Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gobernar Entre Iguales
Leonardo Girondella Mora
13 septiembre 2013
Sección: LEYES, POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


La igualdad humana esencial —en dignidad y valor— es una creencia generalizada y razonada que impone la obligación de hacer una pregunta que tiene que ver con ella.

¿Cómo es posible que alguien gobierno a otro si ambos son iguales?

La igualdad entre ambos haría concluir que nadie tiene el derecho de mandar sobre otro, pues los dos son iguales en dignidad y valor.

¿Qué le permite a uno gobernar a otro si quien manda no es superior al otro?

La respuesta tiene dos vías distintas. Una es la de reconocer desigualdad y entonces concluir que el superior tiene la capacidad para mandar sobre el otro —pero como se presupone su igualdad, esta respuesta debe ser desechada.

La otra es más imaginativa y responde que uno puede gobernar a otros cuando todos se rigen por las mismas leyes —tanto gobernantes como gobernados deben respetar esas leyes y no hay excepciones para nadie.

Eso es admisible por una razón, las leyes se aplican por igual y, más aún, fueron aprobadas por todos o la mayoría —un acuerdo legal que pone a la ley por encima de todos y, por encima de la ley, aún más, un acuerdo general sobre lo bueno y lo malo.

Solamente de esa manera es posible admitir que siendo iguales uno pueda gobernar a otro —porque a ambos obligan las mismas leyes que los tratan por igual. Es una buena respuesta, relativamente conocida, pero que vale la pena recordar por su constante olvido.

Sobre lo anterior, hago las siguientes observaciones:

• La creación de leyes es central para la igualdad humana y ella es responsabilidad general del gobernante, lo que hace surgir otro problema —el de evitar que quien gobierna emita leyes que lo traten como un ser superior al resto. Una posibilidad real.

• La manera de evitar eso es un principio básico general: ninguna ley emitida por un gobierno puede dejar de ser aplicada al mismo gobierno y sus integrantes. Esto garantizará que el gobernante no emita leyes que lo coloquen en un plano superior —no hay excepciones.

• Más aún, los gobernantes, dentro de un sistema de gobierno entre iguales, llegan al poder por un proceso de selección bajo la hipótesis de que cumplen con dos requisitos: tener capacidades para gobernar y ser personas con un sentido moral desarrollado.

• Tener capacidad para gobernar es tener habilidades para cumplir con las funciones que les corresponden en las diversas funciones que realizan: conocimientos especializados y generales, habilidades administrativas, buena comunicación verbal y escrita, experiencia y cosas como esas, que resultan vitales para la eficiencia gubernamental.

• Tener un sentido moral desarrollado es el tener alta conciencia de lo que debe ser, aceptar que ellos son ejemplo público para otros —con virtudes desarrolladas y templadas en aspectos de honestidad y sentido del deber. Estando en posiciones de alto poder ellos deben aceptar que les rigen principios morales más estrictos.

• Ya que es una posibilidad real que lleguen al poder personas sin talento para sus funciones, y sin un sentido moral desarrollado, vuelve la ley a tener una importancia vital —será el modo y la forma en la que puedan ellos ser sacados de sus posiciones.

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Es pocas veces reconocida esta implicación de la igualdad. Quienes más obsesionados están con la igualdad ignorar que son ellos quienes más promueven sin quererlo la desigualdad.

Al querer igualar a todos en la sociedad, acuden a los gobernantes para esa igualación —olvidando que quien tiene el poder para igualar al resto es desigual a ellos. Tiene mucho más poder.

Entre dos iguales, uno puede gobernar a otro solamente cuando a ambos aplican las mismas leyes.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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