Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Lastimen a Obama
Eduardo García Gaspar
17 julio 2009
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Una columna (NYT, 9 julio 2009) de Paul Krugman, el célebre economista, es digna de examinar.  Comienza diciendo que algunos incluyéndose él, se preocupaban porque el plan de recuperación, anunciado por Obama antes de su toma de poder, puede ser inadecuado.

Sigue, diciendo que esa preocupación está justificada: los malos reportes del empleo en junio, en los EEUU, probaron que el estímulo económico fue demasiado pequeño. Nos llama a concluir que los resultados malos prueban no que el plan era malo, sino que debía haber sido mayor.

Pero no queda allí la cosa. Según Krugman, los malos resultados producen una trampa para Obama. Ante los malos resultados, se puede pedir paciencia para ver resultados de mayor plazo, o se puede pedir elevar el tamaño del plan, o puede declararse que el plan no funciona.

En una recesión normal, lo que suele hacer un banco central es reducir tasas de interés. Las ajusta hasta que se ven síntomas de recuperación. En esta crisis, las tasas llegaron a ser de cero y no se vio otra opción que elevar el gasto gubernamental para estimular a la economía,  de lo que no se tiene evidencias que haya funcionado.

Las posibilidades mejores para Obama son dos: darle tiempo para ver que funcione su plan, o elevar el tamaño del plan de incentivos económicos. Eso es lo que Krugman recomienda. La posibilidad de que el plan sea equivocado, la rechaza. Pensar en esta posibilidad, dice, es la trampa en la que Obama puede caer.

No entiendo. El célebre economista afirma que considerar una de las opciones constituye una trampa política, no tiene sentido. Es una posibilidad real y muy bien cimentada, que la idea de incentivar a la economía por medio del gasto gubernamental deficitario sea una real estupidez.

Krugman la descarta porque es una opinión conservadora que hace perder reputación al gobierno de Obama. Es decir, Krugman propone dejar de ver los resultados de varios meses de la implantación del plan y hacer esto porque eso haría ver mal al gobierno demócrata. Y aconseja a Obama decir que se está haciendo lo posible y que debe considerarse la posibilidad de tener otra ronda de estímulos.

Krugman, inclinado hacia el intervencionismo estatal, en un diario que también lo está, propone algo que puede ser cometer el mismo error dos veces. Razonar que si el plan de estímulo no da resultados, él debe aumentarse, no es una posición sólida. Menos aún cuando la preocupación central es defender la posición de un gobierno.

Son muchos y sustanciales los argumentos y las evidencias de que el gasto gubernamental no logra buenos resultados de manera sostenible y que, peor aún, produce crisis posteriores. Piense usted en cómo funciona un plan gubernamental de estímulo económico basado en gasto elevado y acelerado.

La hipótesis central es creer que el gasto de gobierno se difundirá por toda la economía elevando ingresos lo que hará aumentar la demanda y eso fomentará la producción y la creación de empleos. Pero el mayor gasto necesita que el gobierno tenga mayores ingresos. No hay otra posibilidad.

Y esos mayores ingresos sólo pueden lograrse con mayores impuestos, presentes o futuros. Es decir, quien cree que una recesión se soluciona con mayor gasto de gobierno en realidad está diciendo que una crisis se resuelve con aumentos de impuestos. No tiene sentido. Peor aún, se comete otro error, el de creer que lo que hay que fomentar es el consumo, cuando lo que debe fomentarse es la producción.

Descartar este razonamiento como inválido porque es una trampa conservadora que lastima a Obama es un análisis pobre. Incluso el tener más paciencia para ver resultados va en contra la palabras del mismo Obama al vender su plan de 787 mil millones. Él mismo dijo que tendría resultados prontos, evitando gastos sin sentido.

La idea, que bien vale una segunda opinión, no es atacar a Krugman, sino al razonamiento que hace. El plan, suena razonable, puede necesitar más tiempo para que funcione. Igualmente razonable es pensar que el plan es equivocado, que el gasto gubernamental acelerado y mayor causará mayores problemas.

Pero pedir que ya se considere aumentar ese gasto por no lastimar la reputación de un gobierno, es algo que no tiene sentido alguno.

Post scriptum

Un cálculo del WSJ (17 julio 2009), establece que entre los efectos del nuevo plan de salud estatizada de Obama,

The average U.S. top combined state-federal marginal tax rate would hit about 52%. This would be higher than in all but three (Denmark, Sweden, Belgium) of the 30 countries measured by the OECD. According to the nearby table compiled by the Heritage Foundation, taxpayers in at least five U.S. states would pay higher marginal rates even than Sweden… America’s millionaires aren’t that stupid… They will find ways to shelter income, either by investing differently or simply working less. Small businesses that pay at the individual rate will shift to pay the 35% corporate rate. When the revenue doesn’t materialize, Democrats will move to soak the middle class with a European-style value-added tax.


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