Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más Allá Del Poder
Eduardo García Gaspar
16 noviembre 2005
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los ejemplos de la política vieja no dejan de tener vigencia en la nueva y lo sucedido en siglos anteriores contiene instructivas lecciones para las personas actuales. Uno de los gobernantes prototipo, dignos de estudio, es un monarca francés, cuya personalidad harían bien en leer muchos gobernantes y directivos de empresa. Luis XIV (i638-1715) fue llamado el Rey Sol y subió al trono a la edad de cinco años en 1643.

Gobernó bajo el dominio del cardenal Mazarino hasta 1661 y de allí en adelante, lo hizo con independencia personal. Fue esposo de la infanta española María Teresa y tuvo amantes como quizá se suponía que debía tenerlas: La Vallière, Montespan y Madame de Maintenon, con la que, tras quedar viudo casó secretamente en 1680.

Colbert fue su ministro de finanzas. Fue el monarca que aseveró que el estado era él. Tiene la reputación de hacer instituido lujosas fiestas, pero sobre todo los rituales de la corte. Ésas que hacían del amanecer de su majestad una ceremonia atendida en público, que incluía una reverencia al pasar por enfrente de su cama, estuviera él o no.

Y, por supuesto, se le siente en cada rincón del Palacio de Versalles. Pero a lo que iba es a su correspondencia. Una de sus cartas contiene un párrafo que lo coloca en un plan ciertamente superior al de sus sucesores, los que quizá creyeron que gobernar era aceptar la pompa de la corte y nada más.

Luis XIV fue más allá: las ceremonias cortesanas eran la fachada de algo con mucho mayor fundamento, el gobernar.

A un nieto, en marcha a España para ser rey, le escribió,

“No favorezcas a las personas que más te adulen y ten, en cambio, consideración a quienes se atrevan a desagradarte por tu bien. No descuides tus asuntos por el placer; hazte un plan de vida que fije el tiempo destinado al descanso y a la diversión. Presta toda tu atención a los asuntos de gobierno. Antes de decidir, comienza escuchando cuanto puedas. Haz todo lo posible por conocer con exactitud a todos los hombres destacados para poder servirte de ellos cuando los necesites. Sé amable con todos y no digas nada ofensivo a nadie.”

El punto es simple y tiene varios ángulos.

Primero, leer historia es obligado para el que quiere saber de política y aún más para el que está en política.

Segundo, en esos escritos de hace muchos siglos se encuentran consejos y experiencias que son vigentes en su totalidad.

Y tercero, que es lo que quiero señalar, el gobernar en un asunto serio, muy serio. Luis XIV daba la apariencia de ser un rey vano, rodeado de diversiones y sin fundamento.

En otro estilo, el presidente Eisenhower de los EEUU aparecía con igual imagen, más dedicado al golf que al gobierno. Pero debajo de esa apariencia había inteligencia y refinamiento. Quien confunde al poder con el gozo de la autoridad y el cumplimiento de sus caprichos, es un mal gobernante.

Sí, hay pompa y boato, aduladores y sicofantes, pero quitando ese velo, hay una labor de amplias responsabilidades. ¿Cuántos gobernantes y altos ejecutivos han fracasado por rodearse de un séquito de rendidos zalameros?

¿Cuántos de ellos han fallado en sus responsabilidades por anteponer prioridades personales a los deberes de su función? Sin duda se requiere tener bien puestos los pies en la tierra para que un subordinado contradiga a su superior y éste en lugar de hacerlo de lado, lo eleve. Lo que digo es aplicable a los jefes de estado y a todos los que son cabeza de instituciones. Suelen ser ellos víctimas de sus propios engaños y realidades fantasiosas creadas por ellos mismos.

Recordemos a López Portillo y su comportamiento ante la reducción del precio del petróleo… su castillo de naipes fue destrozado y sus sicofantes firmaron la expropiación bancaria. No es esto una recomendación del sistema político de esos tiempos, pero sí una sugerencia para aprender y eso es lo que es la historia, un cúmulo de experiencias que están allí para nuestro beneficio.

Y entre las lecciones está una que destaca: todo lo que ahora está intentando Hugo Chávez ha sido intentado antes y fracasado notablemente, lo que hace de ese político un ignorante con iniciativa y poder, la peor combinación posible en un gobierno, la de un comediante mesiánico con poder financiero y militar, rodeado de sicofantes populares.

Post Scriptum

La cita de la carta de Luis XIV está en la página 231 de Gombrich, Ernst H. (1998). BREVE HISTORIA DEL MUNDO [1935]. Barcelona. Península. 8483072327. Escrito originalmente en 1935 está dirigido a niños y contiene correcciones del autor, quien murió en 2001. Una obra divertida para todas las edades por sus descripciones vivas en un lenguaje comprensible, aunque sus nociones económicas dejen que desear.

El estilo de la presidencia de Dwight D. Eisenhower está en Johnson, Paul (1992). MODERN TIMES : THE WORLD FROM THE TWENTIES TO THE NINETIES. New York, N.Y. HarperPerennial. 0060922834., páginas 461-4. Hay una traducción de esta obra, que es altísimamente recomendable, edición de Javier Vergara.

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