criminalidad

Las decisiones de un criminal. ¿Cómo las toma seleccionado entre alternativas de acción? Siendo un ser racional, usa esa capacidad para cometer sus acciones, como también sus emociones e intuiciones. Y, por supuesto, comete errores.

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Introducción

La premisa de esta idea es creer que en la mente de alguien que comete un acto criminal cualquiera, de manera repetitiva, actúa de manera racional.

Es decir, en sus decisiones, el criminal evalúa los resultados y costos de sus actos, concluyendo que sus acciones le dan un saldo positivo de beneficios.

Una manera de entender esto es examinar el mecanismo de una lotería al revés.

Una lotería o sorteo

Cuando se realiza un sorteo y o tiene una lotería, los premios pueden usarse para clasificar su tipo. Específicamente existen dos de ellos y uno de ellos ayudará a entender las decisiones del criminal.

A. Lotería estándar

Usted compra un boleto para una rifa, digamos un billete de lotería. Si se han emitido diez millones de boletos y usted tiene uno. La probabilidad de ganar el primer premio es uno entre esos diez millones.

Muy reducida. Parecería que comprar ese billete es tonto. Quizá no lo sea. Puede ser que el precio del billete sea bajo, es decir, con un costo muy reducido se participa en la posibilidad de ganar una gran cantidad (aunque con muy escasas probabilidades).

O puede ser que usted considere que esto es un juego divertido y que el costo del billete paga la diversión, incluso sin ganar el premio. Aquí, los premios son positivos, como una cantidad en efectivo.

B. Una lotería al revés

Vayamos ahora a otra rifa, de un tipo distinto. Un sorteo negativo, en el que no se rifan premios, sino castigos.

La reacción inicial será la natural, la de no entrar a tal rifa y salir castigado. Pero espere usted un momento: en esta rifa los billetes no tienen costo, al contrario, por cada billete que usted acepta se le da una cantidad de dinero. Este sorteo negativo funciona así.

  • Usted acepta participar y se le da un billete.
  • Ese billete va acompañado de una cantidad en efectivo, o quizá de un auto de lujo.
  • Al recibir el auto, por ejemplo, usted acepta entrar a una rifa de castigos.
  • Si su billete resulta seleccionado, usted recibirá un castigo predeterminado proporcional a lo recibido antes.

¿Aceptará usted entrar a ese sorteo negativo? Eso dependerá de varias cosas.Una de ellas es la probabilidad de recibir el castigo. Digamos que esa probabilidad es de 5%, es decir, 95% de probabilidades de no recibir el castigo.

No está mal y podrá ser atractivo dependiendo de sus circunstancias personales. Este sorteo al revés puede parecer exagerado e iluso, pero sucede en la vida real, todos los días.

El sorteo al revés del criminal

El sorteo negativo funciona así para que el criminal tome sus decisiones:

  • El criminal C comete el delito d.
  • Si el delito d no es denunciado, su probabilidad de castigo es cero y le será beneficioso continuar con sus acciones. Si solo uno de cada diez delitos es denunciado, igualmente le convendrá.
  • Si el delito d es denunciado, pero la probabilidad de captura es baja, digamos 10%, seguirá siendo conveniente que C continúe su carrera criminal.
  • Si C es capturado, pero la probabilidad de condena es baja, mantendrá su incentivo.
  • Si, a pesar de sus condenado, los castigos y penas son reducidos y suaves, eso fomentará la continuación de su carrera criminal.

Esto es exactamente igual al sorteo negativo explicado antes y en él participan los criminales de todo tipo.

Pongamos un caso

Un ladrón entra a una casa y roba artículos electrónicos que luego vende en varios miles. Tiene él ahora un boleto del sorteo negativo, con una probabilidad de ser denunciado del 10%. Si la probabilidad de ser capturado es 10% también, tendrá un riesgo muy bajo, de 1%, en su actividad criminal y su decisión lógica es continuar su profesión

Es baja y, por eso, le conviene mantenerse en ese nivel de riesgo con más robos. En otras palabras, «se observa que las probabilidades de aprehensión y la severidad del castigo son los principales factores disuasivos determinantes de las actividades criminales».

Incentivos al crimen

En términos económicos, esto se llama incentivo y consiste en estos factores considerados en las decisiones de los criminales. Conforme más reducidas sean, mayor incentivo a continuar una carrera criminal.

  • Probabilidad de denuncia.
  • Probabilidad de arresto.
  • Probabilidad de condena.
  • Severidad de castigo.

Los criminales cambiarían de opinión si la probabilidad de ser condenados fuese del 70%. Lo pensaría dos o tres veces. Y eso hace suponer que con independencia de los castigos, el solo aumentar la probabilidad de ser capturado reduciría el crimen sustancialmente. Algo posible elevando la eficiencia policiaca.

No es una mala decisión económica el dedicarse a, digamos, robar, sabiendo que la inmensa mayoría de las veces uno no recibirá castigo.

Dos caminos de solución y la decisión del criminal

Las soluciones del problema del crimen organizado y de la elevación de la criminalidad pueden clasificarse en dos direcciones.

Solución directa

Una de esas direcciones es la que denomino directa y consiste en una estrategia que agrupa acciones policiales y judiciales. Es un ataque inmediato que se percibe en actos como arrestos, condenas, confiscaciones y similares.

La mentalidad de la dirección directa es la de ver al crimen como una violación a las leyes, la que merece un castigo y en donde existen culpables específicos que pueden y deben recibir castigos.

Solución indirecta

La otra dirección, a la que denomino indirecta, consiste en otro tipo de estrategia. La mentalidad de esta dirección de combate a la criminalidad se sostiene en las creencias que tiene con respecto a las causas supuestas de un aumento de la criminalidad.

Hago un examen de las causas usuales que esta mentalidad propone para solucionar el problema del crimen:

• Establece una relación causal entre crecimiento económico y número de crímenes: si crece el PIB el número de crímenes se reducirá y si no crece, el crimen aumentará.

• Si el número de nuevos empleos creados se eleva, el número de crímenes se reducirá y si no se crean suficientes empleos, aumentarán.

• Establece una relación causal entre esa falta de oportunidades y la criminalidad. Si el número de oportunidades juveniles se eleva, la criminalidad disminuye y si se reducen, el crimen se eleva.

• Una relación causal entre educación y criminalidad. Conforme se reduce el número de años de estudio aumenta la probabilidad de que la persona se convierta en criminal y lo opuesto.

La decisión del criminal

No niego que exista algún tipo de relación entre lo anterior y la criminalidad, pero sostengo que en la proporción en la que se ignore la solución directa, el criminal mantendrá o aumentará sus incentivos para continuar su actividad.

Todas esas causas de la dirección indirecta para solucionar la criminalidad tienen características que sirven para estudiar su efectividad.

Si se piensa que la pobreza es causa de criminalidad, eso permitiría predecir que el crimen sería mayor en un país pobre que en uno rico; o bien que la tasa de desempleo se mueve en sentido inverso a la criminalidad.

Por lo general, no existen relaciones que sean evidencias determinantes para aceptar tales causas. Las predicciones hechas por las relaciones establecidas no poseen respaldo real de efectividad. Muy posiblemente esto se debe a la naturaleza multivariable de la criminalidad.

Proveen soluciones que no son inmediatas, ya que podrían esperarse años antes de que surtan efecto sustancial, si es que lo logran. En el corto plazo, no dan resultado alguno y el crimen permenecería sin resolver.

El efecto de poner atención en este tipo de medidas indirectas puede hacer perder el objetivo central del combate al crimen. Son una especie de soluciones indirectas, con efectos colaterales esperados que no son soportados por evidencia empírica sólida. Se trata más bien de buenos deseos.

A pesar de sus grandes defectos, las soluciones indirectas tienen alguna perspicacia valiosa si se profundiza en ellas más de lo usual.

Por ejemplo, el criminal puede serlo por una decisión explicada por su costo de oportunidad: un empleo con ingreso bajo, por educación escasa, puede motivar a aceptar riesgos de prisión si el ingreso aumenta notablemente.

Decisión del criminal pobre

El pensamiento ortodoxo, al que estamos habituados, es el de que la pobreza causa criminalidad.

Pensar así es lo reiterado normalmente y aceptado sin mucha reflexión. Veamos que si aceptamos la idea de que la pobreza causa criminalidad, necesariamente tendríamos que, por ejemplo, en los EEUU prácticamente no existiría un problema de criminalidad, mientras que en los países pobres, ella sería rampante.

México, en este caso, tendría índices de criminalidad medianos, y no grandes como los padece.

Si la pobreza causara la criminalidad, entonces la Ciudad de México sería mucho más segura que, por ejemplo, Mérida. Como que no hay evidencia que pruebe eso mostrando causalidad entre pobreza y criminalidad.

Si la pobreza causa criminalidad, entonces los robos que veríamos no serían de bancos, joyas, tarjetas de crédito y similares, sino de comida y bienes de subsistencia.

Misma idea en dirección opuesta

Se dice que la pobreza causa criminalidad, pero tiene sentido pensar en lo contrario: la criminalidad es causa de pobreza Por ejemplo, piense en dos países, uno con alta criminalidad y el otro con baja criminalidad. ¿Dónde van a costar más los bienes?

Desde luego, los bienes van a tener precios más altos en el país con alta criminalidad, porque en él se tiene que gastar en guardias, alarmas, vigilantes, guardaespaldas, sistemas de seguridad, procesos anti fraude. Esos son costos de producción que no existirán en el país de baja criminalidad.

¿Dónde progresarán más los negocios? Obviamente en el país con baja criminalidad. Imagine usted, por ejemplo, la vida nocturna en el país de alta criminalidad y verá que debe ser escasa, es decir, restaurantes, bares y demás establecimientos que tienen negocios nocturnos no progresarán.

Imagine usted quién iría a Las Vegas si allí no hubiera una seguridad casi total por las noches. Eso mismo le sucede a las comunidades que sufren de criminalidad: su potencial de progreso se altera negativamente. Es decir, hay más lógica en la idea de que la criminalidad causa pobreza que en la idea contraria.

Esto nos lleva a un terreno por demás interesante. La pregunta lógica es ¿quién es el responsable de la seguridad de la comunidad? Solo hay una respuesta lógica, el gobierno, pues es la única institución que puede hacer uso de la fuerza con legitimidad.

Para eso tiene instituciones como la policía y los tribunales. Si es un país la criminalidad es alta, por tanto, la responsabilidad de ese hecho es del gobierno y de nadie más. Nadie en una sociedad tiene la responsabilidad de la seguridad excepto el gobierno.

La dañina decisión del criminal

La mentalidad del criminal le hace cometer actos que tienen estos elementos:

  • El criminal C comete un delito contra la persona A.
  • Ese delito representa un beneficio a C y un daño a A.
  • El resultado neto de ese beneficio-daño suele ser negativo porque el beneficio de C es menor que el daño a A.
  • La suma del resultado total de delitos reúne el daño total de la comunidad, la que pierde más de lo que los criminales ganan.
  • La comunidad, además, tiene costos para protección, cuyos recursos podrían haberse dedicado a otras cosas más productivas.

Por eso puede concluirse que es una visión más realista el entender que la criminalidad es causa de pobreza, más que lo opuesto.

Conclusión

Ha sido examinada la decisión del criminal para continuar su actividad como un cálculo de beneficios y costos. Eso indica que a mayores costos el criminal tenderá a abandonar sus actividades.

Esos mayores costos, que entran en los cálculos de la decisión criminal, son centralmente los de la efectividad de policía y tribunales/jueces que aumenten mucho la probabilidad de captura y condena con castigos severos. Esta es la solución directa de menor plazo y mayor efectividad.

No es que no importen otros tipos de solución, como el de mayor prosperidad y oportunidad de empleos con buena remuneración. Sin embargo, basar una esto toda una estrategia contra el crimen será fallido.


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Y unas cosas más solamente…

Debe verse también:

Criminales racionales: crimen y Economía

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[Actualización última: 2020-09]