Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Real Reforma Tributaria
Eduardo García Gaspar
16 septiembre 2013
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es parte del panorama político periódico. Cada determinado tiempo sale a la superficie.

Surge prometiendo el oro y el moro. Y termina en desengaño.

Simplemente es una nueva forma de hacer lo que mejor saben hacer los gobiernos, meter la mano en el bolsillo ajeno.

En el caso mexicano reciente, las nuevas disposiciones fiscales tienen sus curiosidades.

Por ejemplo, el aplicar IVA a comida para mascotas, pero no para humanos. Interesante el concepto que producirá un cierto movimiento en la demanda: algunos alimentos para humanos serán ahora dados a las mascotas. No es difícil de prever.

También está el impuesto a refrescos, colocado como un castigo al consumo de esas bebidas, a las que culpan de la obesidad. ¿Lograrán reducirla así? Por supuesto que no, porque los refrescos no son la única variable causante de obesidad. Hay otras más importantes.

Y, por supuesto, está el aumento de las tasas de impuesto para los de mayores ingresos. No es sorpresa.

En medio de todo esto, más en el fondo, está algo que suele escaparse de la mente cuando se habla de impuestos. Bien vale una segunda opinión este tema. Seamos analíticos.

La única manera en la que es posible que un gobierno tenga dinero es tomarlo del bolsillo de los ciudadanos. No existe otro medio (los préstamos son impuestos futuros). Una vez aceptado esto tenemos que hacer la comparación entre dos formas de usar ese dinero.

Si el dinero se queda en el bolsillo de los particulares, ellos lo usarán de una cierta manera, decidiendo gastos, inversiones, ahorro, según su propia voluntad. Ya que el dinero fue ganado por ellos, buscarán usarlo de manera que les rinda lo más posible en su beneficio. No es difícil de entender. Es lo que hacemos todos a diario.

Si el dinero se va a las arcas del gobierno, los políticos lo usarán de una cierta manera asignándolo a obras, sueldos, subsidios, gastos y demás. Usarán ese dinero, como los particulares, buscando su beneficio personal, aunque menos cuidadosamente, porque no les costó esfuerzo obtenerlo.

De lo anterior, podemos sacar conclusiones.

Primero, el dinero de los impuestos lo hubiera gastado el particular de una manera distinta a la del gobierno. En cosas distintas, en metas diferentes. ¿Cuál es la mejor de las maneras en las que pueda gastarse ese dinero, la del particular, o la del gobierno?

Claramente la del particular, quien lo usa con más cuidado y previsión, con más eficiencia y rendimiento y responsabilidad. Después de todo, es dinero que le costó trabajo ganar. No sucede lo mismo con los gobiernos, que lo tenderán a usar con descuido.

Pero hay más. El dinero recolectado por la autoridad y tomado del bolsillo de los particulares es asignado no oficialmente a partidas contables.

Una buena cantidad de esos fondos se van a pagar sueldos de burócratas. Otra partida es asignada a corrupción, el simple robo de esos fondos que caen en manos de gobernantes y no es una partida pequeña.

Lo que queda es un monto bastante más reducido que lo recolectado. Puede ser tan pequeño como uno 10% y quizá algo más, como 20% después de pagar el servicio de la deuda.

Y ese monto se gasta en proyectos públicos que no son necesariamente los que más se necesitan. Suelen ser los proyectos consentidos por los gobernantes, generalmente los que les dan mayor visibilidad pública.

Mi punto es simple: el dinero pagado en impuestos tiene una alta tasa de desperdicio y sería mejor usado en manos particulares. En un mundo de recursos escasos, esto es vital: no puede crearse prosperidad aumentando impuestos, sino al contrario, reduciéndolos al mínimo posible.

No es algo ideológico, sino práctico y de sentido común.

Alguien dirá que hace falta considerar que los impuestos redistribuyen riqueza y que por eso los gobiernos deben hacerse de fondos con impuestos mayores.

Es cierto, los impuestos redistribuyen ingresos en la sociedad. Los llevan de los bolsillos de los particulares a los bolsillos de los gobernantes y la burocracia. En una pequeña parte solamente llegan a quienes tienen menores ingresos.

Si usted quiere combatir la pobreza no lo va a lograr por la vía de los impuestos crecientes que eleven el gasto público. Al contrario, mantendrá a la pobreza y se pensará que hace falta elevar aún más los impuestos en un círculo vicioso.

¿Quiere alguien una real reforma fiscal? Haga una ley de un par de páginas, o poco más, en la que todos paguen a partir de un mínimo una tasa igual y reducida. Todos ganarán, bueno, no todos, los burócratas perderán y eso será nuestra ganancia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Real Reforma Tributaria”
  1. Juan Jose Moreno Dijo:

    Creo que la idea no esta mal. La de quitarle al que tiene mas! para distribuirlo entre los que no tienen. Creo que estaria mal que al que no tiene se le quite aún más. un ejemplo sencillo Al que percibe un sueldo diario de 2500 Y la persona que no tiene, percibe un suledo diario de 100 al de 2500 se le quitan 500 no es tocado para nada en sus necesidades, al contrario al que no tiene que percibe 100 diarios, si le quitan 20 pesos. le hacen un gran daño pues le quitan lo necesario para vivir. es una gran injusticia. Donde Justicia es darle a cada lo que le corresponde. o podria ser el que pueda aportar mas que lo aporte creo que eso es justicia. NOTA DEL EDITOR: exactamente es injusto quitarle al que lo merece, aunque gane más que otro.





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