¿Qué es el valor económico de los bienes? Definición de eso que hace que los bienes económicos tengan valor. La apreciación subjetiva del valor de ellos. ¿Qué es un bien económico? Una definición mejor.

El valor económico de los bienes

La importancia de los bienes económicos para el bienestar personal ha sido bien expresado por Carl Menger:

«Valor [económico] es, por tanto, la importancia que los bienes individuales o las cantidades de bienes tienen para nosotros por estar conscientes de ser dependientes del dominio sobre ellos para la satisfacción de nuestras necesidades». Carl Menger, Principles of Economics (p.115)

La clave del significado de valor económico está en esa idea de «la importancia que se asigna a las cosas porque de ellas depende el bienestar. Es decir la satisfacción de necesidades.

Algo externo al bien económico

Lo que sorprende de ese significado de valor económico de los bienes es que se trata de algo que es externo a ellos. Algo que se le atribuye desde su exterior por parte de la persona.

Menger, de nuevo, lo ha expresado así:

«El valor es por tanto nada inherente al bien, ninguna propiedad suya, sino solamente la importancia que primero le atribuimos a la satisfacción de nuestras necesidades, es decir, a nuestras vidas y bienestar y en consecuencia se lleva a los bienes económicos como causas exclusivas de la satisfacción de nuestras necesidades», Ibídem (p.116)

La precisión puede escaparse con facilidad. Lo primero que sucede es la asignación de importancia a las necesidades propias. Después, esa importancia se asocia al bien económico que es capaz de satisfacerlas.

Una necesidad de gran importancia para el bienestar propio servirá para asignar un gran valor al bien que satisfaga esa necesidad. Y una necesidad de escasa importancia asignará un valor bajo al bien que la satisfaga.

Valor subjetivo, personal

La asignación de valor económico a los bienes es, necesariamente, una decisión personal. Cada persona en cada circunstancia específica considera sus necesidades. Luego les asigna importancia. Y, más tarde, otorga valor a los bienes que las satisfarán.

Ese es el valor económico de los bienes. Su capacidad para satisfacer sus necesidades, según la decisión personal basada en el conocimiento propio y bajo circunstancias concretas. Significa que el valor que cada persona otorga a cada bien es personal y subjetivo.

Valor variable por persona

Esto es lo que explica que los valores de las cosas varíen dependiendo de cada persona en cada momento. Una misma persona puede valorar un bien de distinta manera bajo circunstancias diferentes. Por ejemplo, el agua en un desierto y el agua junto a un río.

Y esas diferentes asignaciones tienen una manifestación en precios. Eso que una persona está dispuesta a dar a cambio del bien que valora de acuerdo a la importancia que ha dado a su necesidad. Diferente valor económico de los bienes en cada persona.

Los bienes primarios

Más otra precisión necesaria. Los bienes primarios, esos que sirven para producir bienes que satisfacen directamente necesidades, se valoran en cuanto a su contribución para crear esos bienes de primer orden.

Por ejemplo, el acero para producir lavadoras, o la máquina para producir el aluminio que a su vez permite producir latas para empacar sardinas.

Conclusión inevitable

Siendo lo anterior el valor económico de los bienes podrá comprenderse lo inútil que es el que alguien crea ser capaz de fijar precios para terceros de quienes ignora sus valoraciones de necesidades y circunstancias.

Si no se conoce el valor económico de los bienes para millones de personas en cada momento y circunstancia, es imposible fijar precios.

Valor económico de los bienes, precisiones

Es algo personal e individual

El valor de los bienes económicos que se da a los recursos disponibles es por completo algo subjetivo. Es dependiente de cada persona en cada momento concreto.

Dos personas pueden dar un valor muy diferente a un mismo bien. Y la misma persona, en dos momentos distintos, puede dar valores diferentes al mismo bien.

El valor de los bienes que satisfacen necesidades es enteramente subjetivo. O, quizá, mejor dicho, personal y circunstancial: variable por persona en cada situación.

No hay relación entre costo y valor

Siendo la valoración de los recursos disponibles un fenómeno subjetivo y circunstancial, no existe una relación entre el valor de un bien económico y el trabajo que ha sido necesario para producirlo. Ni con los recursos necesarios que han sido usados en su producción.

Un bien económico que ha requerido 100 horas de trabajo y otro que ha requerido 50, no necesariamente tendrán precios que muestren esa diferencia. Podría ser, sin que fuese sorpresa alguna, que el bien que requirió 100 horas tuviera un precio igual o inferior al que necesitó 50 horas.

Todo inicia con las necesidades personales

La valoración económica de los bienes tiene su origen último en el juicio que cada persona tiene acerca de la importancia de sus necesidades personales en una situación específica.

Es decir, el origen del valor de los bienes es la importancia asignada a la satisfacción de necesidades individualizadas.

Cada persona en cada momento tiene una idea de la jerarquización de sus necesidades. Esa jerarquía orientará su conducta para la satisfacción de las que considere más importantes y es lo que le hará decidir el valor que dará a distintos bienes económicos.

Valor económico de todos los bienes

Toda valoración de bienes está regida por esa valoración de la satisfacción de necesidades para el bienestar personal. Desde los bienes más primarios, como el petróleo crudo, hasta los más refinados, como un brillante.

La razón de ser de toda producción de todo producto y su valoración es el consumo o uso último por parte de la persona que hace valoraciones personales y circunstanciales.

Posibilidad de intercambios

El valor económico de los bienes personal y circunstancial tiene un efecto obvio: el permitir intercambios de bienes entre las personas. Cada una de ellas tiene un valor económico diferente de los bienes.

Ellas estarán más que dispuestas a intercambiar lo que valoran menos por lo que valoran más.

Esos intercambios, mientras sean libres y voluntarios, representarán siempre un aumento del bienestar persona. Son una mejora de la situación de las personas que cambian al bien que menos valoran por el que más prefieren.

Concluyendo

Esas cinco precisiones acerca del valor económico de los bienes son ideas usualmente ignoradas por demasiadas políticas de gobierno.

Ellas ignoran por costumbre la realidad de que el valor económico de un bien es un resultado de juicios personales y circunstanciales de las distintas necesidades de billones de personas en un momento dado.

En buena parte, esta naturaleza personal y circunstancial del valor económico de los bienes hace materialmente imposible que una economía planeada o intervenida pueda mejorar con solidez y sustento el bienestar general.

Más, como aclara Menger en su obra, la valoración de las necesidades personales y de los bienes, no «excluye la posibilidad de que hombres estúpidos» puedan cometer errores en sus decisiones.

Bonus scriptum: más sobre los bienes económicos

La definición de bien económico

La definición estándar de bien económico está bien expresada en esta cita:

«Los bienes económicos o bienes escasos, por oposición a los bienes libres, son aquellos que se adquieren en el mercados pero pagando un precio por ellos y que satisface directa o indirectamente una necesidad. Es decir, son bienes materiales e inmateriales que poseen un valor económico y que, por esto son susceptibles de ser evaluados en términos monetarios». es.wikipedia.org 

Por tanto, los bienes económicos son

  1. Son escasos,
  2. Se intercambian en mercados,
  3. Satisfacen necesidades y
  4. Su valor puede calcularse en dinero.

Pero un bien económico es más que eso

La definición anterior algo incompleta. El significado de un bien económico será mejor comprendido si se añaden cuatro requisitos simultáneos. Los que están directamente asociados con su capacidad de satisfacción de necesidades.

Un bien económico implica la combinación de estos siguientes cuatro elementos:

  1. La existencia de una necesidad humana.
  2. Propiedades que permiten a una cosa tener una relación de causa-efecto en la satisfacción de esa necesidad.
  3. Conocimiento humano de esa relación de causa-efecto.
  4. Dominio sobre la cosa, el suficiente como para dirigir a la cosa a la satisfacción de la necesidad.

Cuando un bien económico deja de serlo

Si cualquiera de esas cuatro condiciones está ausente, la cosa considerada deja de ser un bien económico. Así se muestra en las siguientes posibilidades:

1. Si no existe la necesidad, o ella desaparece por cualquier razón, la cosa deja de ser un bien económico. Ya no hay necesidad a la que satisfaga.

2. Si se pierde la relación de causa-efecto entre la propiedad de la cosa y la satisfacción de la necesidad, la cosa deja de ser un bien económico. Ya no existe esa propiedad del bien.

3. Si no existe conocimiento que permita saber la conexión de causa-efecto entre la propiedad de la cosa y la satisfacción de la necesidad, la cosa no es un bien económico. La persona desconoce esa propiedad del bien y, por tanto, no la valora.

4. Si no existe dominio sobre la cosa de tal manera que se la pueda dirigir a la necesidad de la necesidad, la cosa no es un bien económico. Si la persona no tiene propiedad del bien, o no puede tenerla.

Y una cosa más…

Para esta definición de bien económico he seguido las ideas de Carl Menger, Principles of Economics, trans. James Dingwall and Bert F. Hoselitz The Institute for Humane Studies Series in Economic Theory (Grove City, PA: Libertarian Press, 1994), 52-53.