Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Remedio Obvio
Eduardo García Gaspar
21 junio 2004
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en:


Sin duda, llevamos años de promoción en contra del SIDA. Me refiero a campañas y más campañas que mencionan lo grave de la epidemia, de los métodos par evitar contagios y todo eso.

Sin embargo, las campañas parecen no tener efecto, pues lo que se tiene en la realidad es eso, el SIDA sigue siendo una enfermedad grave que a todos preocupa.

Tal es en esencia la historia de una nota en el Wall Street Journal, en la que se enriquece la historia mencionando la posibilidad de otro remedio, uno de más fondo, más obvio, más natural y sencillo, la abstinencia y la fidelidad.

Si, después de todo, los resultados de las campañas contra el SIDA han sido fallidos, puede ser que estén basadas en las premisas equivocadas.

La autora de la nota menciona que en 2002, organizaciones internacionales han promovido el enfoque llamado ABC, por sus siglas en inglés, y que se refiere a tres cosas: abstenerse, ser fiel y usar condón… con la parte de en medio, siendo relegada a un lugar muy inferior.

En otras palabras, la fidelidad no ha sido promovida. Se ha hablado mucho de los condones, especialmente a la juventud, a la que también se le ha hablado de posponer sus relaciones sexuales.

Pero no se ha hablado de la fidelidad en la misma proporción. Sin embargo, la evidencia apoya la idea de enfatizar la fidelidad, al menos eso demuestra una campaña del gobierno de Uganda en 1986 basada en la idea de no tener relaciones sexuales fuera de casa.

La idea central de esto es sencilla: la reducción drástica de compañeros sexuales es la variable central, o en otras palabras, no es tanto el dejar de hacerlo, sino hacerlo con uno nada más. Hay evidencia de eso en Tailandia, Tanzania y en Zambia, según la nota.

Por mi parte, me puedo imaginar una reunión de personas que discuten el tema del SIDA y se preocupan intentando desarrollar maneras para reducir su incidencia.

Uno de ellos pregunta cómo se transmite la enfermedad y le contestan que es a través de contactos sexuales, que una persona infectada puede contagiar a otra por ese medio principalmente. La reacción más lógica es la de aislar la fuente de contagio. Y aislarla se puede.

Es una posibilidad, muy absurda, poner a todos los infectados dentro de un campamento para evitar contactos con los sanos. Si bien esa posibilidad es remota y tiene buenas dosis de crueldad, es factible pensar en un sustituto equivalente en el que ya no se aísla a las personas infectadas, pero sí se aísla uno de ellas en el plano sexual… y eso se logra con un sistema muy conocido, se llama fidelidad conyugal.

Lo que llama la atención aquí es que un precepto moral, de esos que para algunos son objeto de burla, resulta que tienen una buena aplicación práctica y resulta ser quizá el más grande remedio inmediato a la propagación de esa enfermedad.

Sencillo y sin problema. Sé fiel y no tengas tus asuntos por fuera. Eso disminuye el riesgo y lo contiene, pues quien padezca la enfermedad dejará de contagiarla más allá de con quien tiene mantiene una relación sexual y quien no la tiene, se mantiene alejado de la posibilidad de contagio.

Pero también hay otra cosa que llama la atención y es por qué el remedio más obvio no ha sido objeto de tanta propaganda como, por ejemplo, el uso del condón.

El reportaje mencionado señala eso y, por mi parte, estoy acostumbrado a escuchar que el remedio es ése, pero poco o nada he escuchado de la solución que parece que promete más. No sé la razón, pero me imagino una.

Puede ser que la fidelidad sea vista como contraria a las nuevas costumbres, a las pseudo libertades de hoy, las que prefieren ignorar a las costumbres más conservadoras. Y siendo yo un conservador en este sentido, tal vez padezca algún complejo en esto.

Sea lo que sea, hay algo muy claro, el sentido común. Tenemos una enfermedad que no se transmite por un mosquito que anda por todos lados picando al que se deja. La enfermedad se transmite por actos que son deliberados, concientes y decididos. Es muy obvio que el remedio está en esa voluntad, es decir, en el no sucumbir a esos actos como principio general y más claro que el agua de manantial. No es complicado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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