La definición de un método para la toma de decisiones y solución de conflictos de opinión. Un método útil, pero que no es lo maravilloso que se piensa. ¿Qué es principio de mayoría?

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Principio de mayoría, una definición

La efervescencia emocional que recibe la democracia ha producido un efecto cerebral formidable.

No hay problemática social que se piense no pueda ser bien enmendada por la vía de principio de mayoría. Una creencia demasiado aventurada, por ejemplo, suponiendo que el diálogo democrático todo soluciona.

¿Qué es el principio de mayoría?

«Mayoría es el mayor número de votos obtenido por un candidato o por una propuesta sometida a votación. Hay diversas clases de mayoría: mayoría absoluta (cuyo umbral es la mitad más uno); mayoría relativa (cuando el número de votos supera a los de los demás tomados por separado pero no a la mitad más uno); mayoría calificada (cuando se exige que supere un determinado porcentaje, generalmente los dos tercios) […] El principio de que la mayoría tiene derecho a gobernar deriva de la necesidad de conciliar el pluralismo político irreductible de la sociedad con la eficiencia en la gestión de gobierno». eumed.net

El principio de mayoría, al final de cuentas, es un concepto derivado de los números haciendo que el mayor número de algo sea entendido como superior al número menor. Una norma que deja de lado a la calidad de lo votado.


«La mayoría siempre está equivocada. La minoría pocas veces está en lo correcto».

— Henrik Ibsen

Un concepto numérico nada más

Todos los tipos de «mayoría» son numéricos y su fundamento es el reconocimiento del triunfo del objeto o sujeto que reciba esa preferencia expresada en número mayor de personas.

El principio de la mayoría supone que el asunto tratado está sujeto a ser solucionado por el camino de la preferencia numérica, lo que no necesariamente es cierto.

Esto puede ser confirmado en cualquier elección. Quien gane la elección, sea quien sea, no es por definición y con certeza quien mejor ejercerá el puesto al que fue elegido.

En todo caso, es el preferido por la mayoría, pero no necesariamente el más capaz. El problema es que la decisión por mayoría no significa que es la mejor.

Es cantidad no calidad

La mayoría de votos, en una elección, es un criterio para la determinación del ganador, cuya legitimidad está en la aceptación de ese principio por parte de quienes participan en la elección.

O bien, en la votación legislativa de una propuesta de ley.

«La Cámara de Diputados aprobó en lo particular la minuta de la Ley Federal de Consulta Popular, con 333 votos a favor, 54 en contra y 4 abstenciones».24-horas.mx

No tiene eso tampoco la garantía de que la ley aprobada sea buena. Simplemente fue aprobada por mayoría y eso se considera un proceso que otorga legitimidad, no calidad.

Todos deberán aceptar a la ley, o al candidato ganador, pero eso no es evidencia de que sea la mejor alternativa.

El principio de mayoría es un instrumento para la resolución de conflictos y desacuerdos políticos, por la vía numérica de preferencia superior —el que, insisto, no es una medición de calidad de los objetos o sujetos votados, sino de su predilección cuantitativa superior.

Principio de mayoría, soluciona conflictos

El principio de mayoría tiene, por tanto, la ventaja de ser un mecanismo de arreglo político de disputas y conflictos. Esto es algo en extremo benéfico para la sociedad.

Pero tiene un inconveniente sustancial, el de no ser un instrumento por medio del que pueda seleccionarse la mejor alternativa para el conflicto votado. Algo que es un obstáculo que obliga al principio de mayoría a ser utilizado con cuidado extremo.

Cuidado con el principio de mayoría

Cuando se olvida esa advertencia, lo que acontece con asiduidad, se producen consecuencias lamentables. Tal vez la más deplorable de ellas el despotismo mayoritario y que oprime a las minorías olvidando la idea de república.

Esta es la efervescencia emocional que padece la democracia cuando es entendida como el respeto irrestricto a la voluntad de la mayoría.

La tiranía mayoritaria de la que hablaba Tocqueville. La misma idea examinada por J. S. Mill.

Mayoría y democracia

Esta desviación que distorsiona el significado real de la democracia contiene otros riesgos reales y presentes, como la oportunidad que presenta al gobernante con vocación autoritaria para nombrarse representante de la mayoría.

Esa es una posición política que otorga el máximo poder político posible y que con facilidad adquiere tonalidades místicas cuando la mayoría es ligada a la pobreza.

«El Líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, fue el gran protector del pueblo venezolano, «nunca antes en la historia existió un líder que amara con naturalidad, con autenticidad a este pueblo, que amara a los humildes y que respetara a los pobres”, destacó el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro […] “Hugo Chávez ha pasado a la historia como el redentor de los pueblos de Venezuela y el redentor de los pueblos de la América, Cristo redentor del siglo XXI lo llaman los pueblos pobres del sur”, enfatizó».telesurtv.net

Es claro que también el principio de mayoría es un mecanismo que presenta una oportunidad de beneficio propio a quienes tienen minorías mejor organizadas que las mayorías dispersas. Este es el riesgo de los intereses especiales.

Estos son los grupos de presión, los de cabildeo y activismo que crean la impresión de mayorías. Los que tienen la suficiente organización como para montar espectáculos cuantiosos con apariencias mayoritarias.


«Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y además no creo que tenga ningún valor. ¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estético hay que consultar a la mayoría de la gente?».

— Jorge Luis Borges

Ventana de ideas asociadas

📍 El principio de mayoría tiene una asociación directa con las ideas de oposición política, partidos político y la redistribución del poder político. Especialmente con las ideas que lo moderan, como estado de derecho, contrapeso político y república.

📍 También se liga con los conceptos de opinión pública, la calidad de las opiniones comunes y la primera obligación política del ciudadano. Igualmente con la participación política, el contrapeso político del ciudadano independiente y la democracia necesitando participación ciudadana.

📍 Ella tiene una curiosa desviación según la ley de hierro de la oligarquía. Más desviaciones indeseables en los conceptos de pueblo, polarización social, odio de clases sociales, la moral del resentimiento y la envidia como política de Estado

Concluyendo

Lo que he querido hacer es definir el principio de mayoría, lo que es sencillo.

Pero a ello quiero añadir los riegos sustanciales cuando ese principio de exagera creyendo que es la gran solución democrática. Es decir, el olvidar a la idea de república.

El principio de mayoría es muy útil para solucionar conflictos, aprobar leyes, elegir gobernantes, tomar decisiones. Esto tiene grandes beneficios en comunidades cuyos miembros aceptan la legitimidad de este método.

Sin embargo, el principio de mayoría no debe ir más allá de esa función. Ser mayoría no es igual a tener la razón, ni a ser la mejor persona, ni a ser la mejor alternativa. Úsese con cuidado.


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[Actualización última 2022-03]

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Lector frecuente y culto, defensor de la libertad y de la moral objetiva. Cofundador de Contrapeso.info.