¿Qué es pornografía? Definición y sus dificultades. Características, intenciones, representaciones. Elementos que la distinguen.

Pornografía, dificultad de definición

La frase es conocida. Pero además, descriptiva, con la que casi todos están de acuerdo. Es la que dijo alguien que no recuerdo: «Definir a la pornografía, no puedo; pero sé muy bien qué es cuando la veo».

Sus elementos

Tratemos de encontrar una definición de pornografía examinando sus elementos.

Representación variada

Es una exhibición o presentación creada por alguien y que puede tomar formas diversas materiales. Puede ser película, fotografía, texto, pintura, ilustración, grabaciones.

Temas sexuales siempre

Su contenido está siempre relacionado con una temática sexual. No hay excepción. Siempre trata sobre sexo.

Explícita e intensa

Hasta aquí no hemos llegado a una definición distintiva porque nos falta un tercer elemento, que es el clave.

No sé cómo llamarle con exactitud, pero quizá podamos hablar de intensidad sexual del contenido, lo que suele calificarse de explícito. Esto es lo que marca la diferencia entre el desnudo de la maja de Goya y una revista pornográfica.

En la pornografía, el contenido sexual es intenso, explícito, abierto, descarado.

Pornografía, su intención

Con lo anterior se llega al cuarto elemento, su objetivo. En esto ayudan las comparaciones.

En algún desnudo de Rubens, por ejemplo, es posible entender un objetivo de belleza. En un material pornográfico no hay un objetivo estético, solamente el de lo explícito.

Revela la intención última de la ella: estimular los deseos sexuales en el espectador. La intención del contenido es excitar sexualmente a su audiencia.

Sería algo extraordinario ver un desnudo de Modigliani y calificarlo de pornografía. Quizá esas pinturas y otras más puedan verse como atrevidas, incluso con algún descaro, pero en ellas se ve una intención artística.

No sólo no tienden a ser explícitas, sino que tampoco están dirigidas a despertar sentimientos sexuales. No es ese su objetivo.

Esta es la gran dificultad de diferenciar a la intención de quien produce el material. Picasso tiene, por ejemplo, dibujos en verdad atrevidos de desnudos femeninos muy explícitos.

No creo que sean pornografía, aunque la verdad no son precisamente bellos. Y, por otro lado, existen imágenes fotográficas que son de muy alta calidad, pero que tienen buena dosis de ella.

Calidad alta y calidad baja

Hay una pintura de Boyé, sumamente sensual, pero que claramente no es pornografía. Hay en él un deseo de expresar belleza. Tiene técnica y el conjunto de imágenes es agradable.

La pornografía, por su lado, no cuida la calidad del material, es descuidada y todo lo sacrifica en aras de su intención de despertar deseos sexuales en el espectador.

Producción fácil y masiva

Ella se produce en serie y tiene una alta difusión porque su intención es llegar a tantas personas como sea posible.

Para ver un desnudo de Courbet, se tiene que ir a un museo o comprar un libro de arte. Para ver una película pornográfica se puede uno sentar frente a la televisión y seleccionar una de las muchas disponibles.

Esta distinción es clave y revela la intención del material masivo en comparación con el único.

Pornografía, otra cosa

Los seis elementos anteriores ayudan a entender la naturaleza de la pornografía, pero hay más.

Ella tiene una base de la que parte. La manera más descriptiva que conozco para explicar esa base es la que señala que ella produce una separación entre los dos elementos del sexo humano.

Esos dos elementos son el placer y la creación amorosa de vida.

La pornografía sólo trata el primer elemento, el del placer corporal, que sin duda es intenso. Consecuentemente, se ha dicho, con gran perspicacia, ella reduce al sexo a una excitación que lleva a masturbación mutua sin que exista entre las personas otra cosa que su interés egoísta en el placer.

Reducción de la dignidad humana

La pornografía rebaja la dignidad de las personas y las coloca en un nivel de cosa: artefactos de placer egoísta momentáneo y temporal.

Con esto no creo que exista problema de definición y todos estaremos más o menos de acuerdo. Ella altera la sexualidad humana aislando sus elementos y quedándose con el del placer físico momentáneo y que es adictivo.

La pornografía ignora el amor entre personas y la consecuencia de creación de vida.

Y una cosa más…

Con lo anterior, llego a un punto adicional que comparto con usted y que me sorprendió cuando lo leí.

Si lo la pornografía degrada a la persona porque quita del acto sexual el componente de amor en la creación de vida, no hay de otra que aceptar que, por ejemplo, los anticonceptivos también lo hacen y son equivalentes en sus consecuencias a la pornografía.

Ellos son instrumentos que también partes de la base de dividir a la sexualidad humana quedándose sólo con la parte física, sin elevarse al nivel de la creación amorosa de vida. Véase La revolución sexual.

[La columna fue revisada en 2019-06]