Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tortillas y Propiedad
Eduardo García Gaspar
31 mayo 2004
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, Y FABULAS E HISTORIAS
Catalogado en:


Hay una historia interesante acerca de la solución de un problema en una casa como cualquiera de las existen en México, o en cualquier otra parte del mundo. La historia es la siguiente.

Una ama de casa que hace la compra de los comestibles una vez a la semana, cuando compra de todo, incluyendo la dotación semanal de tortillas.

Coloca ella las tortillas en un bote de plástico y las pone dentro del refrigerador, para conservarlas durante los siete días, hasta que vuelva a resurtirlas. De ese bote, todos pueden tomar las tortillas que necesitan en el momento que cada quien quiera.

Con un marido y tres hijos, sin embargo, esta mujer enfrenta un problema serio, pues las tortillas suelen terminarse antes del séptimo día… con frecuencia ya no hay tortillas para el cuarto o quinto día.

El problema fue intentado de resolver comprando más tortillas, aunque eso le significara más gasto y por esa razón comprar menos de otros artículos. Pero tampoco eso funcionó, pues al ver más tortillas disponibles, el marido y los tres hijos consumían más de ellas.

Siendo una ama de casa inteligente, como todas, puso atención en el problema y un día fue al supermercado como de costumbre, compró lo de siempre, incluyendo la dotación normal de tortillas.

Pero añadió la compra de cuatro botes similares, aunque más pequeños, a aquél en el que guardaba las tortillas. A cada uno de los cuatro botes les escribió el nombre de los tres hijos y del marido. Ella se reservó el bote mayor, pues de allí tomaría tortillas para preparar la comida de todos.

Fue así que llegó a la casa y distribuyó las tortillas compradas en los cinco botes. Y ese día dio los botes a cada miembro de la familia y les explicó que las reglas del juego eran sencillas.

Cada uno de ellos podía tomar las tortillas que quisiera cuando lo quisiera, pero sólo de su propio bote. No podían tomar tortillas de los botes de otros. Cada siete días esos botes serían llenados de nuevo con un número igual de tortillas, pero no antes.

La solución dio resultados maravillosos, pues en lo general no faltaron tortillas.

Incluso había semanas en las que sobraban, lo que dio origen a un mercado informal de compra-venta de tortillas entre los miembros de la familia. Se intercambiaban favores a cambio de tortillas, a veces eran cigarros los que intercambiaban.

Lo que esa ama de casa averiguó por sí misma es sencillo y muy conocido: las personas cuidan su propiedad personal mucho más que la propiedad común. Por eso, se puso a pensar ella, hay más basura en las calles y en los jardines públicos que dentro de las casas.

Por eso se cuidan más los autos y los departamentos propios que los autos y departamentos rentados. Por eso se talan los bosques que son de nadie. Por eso se administran mal las empresas públicas que son de todos. Tú cuidas lo que es tuyo porque después de todo ésa es una forma de decir que lo tuyo te costó trabajo adquirir.

De mil maneras ha sido expresada la conveniencia de la propiedad privada, incluyendo la del viejo cuento del burro que puso un alcalde al servicio del pueblo y que todos podían utilizar, con la condición de que le dieran de comer.

A los pocos días el burro murió porque nadie tenía el incentivo de darle comida, todos traspasaban esa responsabilidad al siguiente usuario.

Visto de manera pedestre, digo, la propiedad privada no sólo es un derecho natural de las personas, sino que es un gran incentivo al progreso… tanto que sin ella, el desarrollo es imposible. El asunto viene a cuento por un gran libro, publicado no hace mucho, de Hernando de Soto y que se llama El Misterio del Capital.

Si usted no lo ha leído, corra a comprarlo y lea la principal razón por la que los países pobres lo son. Claro que existe otra opción, la de no comprarlo, ni hacer caso de lo que dice, dejar las cosas como están y enfocarse a crear fórmulas hechiceras para solucionar la pobreza, como por ejemplo, la redistribución de la riqueza o algún otro encanto de brujería.

Y es que la propiedad privada es desde luego un derecho personal, pero al mismo tiempo es el incentivo mayor que podemos tener para generar riqueza por nosotros mismos, de lo que se deriva que las acciones gubernamentales que violan esa propiedad no sólo son inmorales, sino también suicidas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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