Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Negro y la Loción Bronceadora
Eduardo García Gaspar
15 mayo 2002
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Todos estamos acostumbrados a escuchar la palabra discriminación y reaccionar rasgando las vestiduras, clamando al cielo que ella es lo peor que ha sucedido al mundo.

Creemos que la discriminación es negativa y, sin analizar nada más, sostenemos que todo lo que signifique discriminar es malo.

Los humanos somos muy dados a juzgar las cosas de manera por demás superficial, viendo los efectos primeros de nuestras acciones, sin ir más allá para ver las consecuencias colaterales de lo que hacemos.

Uno de los ejemplos de este mal hábito en el reaccionar diciendo que todo acto discriminatorio es malo. En realidad no lo es.

Hay actos de discriminación clara que tienen efectos muy positivos. El tema es fascinante y merece una segunda opinión, sin usted no tiene inconveniente.

Primero, lo más sencillo. Todos los días a todas horas en todas las partes del mundo se dan actos de discriminación sin que nadie proteste. BMW, Mercedes Benz, Jaguar y otros fabricantes de autos de lujo discriminan contra quienes no pueden pagar unos cuarenta mil dólares por el más accesible de sus carros.

Las lociones bronceadoras discriminan contra la gente de color, a quienes no va dirigido ese producto. Las universidades discriminan contra los menos preparados en los exámenes de admisión.

Los libros en francés discriminan contra quienes no hablan esa lengua. Las salsas picantes discriminan contra quienes tienen gastritis. Los productores de comerciales de televisión discriminan contra la gente fea cuando hacen anuncios de productos de belleza.

Los reglamentos de tránsito discriminan contra quienes no saben manejar.

Los ejemplos son millones. ¿Se queja alguien de eso? Los diabéticos son discriminados por los fabricantes de bebidas alcohólicas. Incluso los refrescos dietéticos discriminan contra los que tienen ciertas enfermedades.

Nada malo hay en esas diferencias que establecemos, que separan a la gente en grupos y que discriminan entre las personas. Y de hecho esa discriminación es buena, pues mejora a la sociedad: cada persona, diferente, complementa al resto con la consecuencia de que todos mejoran.

Quien, por ejemplo, es de piel negra y no usa lociones bronceadoras, puede beneficiarse de ello, si es que deriva su ingreso de la producción de ese producto, directa o indirectamente.

Quien es rechazado en un examen de admisión de una universidad, sin embargo, se beneficia de las obras que sus egresados hacen.

Le digo, la sociedad es un ente en extremo complicado, lleno de interconexiones y relaciones en extremo complejas. Si alguien trata de controlar algunas de las variables sociales es muy posible que termine provocando efectos negativos en campos en los que no previó.

Quite usted un examen de admisión a las universidades, por ejemplo, y podría darse una generación de profesionales que trabajan en áreas que no son las suyas, una deserción mayor a la normal, un aumento en la oferta de profesionales de humanidades que eleve la tasa de desempleo, hasta la proliferación años después de multitud de partidos políticos.

Lo único que no debe servir de base parar discriminar es lo proveniente de la esencia humana, de los que derivan la libertad y la igualdad. Todos somos libres y todos somos iguales en esencia.

En términos Cristianos todos somos hijos de Dios. No importa si somos viejos o jóvenes, blancos o negros, hombres o mujeres, todos somos lo mismo en nuestra libertad y nuestra igualdad esencial. No es un asunto sencillo y en su debate razonado radica mucho de lo que sea nuestro mundo futuro.

Usted, ahora, por ejemplo, pensará que no es correcto discriminar a las personas por su sexo o por su edad. Pero al escoger a los jugadores de nuestra selección de fútbol, se está discriminando contra los de mayor edad y las mujeres. No nos quejamos de eso.

Le digo, el asunto de la discriminación es muy embrollado.

Creo que la única solución es hacer de la libertad el máximo valor humano en este mundo. En la libertad está nuestra única oportunidad de ser verdaderamente iguales y de lograr los méritos personales de acuerdo a habilidades individuales dentro de un marco ético fijo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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