Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Corrupción Universal
Eduardo García Gaspar
10 noviembre 2005
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Así como la idiotez no es monopolio de ninguna corriente política, tampoco la corrupción es práctica exclusiva de unos pocos partidos políticos. Allí tiene usted a la supuesta izquierda limpia de Lula en Brasil, con serias acusaciones de manejos financieros indebidos e incluso financiamiento extranjero prohibido.

Y en México, ninguno de los partidos pasa la prueba de la pureza. El PRI acarrea en su misma imagen la de una asociación de personas para las que la política es una oportunidad negocio personal, fuente de muy grandes ingresos. Las revelaciones sobre Montiel, uno de los candidatos posibles a la presidencia mexicana, ilustran esto con creces. Las fortunas personales de ex-presidentes fundamentan esa tradición de corrupción.

Y es que el largo dominio del PRI en la política mexicana, durante siete décadas, produjo una especie de imán al tipo de persona inclinada a la corrupción: la política es una oportunidad de avance personal como una actividad adicional a la de gobernar. Tanto que para el mexicano los terrenos políticos son por definición sospechosos de deshonestidad.

Los muy bien documentados y grabados casos de desvergüenza del PRD en el gobierno de la ciudad de México prueban eso que la corrupción no es un asunto único del PRI. El contagio es evidente. La idea de que en política la corrupción es parte esencial había quedado confirmada, también, con la grabación del llamado Niño Verde de una llamada muy comprometedora, más el manejo familiar de su partido.

El PAN también está en el mismo caso. La incompatibilidad de funciones de Fernéndez de Cevallos, la aprobación de casinos de Creel y otros hechos más, ponen a este partido como uno que no está exento de deshonestidad. Más, desde luego, los al menos cuestionables negocios de la familia Sahagún.

No, al parecer no hay excepciones de partido, aunque sin duda las hay de personas. No todos son corruptos, pero la corrupción sí parece ser una parte natural de la actividad partidista en los gobiernos.

Desde luego, no es real tener una expectativa de total y extrema honestidad en un mundo habitado por seres imperfectos. Esta es una realidad a aceptar abiertamente, razón por la que existen leyes que castigan el robo.

Esas leyes existen porque el robo existe y es absurda la expectativa de una sociedad en la que la honestidad sea absoluta. Esto nos lleva a otra consideración: si la honestidad total no es algo realizable, eso significa que siempre habrá algún monto de desvergüenza y a todo lo que podemos aspirar es que se tenga un mínimo posible de deshonestidad, que ella no llegue a montos graves.

Ésta meta sí es real y razonable. Siempre existirá la corrupción, sin poder erradicarla totalmente, pero es posible esperar que ella sea mucho más la excepción que la regla. No tengo cifras del monto de corrupción en México, pero la percepción de los ciudadanos es un buen parámetro sucedáneo.

Concluyo que la corrupción en este país es mucho mayor a la razonable por una forma de pensar de los mexicanos: la mayor de las explicaciones de la conducta de los políticos está basada en la corrupción. No importa lo que un político haga, sus acciones serán descifradas pensando que ha aceptado dinero por debajo de la mesa. Esta forma de pensar es un fruto, cultivado a conciencia, por parte de la clase política del PRI.

Décadas de fortunas inexplicables y de arreglos ilegales han creado en los ciudadanos ese marco mental que equipara gobierno con deshonestidad y que hace del honesto la excepción. Para el mexicano es muy difícil explicar la conducta del político en general sin hablar de que actúa motivado por una ganancia indebida.

Lo anterior se refiere a las personas, pero también hay un motivo estructural. El gobierno mexicano es tan grande, con leyes tan complejas y numerosas, que por naturaleza se presta a la corrupción, si es que el ciudadano quiere hacer algo. Lo que digo es que un gobierno tiende a la corrupción en proporción a su tamaño y el gobierno mexicano es muy grande.

A lo anterior, añada usted que la política es considerada como oportunidad de enriquecimiento personal y entenderá que el gobierno mexicano es una institución en la que la corrupción florece, sea del partido que sea.

POST SCRIPTUM

Además, por supuesto, hay que agregar otra variable que fomenta la corrupción y que es la falta de imposición de penas a culpables y la falta de investigación en los casos de sospecha. Es verdaderamente excepcional el caso de un político investigado con seriedad y castigado legalmente… y cuando eso ha sucedido, se interpreta como venganza política de algún gobernante, no como aplicación de la ley.

El Universal de la Ciudad de México reportó el 11 de noviembre que,

El precandidato presidencial perredista, Andrés Manuel López Obrador, retó a quien sea, incluso al ex presidente Carlos Salinas, a que divulguen video, documento o testimonio donde el tabasqueño esté metido en actos de corrupción. Al darse a conocer videos en los que están implicados el ex perredista Ramón Sosamontes y ex candidato a gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, López Obrador dijo que habrá mucha guerra sucia pero cuando se tienen principios, ideales y convicciones “se es políticamente indestructible y nos van a hacer lo que el viento a Juárez”.

Hasta donde se sabe con videos, la corrupción ha estado a una persona de distancia de este candidato. O no lo supo y es un pésimo administrador, o lo supo y no hizo nada y por eso es cómplice, o en efecto es corrupto.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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