La definición de una situación de desorden nacional que reúne elementos y hace referencia a un caso de ingobernabilidad. Un repaso de las características de los estados fallidos. ¿Qué son estados fallidos?

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Introducción: los Estados fallidos

La definición de Estados fallidos es —como casi todo concepto político— un tema sujeto a discusiones no siempre productivas. Una definición razonable es esta:

«Por lo general, un Estado fallido se caracteriza por un fracaso social, político, y económico, caracterizándose por tener un gobierno tan débil o ineficaz, que tiene poco control sobre vastas regiones de su territorio, no provee ni puede proveer servicios básicos, presenta altos niveles de corrupción y de criminalidad, refugiados y desplazados, así como una marcada degradación económica». es.wikipedia.org. Mi énfasis.

Es una situación de desorden generalizado cuyo rigen es la falta notable de un estado de derecho y las consecuencias de ello. Un estado de caos en el que no hay una autoridad legítima.

El significado de Estado fallido

La idea de estados fallidos puede ser comprendida en su esencia acudiendo a diversas definiciones que muestran una esencia similar:

Por ejemplo, es un estado frágil ese en el que su gobierno, «[…] pierde el control físico sobre su territorio o el monopolio legítimo de la fuerza» (Fund for Peace, citado en letraslibres.com).

En otra parte se describen así:

«[…] los Estados fallidos son los que no son capaces de salvaguardar las condiciones civiles mínimas para sus conciudadanos (paz interna, leyes, orden, buen gobierno, etc.); Estados, que si bien tienen un reconocimiento legal internacional que los identifica como Estados-Nacionales soberanos, dentro de sus fronteras la legalidad y su potestad de aparato regulador, se difumina (Jackson, 2008, p. 5)». redalyc.com. Mi énfasis.

La noción de «estados frágiles» es sutilmente diferente y describe prácticamente la misma situación con términos menos agresivos, cuando ‘fallido’ es reemplazado por ‘frágil’.

«De acuerdo a la OCDE “una región o estado frágil tiene capacidades débiles para llevar a cabo funciones básicas de gobernanza y carece de capacidad de desarrollar relaciones mutuamente constructivas con la sociedad. Las regiones o estados frágiles también son más vulnerables a shocks internos o externos como ser crisis económicas o desastres naturales”». nsdsguidelines.paris21.org

Las ideas claves en este concepto son la ingobernabilidad y la gobernanza, además de las diferencias entre Estado y gobierno.

La connotación usual

Piénsese en desorden, caos, inseguridad; en ilegalidad e impunidad. En la existencia de zonas internas fuera del poder gubernamental. Quizá en los países que llegan a ser no recomendados como destinos de viaje.

Lo contrario a un estado de derecho es un estado absolutista, incluso totalitario. Las características de los estados fallidos o frágiles los sitúan más allá de esos dos casos, hasta una situación generalizada de desconcierto y caos.

Estados fallidos, sus características

El concepto, sin embargo, puede comprenderse razonablemente por medio de las características que lo definen.

1. Situación política de una nación

Se aplica a situaciones políticas específicas a una nación, siendo por tanto, un concepto de referencia nacional y concreta de un Estado soberano.

2. Fracaso notorio

«Estado fallido» se usa genéricamente como una situación que describe el fracaso palpable y notorio de un Estado soberano. Es un caso de desplome y colapso posible de mostrar con amplitud.

3. Falla gubernamental

Hace referencia a un fracaso específico de gobierno. Es decir, de imposibilidad de cumplimiento de las responsabilidades gubernamentales esenciales.

Allí no se mantiene un estado de derecho, ni existe el imperio de la ley. Una situación extrema de ingobernabilidad.

  • Carece de aparatos de seguridad y protección
  • No hay aplicación de derechos humanos.
  • Existen conflictos y luchas constantes de facciones con violencia generalizada.
  • Hay ausencia de toda legitimidad de gobierno.

4. Territorios de nadie

Un elemento concreto de los estados fallidos es la existencia de numerosas zonas geográficas en las que no existe siquiera el mínimo de presencia gubernamental.

Se encuentran en manos de «autoridades» que han tomado el poder por la fuerza y forman regímenes sin ley ni orden dominando su zona.

5. Lucha y violencia extrema

Un estado fallido muestra un escenario de conflicto y lucha violenta entre el gobierno y las «autoridades» de zona.

Entre ellas disputan el poder —y en el que no existe el estado de derecho. Las acciones del poder se ejercen arbitrariamente.

6. Crean movimientos migratorios

Los ciudadanos comunes suelen formar movimientos migratorios considerables, especialmente hacia las naciones cercanas en las que no existe ese desorden y caos.

Los ciudadanos buscan salir de la pobreza y violencia que producen las luchas y conflictos.

7. Deterioro económico

Dentro de los estados fallidos, los estándares de vida descienden notablemente.

Existe allí escasez de bienes y servicios, incluso de primera necesidad; y los servicios públicos son apenas existentes o nulos.

La situación de un estado fallido es precaria, ya que no se cuenta con la estabilidad política necesaria para la producción, inversión, venta y distribución de bienes y servicios.

Es lo que suele dar lugar a mercados negros y criminalidad agobiante, incluyendo casos severos de corrupción política.

8. Gobierno débil

Los casos de estados fallidos muestran agotamiento y debilitamiento de la autoridad política, un gobierno sin mando en su territorio nacional.

Es posible de ser ligado a situaciones de guerra civil y una violencia generalizada.

9. Ausencia diplomática

Este tipo de estado es uno que carece de relaciones con otros. Es un país aislado de la diplomacia y de las relaciones y organismos internacionales.

En resumen

📌 Un estado fallido es la inexistencia de un gobierno que gobierne y logre mantener el orden dentro de su territorio. Es una situación que admite grados y, por eso, resulta difícil de especificar con facilidad.

¿Qué hacer con los Estados fallidos? 

El problema es difícil. Las características de los estados fallidos son graves y complejas.

Las soluciones internas tienen posibilidades remotas. La intervención externa tiene costos severos y soluciones no garantizadas.

Ha sido sugerido un remedio: gobiernos importados. ¿Descabellado el asunto? Al menos así lo parece. Imagine usted la posibilidad de que en una decisión interna se opte por importar un gobierno que resuelva el problema del estado fallido.

Es una idea ya usada en casos de ciudades italianas la Edad Media y su problema de facciones internas en lucha constante. En algún momento se pusieron de acuerdo y decidieron importar un gobierno.

Intervención extranjera solicitada

Se llamó podesteria y funcionaba anualmente. Se traía a la ciudad a un jefe militar con soldados y jueces quien gobernaba durante ese tiempo y se retiraba para que llegara otro. 

Los llegados no podían establecer ningún lazo local de ningún tipo, solo tenían el monopolio de la fuerza (Rodney Stark, How the Catholic Church Built Western Civilization).

Era una fuerza equilibrada a la que los señores locales podían derrotar fácilmente si querían, pero que aliada con una facción derrotaría a la otra. Total, fuerza equilibradas y un gobierno limitado en el tiempo, destinado a poner orden.

Si esto es posible o no en estos tiempos para estados fallidos, es difícil decir. Sin embargo, pensar en su posibilidad resulta ser una especulación interesante.

La posibilidad de importar un gobierno como solución a situaciones de extremo desorden interno, necesita un cierto refinamiento mental en las partes del conflicto. Una cierta altura de miras, una buena dosis de humildad, respeto a la palabra dada y la colocación del largo plazo como motivo central.

No parece razonable que existan esas virtudes entre los gobernantes, los jefes de facciones, los líderes de organizaciones criminales, ni las cabezas de unidades terroristas. Importar un gobierno sería igual a perder poder y el poder es un afrodisiaco adictivo (parafraseando a H. Kissinger).

Intervención extranjera impuesta

Este es el otro camino, ya no es el estado fallido quien pide la intervención externa para arreglar sus asuntos. Es la conveniencia de otras naciones la que mueve la intervención, sea como ayuda humanitaria, combate a un refugio terrorista, o ambas.

Conclusión: una suma de fracasos

Los elementos anteriores proveen una lista razonable de los rasgos de los Estados fallidos. Muestran, además, la dificultad para lograr una definición precisa que pueda ser comúnmente aceptada.

La expresión es usada en ocasiones de manera descuidada e ignorante. No se toma en cuenta que la idea es un concepto extremo y grave. No puede aplicarse a gobiernos que han tenido desempeños pobres.

Se trata de un concepto que trata de mostrar situaciones nacionales en las que existen fracasos nacionales severos y simultáneos en áreas.

1. Fracaso político

Esto es la carencia de autoridad legitima en funciones, la falta de servicios públicos y la inexistencia de un estado de derecho.

Esto crea un escenario de degradación general nacional del imperio de la ley y el estado de derecho.

2. Fracaso económico

Es el colapso de la actividades productivas, la caída de la inversión, el surgimiento de mercados negros y la emigración masiva.

Significa un descenso muy notable del bienestar que eleva la miseria.

3. Fracaso social

Es la carencia de seguridad y servicios judiciales, la violencia diaria y la fragmentación social en elites que disputan el poder sin límites.

Tiene la usual presencia de grupos delictivos organizados que sustituyen al gobierno.

Nota

El lector puede examinar los casos concretos de estados calificados de frágiles, como Zimbabue, Sudán, Somalia, Haití y otros, para tener idea más exacta de qué es un estado fallido.

Un mapa permite ver país por país, mostrando una concentración de estados frágiles en África y Oriente, como Siria y Afganistán.


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