Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Visiones Personales
Leonardo Girondella Mora
19 diciembre 2007
Sección: Sección: Análisis
Catalogado en:


La extraña fascinación de los medios por las imágenes, las que sean más extremas, permite proponer una clasificación de personalidades en dos grupos de personas con respecto a sus opiniones políticas:

• Personalidad A-B

• Personalidad A-Z

La distinción entre ambas es una de amplitud o estrechez —la personalidad AB es la de opiniones políticas estrechas y la A-Z es la de opiniones políticas amplias. Lo que sigue es un intento de definición de ambas, muy inspirado en las imágenes televisivas de las protestas callejeras que frecuentemente se ven.

PERSONALIDAD A-B

Es la visión estrecha de la política, muy propia de la izquierda rabiosa, pero no limitada a ella. Su característica central es la comprensión de un mundo absolutamente dividido en dos opciones extremas mutuamente excluyentes sin posibilidad de gamas grises intermedias, A o B —causa por la cual esta personalidad entiende la realidad viendo extremos solamente, entre los que no hay posibilidad de conciliación.

Un ejemplo de esta personalidad A-B es el de quien escucha una opinión, digamos, la de que los salarios mínimos no pueden nelevarse artificialmente sin consecuencias negativas, y reacciona diciendo “esa es una pendejada imperialista proveniente de un vendido a los intereses capitalistas”. La frase, que es real, muestra otra faceta de la personalidad AB: uso de insultos, es decir, de argumentos ad hominem —pero en esencia propone que quienes no están de acuerdo con su extremismo necesariamente pertenecen al bando opuesto. Si no se es de la opinión A necesariamente se es de la opinión B, sin que haya una opinión C, D, y demás

Otro caso, el de una carta a esta página en respuesta a la propuesta de que en las escuelas se tuviera libertad religiosa de acuerdo a los deseos de los padres de familia en horarios fuera de los normales —el comentario del lector decía que “la propuesta es una idiotez que desea regresar a las épocas malévolas del confesionalismo oscurantista de los retrógradas católicos de antes”.

En el mundo de la personalidad A-B hay amigos y enemigos nada más, cada uno ocupando un lugar en los extremos que la conforman —si no se es amigo absoluto, se es enemigo total, sin posibilidad intermedia. En este mundo dicotómico, además, no hay ideas ni conceptos, sino personas nada más, lo que explica la gran admiración por ciertos personajes a los que se colocan en nichos imposibles de tocar.

Otro mensaje dirigido a esta página respondía de la siguiente manera a una columna crítica de Castro en Cuba: “No puede cuestionarse la política social de un régimen que ha logrado tanto bien a su población, incluso a pesar del bloqueo imperialista y de intereses hegemónicos del gran capitalismo de Busch [sic] en contra de la gran deocracia cubana”.

Tal visión de polos opuestos conduce naturalmente a las teorías de la conspiración —cuando las cosas no salen al modo de esta personalidad, su razonamiento no analiza causas sino que encuentra complots de enemigos sin importar lo alocados que puedan ser. La explicación de los sucesos, cualquiera que estos sean, puede ser dada de inmediato y sin asomo de duda, como en este texto también recibido aquí: “… la gran conspiración de la derecha ke [sic] se sufre y de la que ustedes son parte kiere [sic] mantener la egemonia [sic] de los grandes intereses del capitalismo…”

Es posible que esta visión del mundo, tan primitiva y poco sujeta a la razón, derive de las creencias populares de Carlos Marx —una personalidad que enfatizó las concepciones de extremos también y que trató a sus opositores como enemigos declarados. Cuando esta estructura mental domina, la persona tiene escasamente otra opción que la de usar los medios que tiene a su alcance en contra de quien cree son sus opositores —medios que no incluyen la posibilidad de conversar y es por esto que la mente A-B tiende a ser prevaleciente entre los manifestantes violentos que son comunes en las marchas callejeras.

Algunas de las imágenes que los medios electrónicos proyectaron mostraron a personalidades de ese tipo protestando contra la visita del presidente estadounidense en la gira por algunos países de América Latina hace ya tiempo—en una escena unos siete manifestantes golpean muy fuertemente con los pies un par de vallas. Lo hacen con saña y fuerza, como si en ese acto les fuera la vida —en esa mente rudimentaria es válida la violencia como sustituto de la razón. Es lo mismo que sucedió en la presentación de un libro sobre el día de las elecciones mexicanas en 2006, cuando varios individuos con esta personalidad interrumpieron el acto gritando frases de apoyo a su favorecido y de condena al autor de libro, el que no contaba una historia que les fuera favorable.

Lo anterior señala una tendencia de la personalidad A-B, la de una fuerte inclinación a la violencia y que puede llegar a extremos en los casos de terroristas —el ejemplo del KKK surge de inmediato, con su mundo dividido en blancos y sus enemigos, los negros; pero también recuerda a las ligas terroristas de Sendero Luminoso, los ejércitos de liberación y quienes creen que la total verdad está de su lado, lo suficiente como para darles la legitimidad de imponer sus ideas por la fuerza.

La mente de la personalidad A-B, más aún, es una que no se presta con facilidad a los acuerdos entre quienes la padecen —es decir, un muy pequeño detalle de diferencia entre dos personalidades de este tipo será suficiente para que una juzgue a la otra como pertenecieente al grupo enemigo. Es sencillo evocar, en esto, la tradicional dificultad para lograr acuerdos entre socialistas extremos —y también la carencia de acuerdos entre partidos políticos cuyos miembros tienen personalidades de este tipo.

La personalidad A-B puede ser sufrida por cualquiera, gobernantes y gobernados —ambos sufren en sus niveles de delirios de persecución e imposibilitados de confiar en las personas incluso cercanas de las que siempre sospecharán ser aliadas secretas del enemigo. El único remedio a esa situación es el dominio total y absoluto del resto y su vigilancia continua.

Las decisiones erróneas de la personalidad AB son corolario de su mentalidad —se posee la verdad en todos los campos, los demás son sus enemigos con los que no hay posibilidad de razonar y ellos están confabulando en contra, por lo que el único camino disponible es la imposición y mantenimiento de la decisión tomada, seguramente errónea. Por razonable que sea la propuesta que venga de una parte catalogada como opuesta, ella es desechada sin examen alguno —lo que tenderá a conservar errores.

PERSONALIDAD A-Z

Es el extremo opuesto del anterior —da cabida a una multitud de posibles opiniones, con énfasis en las ideas, mucho más que en las personas, y por eso dando también espacio a la posibilidad de razonar y pensar refinando el conocimiento por pasos que profundizan en la verdad. Definir esta personalidad es más especulativo.

Cubre una serie de posibilidades —como la personalidad A-C que incluye una posibilidad adicional, o la A-D con aun otra más. La interpretación literal númerica quizá no sea la mejor y este tipo de personalidad sólo pueda ser definido por ahora tentativamente como una que entiende en mundo más allá de la simpleza de la anterior.

ADDENDUM

Una columna de Godofredo Rivera de hace tiempo se conecta con esta idea, ilustrando la personalidad AB que él asocia con el PRD en México. Lo hace por medio de frases que hacen una propuesta y cómo ella sería verbalizada por ese partido:

• Apertura de los sectores energéticos a la inversión privada:  “Venta de Pemex y CFE a las trasnacionales”.

• Facilidad para el pago de impuestos bajando y uniformizando las tasas impositivas, así como la eliminación de cualquier privilegio fiscal: “Atraco fiscal contra los más pobres”.

• Reforma al sistema de pensiones del gobierno: “Despojo de los derechos de jubilación de los trabajadores del gobierno”.

• Consolidación de la apertura comercial de la economía mexicana (nuevos tratados): “Continuación de la política neoliberal aperturista en perjuicio de la planta productiva nacional”.

• Consolidación de leyes que limiten el déficit fiscal: “consolidación del frío e insensible neoliberalismo fiscal”.

• Aplicación estricta del estado de derecho contra los rijosos: “Sometimiento del pueblo al gobierno panista tirano”.

• Mayor protección a la propiedad privada de las personas y las empresas: “Abandono del gobierno del bien común y la utilidad pública”.

• Perfeccionamiento de las Políticas sociales focalizadas (subsidios no generalizados): “Injerencia del Banco Mundial en la lucha contra la pobreza”.

• Mayor integración económica y política con EU: “Sometimiento de la política exterior a Washington”.

Otro ejemplo de lo importante que son las visiones personales está en Diferencias de Panoramas.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.



No hay comentarios en “Visiones Personales”
  1. luz amaya Dijo:

    excelente!! m encanta eL contenido..





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