Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Diferencias Asombrosas
Eduardo García Gaspar
17 mayo 2011
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


A los humanos nos distinguen cosas especiales. Cosas difíciles de definir. Como el sonreír al escuchar la frase de una celebridad: “Todas las mentiras que han dicho sobre mí, son verdad”.

O la definición que escuché el otro día, “Un antillano es un tipo que intelectualmente está en contra de los llanos y resulta, por tanto, partidario de las montañas”.

Y, por supuesto, la célebre “un antipasto es una sustancia que ataca al césped”. No creo que un chimpancé siquiera sonría con estas cosas.

Vaya, ni siquiera va a decir que son tontas. Leí en alguna parte que el fenómeno político de todos los tiempos consiste en “ciudadanos involuntarios que son lidereados por los incapaces haciendo lo innecesario en beneficio de los ingratos”.

¿Entendería esto un delfín?

No creo que pudiera realizarse siquiera un juego como el siguiente entre dos perros, por inteligentes que sean: tome usted a dos personas y dígales que el juego lo gana quien convenza a la otra de gritar como Tarzán. No se valen amenazas ni violencia. La persona que convenza a la otra gana un premio.

La persona que pierda, es decir, la que grite como Tarzán, recibirá un castigo. Con estas reglas, el juego se prolongará tanto como sea atractivo el premio y dañino el castigo. ¿Tiene solución? Pero los perros ni siquiera entenderían las reglas.

Los humanos llegarán tarde o temprano a la solución: gritar las dos al mismo tiempo y ser ganadoras las dos.

Cosas como las anteriores son las que pueden venir a la mente cuando se escucha a quien se empeña en señalar que nos diferenciamos muy poco de los animales y con ello intenta humillar a nuestra naturaleza. Pregunte a las arañas si sus telarañas fueron tiempo atrás estilo gótico y son ahora minimalistas.

O pregunte usted a un cuervo qué le pareció un libro cualquiera, o a una ballena qué piensa de Beethoven.

Suele decirse que en términos de ADN nuestra diferencia contra los animales es de un 5 por ciento o alguna cifra más pequeña aún. Si eso es cierto y no lo dudo, las amplias diferencias deben explicarse de otra manera, por otros medios.

Hay un experimento mental muy conocido. Tome usted a un gran número de chimpancés. Métalos en una habitación con computadoras y entrénelos a usar el teclado. Con tiempo suficiente, a la larga, por probabilidades, se producirán textos con sentido y significado. Incluso reproducciones de obras famosas. Todo, por azar.

Pero sin azar, es difícil explicar obras célebres como los escritos de Bastiat, o los de Adam Smith. Lo mismo, dé un instrumento cualquiera a un chimpancé, digamos una flauta. Esperará sentado durante mucho tiempo hasta que el animal produzca un movimiento musical que sea capaz de repetir varias veces y pulir corrigiendo sus errores.

Pero nuestras diferencias con los animales no son sólo esos aciertos y esas capacidades extraordinarias en nuestro mundo. También nos caracterizan nuestros errores y fallas.

No hay seres tan capacitados para cometer errores y tener fallas. Sí, podemos crear computadoras maravillosas, pero tampoco ningún animal tiene la suficiencia para cometer nuestros errores.

Vea usted, si no, a guerras sin sentido, a encarcelamientos absurdos, a razonamientos equivocados gigantescos. Nada en el ADN explica todo esto: esa doble capacidad para ser gigantes en la creación de maravillas y de horrores. No hay entre los animales equivalentes de Stalin, ni de Newton.

Por eso no encuentro sentido en el decir que somos sólo 5% diferentes a los animales. No hay animales que hayan descubierto eso y nos lo hayan reclamado. Hay algo en nosotros que nos separa profundamente del resto de los animales. Lo vemos todos los días. Lo vivimos a diario.

Un reportaje de hace ya tiempo decía que la próxima vez que usted juegue con su perro y grite frente a un ratón o un insecto, mantenga esto en su mente: esos animales son sus primos distantes, al menos genéticamente hablando. Están bien, pero qué en otros sentidos.

No lo sé. Lo único que puedo atestiguar son diferencias enormes, gigantescas, y aceptar esa realidad. Tenemos parecidos enormes en lo genético, pero no es eso lo que debe asombrarnos, sino exactamente lo opuesto: lo asombrosamente diferentes que somos e intentar buscar explicaciones.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Diferencias Asombrosas”
  1. ARTURO GUTIERREZ Dijo:

    Aunque el articulo se trata con una logica argumentativa, me parece que es erronea, tratare de ser lo mas claro posible. El ser humano posee ciertas caracteristicas que lo hacen unico, ?quién estaría en desacuerdo con el argumento?, pero cuidado que es muy engañoso y en el cae el autor.

    Cuando tratamos de establecer diferencias de cualquier tipo que usted ordene y mande, siempre es necesario establecer un minimo conceptual de lo contrario nos perderemos en lo que buscamos demostrar, es decir, si no partimos de un concepto mínimo sobre el cual sustentemos nuestra afirmación caeremos en el error del autor, somos diferentes porque somos diferentes. no hay un criterio que nos diga que es ser humano (con esto no quiero decir que no exista) en el texto…

    NOTA DEL EDITOR: gracias por su comentario. ¿Criterio mínimo de diferencias humanas? Trate de que un animal, el más inteligente, lea la columna y escriba un comentario.





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