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Detrás de la Ley Laboral
Selección de ContraPeso.info
1 noviembre 1995
Sección: LEYES, Sección: AmaYi
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Los prejuicios de los legisladores explican mucho de las leyes laborales. ¿Qué hay en las mentes de quienes hacen o influyen en las leyes laborales? ¿De qué premisas parten? La cuestión es clave, porque esas leyes tienen impacto directo en la probabilidad de progreso de cualquier país.

Guiados sólo por la urgencia veríamos como primordial el estudio específico de cada disposición laboral, pero guiados por la importancia de esas leyes veríamos como fundamental el origen de la ley laboral.Ese origen está en la mente de legisladores y sindicatos. Cuando legisladores y sindicatos hablan de una ley del trabajo, en la realidad están haciendo concretas las premisas que tienen en mente.

Esas premisas pueden explicar mucho más de las disposiciones laborales que la simple revisión de un artículo específico de una ley o un proyecto de ley. En esta carta usted encontrará una idea de Mises. Es una idea sobre las premisas de los legisladores y los sindicatos cuando legislan sobre cuestiones obrero-patronales.Ludwig von Mises (1881-1973) es quizá el líder de la Escuela Austríaca de Pensamiento Económico.

Mises fue un autor rico en ideas sobre teoría económica, historia, gobierno y filosofía política. Una de las cualidades de esa escuela es la de su enorme objetividad y profundidad de análisis. La revisión de la idea de Mises, contenida en esta carta, está tomada de su libro Mises, Ludwig von (1981). SOCIALISM. Indianapolis. Liberty Fund. 0913966630, pp. 424-429.

Para entender a Mises, primero es necesario definir el término destruccionismo. Esa palabra es la que él usa para calificar la intervención del gobierno en la economía. Coincide con lo que conocemos como política económica.

Esa intervención, según Mises, lastima la vida económica.

Dentro del destruccionismo, Mises incluye a la inflación, al sindicalismo, a las expropiaciones, al seguro de desempleo y a las mismas leyes laborales. De las páginas que Mises dedica a la ley laboral, pueden destilarse las siguientes premisas de los legisladores y de los sindicatos. Esas premisas explican por qué la ley laboral es parte del destruccionismo.

Una de esas premisas se refiere a la aceptación de legisladores y sindicatos de la teoría de la explotación del asalariado. Ellos creen cierta esa teoría y la aceptan. No importa que sea falsa, inconscientemente la toman como una premisa.

Los legisladores, por tanto, en la elaboración y emisión de leyes laborales parten de la premisa que toman como cierta de que el obrero es explotado. Este error se comprueba, según Mises, por la existencia de personajes simplificados en las mentes de legisladores y de sindicatos.

En la mente de esas personas se ve al empresario como caricatura: gordo, fumando puro, vestido de frac, interesado, egoísta. Mientras el empleado y el obrero son igualmente una caricatura de la realidad: los nobles y humildes sacrificados, vestidos de overol o uniforme y gesto resignado.

Pensar en esos términos de caricaturas tiene consecuencias prácticas.

Primero, hace pensar al legislador que todo freno impuesto al empresario debe ser considerado una victoria social. Segundo, hace creer al obrero que la calidad de su trabajo no importa, que su deber es trabajar mal y que eso es otra victoria social.

Por tanto, la premisa de arranque de la ley laboral supone que el ataque al empresario es obligatorio y heroico, y que no tiene relevancia el tipo de labor realizada.

¿Por qué los legisladores y los sindicatos ven personajes caricaturizados y creen en una teoría falsa? Porque, según Mises, esas personas tienen un escaso conocimiento económico. Si creen que es cierta la teoría de la explotación del asalariado, eso significa que de Economía no saben mucho.

Además, al analizar la Economía llegan a conclusiones que buscan apoyar sus premisas y no la realidad. La aseveración es seria en extremo, y de consecuencias imprevisibles y negativas: quien hace o aprueba leyes laborales con impactos directos en la economía de un país no sabe de Economía.

Para probar este punto, Mises cita ejemplos erróneos de análisis laborales de la economía: pensar que el aumento de salarios eleva la producción y que los salarios bajos la reducen; que la reducción de la jornada de trabajo aumenta su eficiencia.

Estas son muestras de que los legisladores no entienden el área que pretenden legislar: no saben que el monto del salario recibido es una función de la eficiencia, ni que el trabajo bueno se paga mejor que el trabajo malo. Tampoco comprenden que la reducción de la jornada de trabajo es una consecuencia, no una causa, de la productividad.

Otra de las premisas que poseen los legisladores y los sindicatos es la falta de comprensión del funcionamiento real de la empresa. Es decir, no sólo no saben de Economía, tampoco conocen cómo opera una empresa en el día a día.

Los legisladores y los sindicatos creen que los empresarios prefieren emplear a personas no calificadas y a niños y mujeres, porque eso hace mayores sus utilidades. Suponen que a la empresa sólo le interesa manufacturar artículos de mala calidad, con maquinaria que cualquiera puede usar. Todo eso porque piensan que las utilidades dependen de los salarios bajos.

La verdad es otra. En el principio de la industrialización, las empresas usaron una fuerza de trabajo constituida por hombres no calificados, mujeres e infantes. También, tuvieron que acomodar las máquinas para que pudieran ser usadas por esos inexpertos. Pagaron salarios bajos y tuvieron largas jornadas laborales por causa de la mano de obra no calificada.

¿Por qué tuvieron que emplear esa mano de obra ineficiente? Porque no había otra opción. La mano de obra calificada no era accesible en ese tiempo. Estaba en los gremios.

Pero cuando las empresas pudieron emplear obreros calificados, los salarios subieron y la jornada de trabajo se redujo. Las máquinas mejoradas produjeron más. Las familias vieron que ya no era necesario el trabajo de la esposa y los hijos para poder vivir.

La elevación de los salarios y las reducciones de las jornadas no fueron victorias de las leyes laborales. Fueron consecuencia de la evolución de la industria que tuvo acceso a mejor mano de obra a la que pagó mejor por menos tiempo de trabajo.

Otra de las premisas que Mises señala como influyente en la promulgación de leyes laborales es producto de una confusión histórica.

Las disposiciones actuales de trabajo están afectadas por el espíritu de las leyes laborales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX en Europa. Esas viejas disposiciones estuvieron dirigidas a la liberación paulatina del siervo en el sistema señorial.

Sin embargo, a pesar de que hoy la situación es diferente, se cree que el objetivo de la ley laboral actual es también la liberación, ahora del obrero. No puede compararse el sistema señorial con la empresa actual, según Mises.

Cuando fue desapareciendo el trabajo agrícola forzado, de hecho se elevaron las oportunidades de trabajo. La calidad y la cantidad del trabajo agrícola señorial era baja. Cuando se redujo el trabajo forzado, el siervo fue libre para trabajar por su cuenta o para otro.

Al aumentar la intensidad del trabajo agrícola, se liberó fuerza de trabajo que se absorbió en la producción industrial. Esa abolición del trabajo agrícola es muy diferente a la intención de regulaciones actuales, como la reducción de la jornada de trabajo, cuyo efecto real sería la disminución del trabajo realizado.

En resumen, Mises plantea un serio problema de premisas: creencias falsas y simplistas sobre la Economía y la empresa.

Primero, la legislación laboral moderna no debe creer que su misión es igual a la de la liberación del campesino feudal. Al intentarlo, la sociedad correrá riesgos de reducción del trabajo realizado.

Segundo, la legislación laboral debe partir de supuestos económicos reales. Ha sido gracias a la eficiencia del trabajo que los salarios se han elevado y que la jornada de trabajo ha disminuido. Además, debe reconocerse la complejidad de la operación diaria de una empresa.

Puesto de otra manera, lo mejor que puede hacer un sindicato para elevar el estándar de vida de sus agremiados es contribuir al aumento de la productividad de su trabajo.

De la idea de Mises sobre las premisas que originan una ley laboral, pueden concluirse al menos dos puntos: la discusión de premisas será más provechosa que la argumentación de disposiciones específicas; y si existen conocimientos inexactos sobre la empresa y el empresario, puede suponerse la falta de preocupación del empresario mismo.

El empresario parece no haberse preocupado por conocerse, ni por explicarse a otros.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



2 Comentarios en “Detrás de la Ley Laboral”
  1. anonimo Dijo:

    mmmmmmmmmmm la verdad
    esta demaciado largo yo nesesito un trabajo con urgencia y no sale lo que yo kiero plis pongalo mas claro. NOTA DEL EDITOR: quizá sea un síntoma que las faltas de ortografía estén linealmente correlacionadas con la falta de comprensión en la lectura. Valdría la pena que examinara esa posibilidad.

  1. Contrapeso » Buenos y Malos




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