Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Qué es Imperialismo Económico
Leonardo Girondella Mora
21 marzo 2014
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


Entendido como dominación de una nación sobre otra y en un sentido meramente económico —ni militar, ni político—, el imperialismo económico es un concepto un tanto vago.

Una definición razonable de imperialismo económico contiene los elementos siguientes:

• Un componente de dominación —una situación de supremacía de una nación sobre otra. “Hegemonía” es la palabra favorita para expresar esto.

• La exclusión de dominación física, como la ocupación de su territorio o la presencia militar sustancial —refiriéndose solamente a dominación económica, a poder económico que sujeta a una nación por parte de otra.

• Un mecanismo por el que se cree que se realiza el imperialismo económico y que es el capital extranjero que entra a un país —proviniendo de otro, el capital extranjero es invertido en el país en diversas maneras, generalmente fundando empresas, comprándolas o por medio de fusiones entre empresas locales y extranjeras.

• Ese capital extranjero tiene diversas fuentes —países variados y empresas distintas.

• Se da por supuesto que esa inversión extranjera causa daños innumerables en el país receptor —al que dañan ejerciendo influencia sobre el gobierno, debilitando a la economía en general.

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El elemento que critica a la inversión extranjera y la hace el instrumento que realiza la dominación merece ser tratado por separado —ya que forma el elemento clave del llamado imperialismo económico. Si no fuese por la entrada de ese capital, no habría posibilidad de dominio, según se afirma.

Se le acusa de causar grandes daños al país en el que se tiene inversión extranjera —transferencia neta de riqueza hacia el país de origen empobreciendo al país receptor; reducción de empleos y salarios; repatriación de utilidades; promoción de productos innecesarios; y en general una economía pobre y dependiente del extranjero.

Pensando de esta manera, resulta lógico recomendar que deba evitarse la entrada de capital extranjero al país —o que al menos sea reducida y muy controlada. Igualmente, se sugiere evitar importaciones y exportaciones que hagan depender del extranjero la entrada de bienes y divisas.

En resumen, se piensa que la entrada de capitales extranjeros es equivalente a imperialismo económico y que eso es opuesto a los intereses del país.

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En la realidad, esas críticas no se sostienen —al menos en el efecto neto de la inversión extranjera, que resuelve un problema sistémico de los países menos desarrollados, la falta de capital en su sentido amplio.

Los países con falta de capital y ahorro interno tienen por lo general abundancia de mano de obra —una situación que hace que se tengan salarios bajos y alto rendimiento para el capital.

La inversión extranjera hace que aumente el capital disponible, bajen sus rendimientos —y que se eleve el nivel de sueldos, dado el número de empleos creador por la formación de nuevas empresas. Suspender la entrada de capital extranjero equivaldría a reducir la creación de empleos y mantener bajos los salarios.

La inversión extranjera no es un proceso ciego que manda a invertir en cualquier país poco desarrollado —es un proceso de análisis de oportunidades de rendimiento en otros países, ricos y pobres, en los que se juzga el beneficio futuro, incluyendo riesgos locales (los provenientes de la falta de estado de derecho).

La inversión extranjera, siendo todo lo demás constante, preferirá los países en los que exista estabilidad política —donde las leyes y los tribunales no sean producto del capricho del gobernante en turno.

La acusación de explotación del país pobre y de transferencia de riqueza al país rico es engañosa. Lo primero que hace la inversión extranjera es trasladar buena cantidad de capital al interior de otra nación creando una empresa —por la que se paga a obreros, empleados, ejecutivos, proveedores, gobierno y demás.

Si la inversión de capital nacional se juzga como bondadosa, no hay razón por la que la inversión extranjera pueda ser vista como mala en sí misma —sus dividendos van a parar a manos de sus propietarios, se encuentren donde sea y sus recursos crean empleos y bienes que son positivos al desarrollo de la nación.

La inversión nacional y la extranjera tienen los mismos beneficios y pueden tener los mismos problemas —especialmente los que se originan por el llamado crony capitalism.

Addendum

Después de releer lo anterior, creo necesario adicionar esta pequeña nota. Si la idea del imperialismo económico sobrevive eso se debe en mucho al contagio ideológico marxista que tiene un análisis económico en extremo pobre, pero una gran ventaja retórica: expresiones pegajosas con explicaciones simplistas.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema general en ContraPeso.info: Capital. Véase El Capital: Una Definición.

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