Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Esos Incentivos
Eduardo García Gaspar
10 mayo 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


De todos los retos que hay en la administración, no hay ninguno mayor que el manejo del personal.

Y no me refiero a las funciones de la gente de Recursos Humanos, sino al trato diario entre personas que realizan alguna función.

Hablo de las relaciones y comunicaciones entre superiores y subalternos, entre personal de igual rango en diferentes departamentos.

Para cualquier jefe de cualquier nivel, el trato a sus empleados debe consistir en su prioridad número uno, pues es a través de ellos que las cosas se hacen. Las funciones más importantes de ese jefe son motivar, entrenar, ayudar y administrar a su personal.

Vaya, hasta hay que hacerle de confesor y asesor familiar. El jefe necesita ser un juez justo y duro a la vez que comprensivo, con la suficiente sutileza como para explicar la razón por la que asignan una oficina que es 10 centímetros más grande a una persona y no a otra.

Necesita ser paciente, tranquilo, persistente, claro en el hablar, razonable, exigente y todas esas cualidades que se llaman people skills. Y no hay de otra.

De esas habilidades para tratar a la gente empleada de cualquier nivel dependen en realidad la productividad y las utilidades. Ya ha sido dicho que es posible comprar con dinero el tiempo de las personas, pero que su motivación y compromiso no están a la venta, sino que se logran día a día con una buena relación personal.

En otras palabras, usted puede ser el mejor financiero, el mejor en mercadotecnia, el mejor en distribución, que eso no basta: hay que saber tratar a las personas.

Y en ese trato, debe reconocerse que las personas no movemos de acuerdo a los incentivos que tenemos frente a nosotros. Si los aumentos de sueldo y la permanencia en la empresa están condicionadas a tratar al jefe como a Su Alteza Serenísima, eso hará que muchos sobrevivan por medio de las alabanzas más mezquinas que usted se imagina.

Todos hemos visto ejemplos de eso. Pero si el incentivo es de buen desempeño y justa evaluación, nos vamos a encontrar con empleados motivados que no fácilmente abandonarán la empresa y querrán crecer con ella.

La conclusión hasta aquí es sencilla.

Si usted tiene empleados o subalternos, la principal habilidad que debe tener es la de un trato de gente con ellos y ese trato es sencillo de definir: poner los incentivos adecuados para que las personas respondan.

Es decir, la clave está en los incentivos, los que no necesariamente son monetarios. Al final, todo lo anterior lleva a una conclusión que aunque lógica no es siempre seguida.

Cuando se contrata a alguien, para un puesto de cierta jerarquía que presupone la existencia de subalternos, suele evaluarse con gran énfasis muchas cosas, pero escasamente la mentalidad de esa persona para tratar a quienes le reportan. Un caso de hace años me llamó la atención.

Contrataron en una empresa a un buen tipo, con todas las credenciales y ventajas posibles, pero que era incapaz de hacerse respetar y hacer que sus subalternos siguieran sus órdenes. No le hacían caso.

Mejor no le cuento más. La administración al fin y al cabo es en buena parte el arte de conducir a gente libre a una meta común, con seguimientos diarios y hacer que ella esté dispuesta a dar lo mejor de sí.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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