Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ideas Que Son Cimiento
Eduardo García Gaspar
22 abril 2013
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es la mayor influencia que se tiene. La que determina lo que hacemos.

Nuestras acciones vienen de nuestros pensamientos. Y los pensamientos de las ideas que tenemos.

La raíz de nuestras acciones está en esas ideas.

Ideas que muchas veces permanecen ocultas. Las tomamos en consideración sin darnos mucha cuenta.

Tome usted, por ejemplo, la idea del valor de las cosas. ¿De dónde sale ese valor, digamos de una silla? Una posible respuesta es la teoría del valor del trabajo. En pocas palabras significa que el valor de la silla, o de la mesa, o de lo que usted quiera, está determinado por la cantidad de trabajo que ha tomado el producirla.

No está mal, pero tiene problemas.

Si una silla le tomó a un obrero 10 horas hacerla, entonces una silla que ha tardado 5 horas, valdrá la mitad. O el doble, si ha tardado 20 horas.

Hay algo en esto que no convence. Después de todo, si las tres sillas son iguales, no tiene sentido que ellas tengan valor distinto. Aún más, debe definirse “trabajo”. ¿Es sólo el trabajo del carpintero que corta la madera y la arma?

Realmente no. Falta el trabajo de quien la ha diseñado, el del tipo que ha decidido producir esa silla y no mesas, el de quien produjo el serrucho para cortar la madera, el de quien hizo los clavos, el de quien sacó el metal de la mina para hacerlos.

En fin, es obvio que en esa silla han intervenido muchos más que el sólo obrero que la ha armado.

Aunque es obvio, existen casos de personas que sin darse cuenta parte de la idea del valor trabajo creyendo que es cierta. Y eso tiene consecuencias. Una de ellas es muy clara.

La persona creerá que el dinero logrado con la venta de la silla deberá ser recibido por el obrero. Todo el dinero. Si esto es cierto, entonces la conclusión es obvia: lo que le falte al obrero para recibir todo ese dinero, es un robo de quien le paga el salario.

Aunque no se dé cuenta de su punto de partida, la persona que crea en esto del valor del trabajo, seguramente querrá reparar el daño que supone se hace al obrero y darle todo el dinero que se obtiene con la venta de la silla, o de la cerveza, o de la mesa.

Mi punto no es tanto que el punto de partida sea erróneo, sino que la persona no se da cuenta de que ha partido de una premisa equivocada, de una idea equivocada.

Esta es el tipo de idea al que me refiero. Esas que por permanecer ocultas pasan desapercibidas, no son examinadas e impiden discusiones serias.

La idea del valor subjetivo de las cosas, por ejemplo, es mucho mejor. Ella dice que el valor de las cosas está determinado por el valor de uso que ellas tienen para satisfacer necesidades personales. La silla se valora no por el trabajo que contiene tanto como por la utilidad que ella da a la persona.

Quien así piensa, por ejemplo, puede explicar por qué vender una silla común es dar una solución al problema de satisfacer la necesidad de ella, de sentarse. También, el por qué una antigüedad tiene diferentes valores para diferentes personas, sin importar el trabajo que ella contenga.

Mi punto no es defender la teoría del valor subjetivo, que sin duda es superior a la del valor trabajo, sino apuntar otra cosa de lo que eso es ejemplo: nuestras mentes toman como ciertas algunas ideas, las que sin mucha conciencia de ello, alteran nuestras acciones de manera marcada.

Quien crea en el valor trabajo, siquiera un poco, verá con buenos ojos los aumentos por decreto de los salarios mínimos. Quien crea en el valor subjetivo, aunque no se dé mucha cuenta, se inclinará por dar un papel preponderante al emprendedor para que busque satisfacer mejor necesidades de otros.

Seguramente ninguno de los dos se dará cuenta de la diferencia que ha producido su punto de partida, esa idea que se ha tomado como cierta sin pensar en ella.

Pienso que mucho de los grades desacuerdos de nuestros tiempos tienen origen en esas ideas que son “cimiento” un tanto inconsciente de opiniones que las toman como premisas sólidas pero sin examinar.

Sabiendo esto, lo mejor que puede hacerse es ir al fondo de nuestras ideas y valuarlas. Puede ser que sean menos fuertes de lo que creemos y sin son fuertes, tendremos una mejor noción de ellas y su importancia.

Post Scriptum

Hay más material sobre el tema en ContraPeso.info: Ideas.

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