rand para probar que los motivos supuestamente altruistas del estatismo en realidad parten de la idea de que el hombre puede ser inmolado por el bien público.

La base ética del estatismo, afirma, supone que el hombre es un ser que sí puede ser sacrificado, que no tiene derecho a existir por sí mismo, que su propio sacrificio es su más alta responsabilidad moral.

Con esa base ética que ignora el valor de la persona, los regímenes estatistas sostienen que la vida humana y su trabajo pertenecen a estado, a la sociedad, a la raza, a la nación o a alguna otra colectividad. La autoridad, por tanto, puede disponer de los hombres de la manera que desee.

La moral del altruismo lleva a la esclavitud, al uso de la fuerza, a la injusticia, a la infelicidad.

Lo contrario de la moral del altruismo es la moral del interés personal racional, que llama a la libertad, a la justicia y a la felicidad individual.  Esa creencia en el valor de la persona individual y en el merecimiento de respeto, es propia del capitalismo.

Rand tiene también motivos metafísicos para preferir al capitalismo.  Contrario a otras filosofías, para Rand la realidad es objetiva, existe.

Hay hechos y realidades que son independientes del hombre. Alguien puede desear que algo se realice, pero eso no es suficiente.

Los deseos no bastan. Para dominar a la realidad hay que obedecerla. ¿Cree usted que la realidad existe y que ella debe ser tomada en cuenta para evitar ideas irrealizables?

Es posible que a primera vista importe un bledo la metafísica para poder declararse capitalista. Pero no. Si alguien cree en un mundo real e independiente, se inclina hacia el capitalismo.

Rand incluye también motivos epistemológicos. La capacidad de razonar, dice, es la facultad humana que identifica e integra a la realidad.

La inteligencia es el único medio para conocer esa realidad objetiva y es la única fuente de conocimiento, la única guía de acción y el principal medio de sobrevivencia humana.

¿Sostiene usted el valor de creer que las personas tenemos la capacidad de ser racionales? La razón es obvia: los intercambios libres en la economía y la emisión de un voto individual presuponen necesariamente la capacidad de juicio en los seres humanos. Y lo contrario, quien no crea en la capacidad racional de los hombres se inclinará al estatismo.

Lo que Rand nos da en este pequeño escrito es una gran idea. Para sostener ideales políticos lo que primero que debe hacerse es un examen de los valores que uno sostiene. Después de hacer eso uno mismo concluye cuál es el sistema social que es congruente con esos valores.

Por ejemplo, si usted cree en la igualdad humana, en la dignidad y en la capacidad de razón de cada persona, usted va a concluir ciertas ideas políticas congruentes con esos valores y que pueden contradecir sus ideas políticas actuales.

Si usted concuerda con las ideas de Rand o no, eso es lo de menos. Lo que ella nos enseña antes que nada es a tener congruencia entre eso que sostenemos como valores y eso que pensamos en política.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



1 comentario en “El Primer Paso”
  1. Contrapeso » Participación Política




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