Identificador de tema. Ética: vacío moral.

¿Qué es agnosticismo? Definición de la posición filosófica que sostiene que es imposible tener juicios u opiniones en los temas en los que es imposible tener conocimiento. Más, al final, el escepticismo.

Introducción

Las palabras ‘agnóstico’ y ‘agnosticismo’ se usan con cierta frecuencia, en ocasiones de manera incorrecta. Lo que sigue es un intento de una definición de agnosticismo que sea de utilidad y permita identificar al agnóstico.

La raíz de la palabra viene del griego y connota la idea general de «no conocimiento» o «sin conocimiento». Esto se parece en algo a la frase famosa que se usa como respuesta a las preguntas de reporteros, «sin comentario», aunque no es exactamente lo mismo.

Un agnóstico puede ser definido como una persona que hace clara su posición intelectual frente a la posibilidad de expresar una opinión. Él responde que no toma partido de ningún lado porque dice que no hay evidencia que apoye a las posibles opiniones.

Agnosticismo, definición

Más en concreto, él puede ser definido sin mucha dificultad:

«El agnosticismo […] es la postura que considera que los valores de verdad de ciertas afirmaciones —especialmente las referidas a la existencia o inexistencia de Dios, además de otras afirmaciones religiosas y metafísicas— son desconocidos o inherentemente incognoscibles». es.wikipedia.org

En otra parte se afirma esto:

«Cuando alguien se define como agnóstico expresa que cree que no es posible demostrar si Dios existe o no. Tampoco cree que podamos conocer o comprobar la existencia de lo espiritual con la evidencia o herramientas que tenemos». subiblia.com

En otras palabras, el agnosticismo es un caso particular de escepticismo aplicado a creencias religiosas. Sostiene que no es posible demostrar nada o casi nada, en favor o en contra, de las creencias religiosas usando a la razón.

Las palabras asociadas con ‘escéptico’ suelen ser: descreído, incrédulo, indiferente, dudoso.



Agnosticismo, precisiones

Frente a la posibilidad de expresar una opinión, una persona puede tomar las siguientes posturas, siendo la última de ellas la posición del agnóstico:

1. Tiene opinión, sólida o no

La persona se manifiesta partidario de una opinión. Claramente dice que tiene una opinión en el tema que enfrenta. Y afirma que cree en ella.

Por ejemplo, puede declararse partidario de dejar a las personas decidir si puede o no fumarse en restaurantes y bares. tiene una opinión en el tema y coincide con la opinión presentada. O bien, no coincide con la opinión que le ha sido expuesta.

La opinión de la persona, en favor o en contra, existe tenga o no sustento sólido.

2. No tiene una opinión

La persona frente a un problema se manifiesta como carente de una opinión. Argumenta que no sabe del tema lo suficiente como para tener una posición al respecto.

Por ejemplo, dice que no sabe lo suficiente de teoría monetaria como para opinar si la inflación es o no un fenómeno causado por la cantidad de moneda en circulación.

Su argumento es no conocer el tema lo suficiente como para opinar. Por tanto, la persona se abstiene de hacerlo.

3. Tampoco tiene una opinión, pero…

La persona frente a un problema se manifiesta, igual que en el caso anterior, como carente de una opinión.

Pero en este caso argumenta que es imposible conocer lo suficiente como para tomar una posición. Nadie puede saber tanto como para tener una opinión, según el agnóstico.

Por ejemplo, puede decir que en el tema de la existencia de Dios no puede él opinar. Y no puede hacerlo porque no hay manera de tener conocimiento sobre el tema.

No es que él no conozca del tema, sino que nadie tiene el conocimiento suficiente como para decir que Dios existe, ni tampoco que Dios no existe.



Un asunto de conocimientos

La posición del agnóstico es sencilla: no existe en conocimiento suficiente sobre el tema X como para tener una opinión cualquiera acerca de él.

No es que no opine porque no conozca, sino que no opina porque cree que es imposible tener conocimiento sobre el tema.

Aplicación religiosa del agnosticismo

Es ese terreno, el religioso, en el que más se aplican las palabras agnóstico y agnosticismo.

Definen a la postura y a las personas que sostienen que no existen ni evidencias, ni pruebas como para afirmar ni negar la existencia de Dios. Ni quizá también otras creencias religiosas.

Es como una especie de voto de abstención. El religioso vota en favor de la existencia de Dios y el ateo en contra de su existencia.

El agnóstico permanece callado y evita emitir una opinión en un sentido ni en el otro. Su opinión es que no se tienen pruebas que demuestren las opiniones de los otros dos.

Puede verse que el agnosticismo es una forma pasiva de ateísmo. Un ateo opina que Dios no existe e intenta demostrar su posición con pruebas y evidencias. El religioso hace lo mismo para probar una posición contraria, la de que Dios sí existe.

El agnóstico no es combativo ni en un sentido ni en el otro.

Pero si es combativo en el sentido de proponer que no hay manera de probar lo que dice el ateo ni lo que dice el religioso.

No es que él en lo personal carezca de conocimientos teológicos para opinar, sino que sostiene que nadie los puede tener y, por tanto, discutir al respecto es perder el tiempo.



En resumen

Cualquiera que sea el tema, la posición agnóstica puede ser resumida en la opinión que dice, «no creo en X, tampoco niego a X, pero al mismo tiempo sí creo que X no puede ser negado ni demostrado».

Insisto en el punto anterior por considerarlo imprescindible en la correcta definición del agnóstico.

La persona que reconozca no saber sobre un tema como para opinar no es una persona agnóstica. Pero sí lo es la que afirma que no puede lograrse el conocimiento suficiente como para opinar, que nadie puede tenerlo.

En otros terrenos, el agnóstico enfrenta problemas potenciales serios si mantiene su posición de no aceptar lo que no tenga pruebas contundentes y absolutas.

En las ciencias, por ejemplo, afirmaría que es imposible probar o negar todo aquello que no posea evidencias tangibles, del tipo que se da en un experimento científico de laboratorio.

Como consecuencia afirmaría imposible lograr probar la existencia de principios morales orientados por la determinación de lo bueno y lo malo. Diría que no puede probarse la existencia del bien ni del mal, que nadie puede hacerlo.

La contradicción del agnosticismo

Finalmente, el agnóstico cae en una contradicción cuando afirma que no existe conocimiento suficiente como para probar o negar la existencia de algo.

Si eso afirma debe demostrar que existen pruebas de su afirmación, evidencias tangibles y absolutas de que no existe tal posibilidad de conocimiento.



Y unas ideas más…

[Actualización última: 2020-12]

Notas extras sobre agnosticismo y escepticismo

Por Leonardo Girondella Mora 

A pesar de que la realidad muestra a diario evidencia en contra, los seres humanos tienen una cualidad natural —ellos pueden pensar.

Tienen la capacidad de razonar y esa cualidad es lo que los separa del resto de los animales. La capacidad misma de reconocer la existencia de actos idiotas significa que los humanos pueden reconocer actos inteligentes.

En todo esto hay un par de términos que deben definirse y examinarse —porque los dos vienen en versión “idiota”, pero también en versión “razonable”.

Escepticismo

En general el escepticismo en su definición aceptada es una posición personal de duda y sospecha —generalmente dirigida a la verdad y la posibilidad de encontrar algo verdadero.

Una especie de desconfianza y suspicacia mental

El escepticismo es tonto cuando se convierte en una posición permanente personal que manda a la sospecha y desconfianza de todo conocimiento.

Significaría que en nada puede creerse y que por tanto, la capacidad racional humana es inútil: todo lo que conocemos es irrelevante y no vale esfuerzo alguno el tratar de razonar.

La versión idiota del escepticismo viene en varias posibles gradaciones —un escéptico absoluto y extremo afirma sencillamente que no existe la verdad, que nada es verdadero, que la búsqueda de la verdad es fútil porque ella no existe.

El escéptico más moderado afirmaría que la verdad puede existir, pero que los seres humanos no tienen la capacidad para conocerla.

Escepticismo saludable

El escepticismo es sano cuando expresa dudas o sospechas legítimas que admiten la posibilidad de resolverlas —admite la posibilidad de encontrar información verídica y verdadera que ahora se juzga no tener.

La diferencia de las posiciones tal vez pueda ejemplificarse en la investigación de un asesinato, como se hace en la serie CSI en la televisión.

Un escéptico extremo diría que no vale la pena realizar investigación alguna porque la verdad de encontrar un asesino no existe; un escéptico moderado diría que tampoco vale la pena investigar porque aunque exista un asesino en verdad, la mente humana no tiene la capacidad de encontrarlo.

Y un escéptico sano diría que es posible encontrar al asesino si se obtiene la información necesaria y ella se sujeta a procesos de comprobación.

Agnosticismo

En una visión muy general, una posición agnóstica es la que sostiene que no se conoce lo suficiente sobre un tema como para tener una opinión razonable sobre él —mi nulo conocimiento sobre torres de destilación me fuerza a tener una posición agnóstica en ese terreno.

Es una especie de reconocimiento —humilde o modesto— de ignorancia sobre un tema y por eso, algo aconsejable de poseer en los casos en los que aplique.

Pero, el agnosticismo es un término usado casi siempre en relación a cuestiones religiosas, concretamente en lo que se refiere a la existencia de Dios.

Un agnóstico, en el sentido más conocido, es alguien que no niega la existencia de Dios y tampoco la afirma —se limita a decir que no sabe si Dios existe (un ateo es muy diferente, pues niega la existencia de Dios).

Pero si se toma al agnosticismo como una posición general, y no necesariamente religiosa, se entiende como una forma de pensar que dice que no sabe y que por eso no puede negar algo, ni afirmarlo.

Simplemente desconoce, que es un ignorante al respecto. No es una posición mala, al contrario —es un reconocimiento de una verdad, la de no saber de algo lo suficiente como para opinar.

Un agnóstico en sentido general puede ser ejemplificado en una situación muy cotidiana —le diría a un amigo que sufre de gripe que no sabe lo suficiente de medicina como para recomendarle remedios médicos. En cambio un no-agnóstico daría varias recomendaciones médicas, a pesar de no ser doctor.

Pero el agnosticismo sano visto hasta ahora, tiene también una versión idiota —la de escudarse, en toda ocasión en la ignorancia, para evitar pensar, llegando a tener la consecuencia práctica de anular la posibilidad de encontrar la verdad.

En el caso de la investigación de un asesinato en la serie CSI de la televisión, un agnóstico sano diría que aún no sabe quién es el asesino y que nada puede opinar aún al respecto, al menos hasta que no se examinen las evidencias —pero un agnóstico idiota diría que jamás estará en posibilidad de opinar quien es el asesino.

El peligro de la pereza y la evasión

De lo anterior, es posible concluir un peligro latente en las versiones tontas del escepticismo y del agnosticismo —el de evadir el esfuerzo de razonamiento y búsqueda de evidencias que lleven a la obtención de conclusiones válidas.

Sherlock Holmes, el famoso detective, no habría podido lograr solucionar sus casos de haber sido víctima de escepticismo o agnosticismo tontos —se habría limitado a escuchar la descripción de los casos de sus clientes para al terminar decirles que su caso no tiene solución porque nada puede saberse.

Lo mismo le hubiera sucedido al doctor House en la serie de televisión —ningún paciente hubiera sanado, porque las causas de sus males son imposible de conocer, por pereza personal o por incapacidad humana.