Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más Allá del Medio Ambiente
Leonardo Girondella Mora
3 marzo 2011
Sección: ECOLOGIA, Sección: Análisis
Catalogado en:


La noción más popular de los llamados al respeto de la naturaleza es la de preocupaciones ecológicas razonables —pero que han sido extendidas a la creación del concepto Madre Tierra y la exaltación de una cuasi religión que lleva incluso a espíritus mágicos en bosques.

La película Avatar fue una de muchas expresiones de este naturalismo.

Pero, si se quiere en realidad tomar la idea de la naturaleza en serio —y aceptar sus consecuencias inescapables— el panorama es muy distinto: ya no se tendrán esas aseveraciones ligeras sobre la naturaleza, los bosques y los animales.

Mi propósito es explorar brevemente algunas de las implicaciones de la aceptación integral y lógica de la idea de que existe una naturaleza más allá de lo que se considera medio ambiente.

• El amante de lo ecológico se mueve en un terreno vago y sujeto a múltiples interpretaciones —que en lo general reclama un respeto a lo natural a lo que entiende como lo que existe en el medio ambiente y no está hecho por la mano humana.

La conclusión puede llegar a ser un desprecio por lo humano. En alabanza de lo natural puede arribarse a desdeñar a lo humano.

Pero si se es lógico, el ser humano también es natural porque es una parte de este mundo —también la persona es natural y no hay excusa válida para anular esta conclusión. Más aún esa naturaleza es especial porque ninguna otra criatura posee las facultades humanas.

Consecuentemente, si se acepta a la naturaleza que rodea a la persona también debe aceptarse que la persona es natural.

No es posible escapar entonces de la idea de propósitos naturales humanos —propósitos que suele negar el ecologista tradicional que sólo ve al medio ambiente al que quiere cuidar olvidando que también debe cuidarse a la naturaleza que olvida, la humana.

• El ser humano, por tanto, tiene propósitos naturales —el actuar de manera congruente con esa naturaleza suya. Igual que se reclama el respeto a lo natural, debe llamarse al respeto de lo natural humano. Lo que vaya en contra de esa naturaleza es reprobable y viceversa.

Esto es vital —la naturaleza humana “es”, existe y a pesar de opiniones opuestas de ese “es” puede derivarse un “debe ser”, una obligación. La naturaleza humana, que es una realidad, permite concluir que lo que la contradice “no debe ser” y que lo que es congruente con ella, “sí debe ser”.

El ecologista con facilidad concluye deberes de la misma existencia de la naturaleza —pensar que ella es buena y real, le manda a, por ejemplo, entender que las plantas tienen un propósito natural e interferir con él, es indebido.

No tengo problema con eso, pero lo llevo a su extensión obvia: la naturaleza humana también es buena e interferir con ella es reprobable —y ayudarla es encomiable.

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Lo que he hecho con los dos puntos anteriores es seguir hasta sus consecuencias lógicas el razonamiento del cuidado del medio ambiente para incluir en esa preocupación también el cuidado de la naturaleza humana —señalando que de lo que es puede concluirse un deber ser.

Si hay un deber ser en la naturaleza del medio ambiente, también lo hay en la naturaleza del ser humano.

A esto añado un tercer punto —el de las consecuencias de violar ese deber ser.

• El amante de la ecología, preocupado por el medio ambiente, acude sin cesar a las malas consecuencias del violar las obligaciones que impone la naturaleza. Es un buen punto y tiene sentido.

Si se lleva esta idea a la naturaleza humana, la conclusión es por necesidad la misma: ir en contra de la naturaleza humana tiene malas consecuencias, respetarla tiene buenas consecuencias.

Con esto termino el razonamiento que me lleva a aseverar que tomando las bases de los movimientos ecologistas es posible llegar a la conclusión de una naturaleza humana que debe ser también cuidada y que implica la existencia de obligaciones y deberes —los que emanan de esa naturaleza.

Todavía más: resultará procedente también aceptar la existencia de una naturaleza grande que comprende a toda la realidad, compuesta por diferentes seres y elementos, cada uno con naturaleza propia.

Una de esas naturalezas es la humana —su conocimiento es por tanto indispensable para encontrar ese “deber ser” que es propio del ser humano.

Addendum

Con razón, un lector cuidado y hábil, me acusará de un error —el de darle una interpretación consecuencialista al cuidado de la naturaleza humana. Y confieso que su observación será correcta: no expandí el tema y me apresuro a añadir que si bien hay consecuencias malas que provienen del mal cuidado de la naturaleza humana, ese mal cuidado seguiría siéndolo a pesar de no tener consecuencias negativas.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Ecología y en ContraPeso.info: Naturaleza Humana.

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1 comentario en “Más Allá del Medio Ambiente”
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