corrupción

Capitalismo de amigos. La definición de un tipo de régimen económico que con apariencia de libre mercado en realidad es una forma de intervencionismo económico y corrupción.

Capitalismo de amigos, sus elementos

La expresión en inglés es crony capitalism. Ha sido traducida como capitalismo prebendario, capitalismo de amigos, o capitalismo clientelista.

«El capitalismo clientelista o amiguista (en Inglés Crony Capitalism) es un término que describe una economía supuestamente capitalista en que el éxito en los negocios depende de una estrecha relación entre los empresarios y los funcionarios gubernamentales. Entre sus expresiones, se puede mencionar favoritismo en la distribución de permisos legales, subvenciones del gobierno e impositivos especiales, por ejemplo». es.wikipedia.org

Desmenuzo en los puntos que sigue.

Apariencia de libre mercado

Este tipo de arreglo económico contiene un elemento de apariencia en la superficie.

Da la impresión de tratarse de un sistema de libre mercado —lo que produce confusión entre quienes sólo ven su superficie. Es muy común que sea confundido con el real capitalismo de amplias libertades económicas.

Una forma de intervencionismo

De manera oculta, sin embargo, en este capitalismo se tiene otra realidad.

Es una clara intervención gubernamental destinada a dar tratamientos favorables a quienes tienen una relación personal con los gobernantes. Por tanto, se trata de una variedad del intervencionismo económico.

Un caso de corrupción

Dentro del capitalismo de amigos, algunos particulares se benefician de acciones gubernamentales que toman diversas formas.

Pueden ser subsidios, leyes especiales, impuestos favorables, conocimiento privilegiado —y otras más que significan una ventaja inmerecida.

A cambio de esas ventajas otorgadas por los gobernantes, los particulares ofrecen recursos y otras maneras de apoyo.

Capitalismo disfrazado y capitalismo real

El elemento clave del capitalismo prebendario —que da prebendas o favores— es esa combinación de apariencia de una cosa y realidad de otra.

Aparece como mercado libre pero es intervencionismo económico bajo la superficie.

En un sistema capitalista real, el éxito depende de la capacidad del productor para satisfacer mejor las necesidades de los compradores, dentro de competencia libre y bajo un estado de derecho.

En el capitalismo de amigos, ese éxito depende de tener conexiones con el gobierno. relaciones cercanas que permiten obtener esos tratos preferenciales que causan ganancias adicionales (es una búsqueda de rentas)

Una expresión traducida del inglés

Cronysm, en inglés, significa dar trato preferencial a los amigos. Como, por ejemplo, el darles puestos de importancia sin considerar sus méritos, una práctica común dentro de los gobiernos. O privilegios fiscales.

La traducción de crony capitalism ha sido variada, lo que contribuye a tener un conocimiento escaso de su significado. Pero está bien expresado en el tener amigos influyentes que pueden conceder favores importantes.

Su traducción, en español, es la de ‘amiguismo’. Acarrea las connotaciones de nepotismo y preferencia por los amigos sobre el resto.

Capitalismo entre amigos

El capitalismo de amigos es una forma de corrupción típicamente ligada al agradecimiento por apoyos financieros en elecciones.

Implica una relación de apoyos mutuos y presiones políticas entre gobernantes y empresas y sindicatos, los que permanecen ocultos dando la impresión de estar bajo un sistema de libre mercado.

Muchas de las críticas que recibe el capitalismo son producidas por la confusión entre el capitalismo de amigos y el capitalismo real en el que esas preferencias no existen o son mínimas.

El capitalismo de amigos produce fuertes disparidades de ingresos y acumulación de riqueza en los amigos del gobierno. Esto da la impresión de que el capitalismo real produce esas desigualdades por sistema.

Este tipo de capitalismo es, por esencia, una estructura establecida que funciona durante mucho tiempo. No es un suceso momentáneo, ni una acción aislada, sino una costumbre establecida, una manera de hacer las cosas.

En resumen

El capitalismo prebendario o de amigos, está muy asociado con la búsqueda de rentas. Es decir, el intentar lograr ingresos producidos por la intervención estatal favorable.

Esta intervención produce distorsiones que representan oportunidades de negocio, como sucede con el proteccionismo.

Este capitalismo de amigos es a menudo confundido con el capitalismo real, como ya mencioné, y en lo que insisto porque esta confusión produce el rechazo infundado a políticas que producirían prosperidad.

El capitalismo de amigos es en su fondo una forma de intervencionismo económico guiado por relaciones cercanas entre amigos con influencia que buscan favorecerse mutuamente dando la impresión de seguir el sistema de libre mercado.

Ha sido escrito que

«[…] bajo un sistema de capitalismo de amigos, los empresarios favorecidos pueden operar sus negocios bajo estructuras cercanas a los monopolios, provocando consecuencias negativas para la economía: se produce menos que lo que se produce en condiciones de competencia y la producción se vende a precios más altos que en un mercado competitivo. Esto crea una pérdida para la sociedad, que es quien, como consumidora, hace una transferencia de recursos a los actores privilegiados. Lo anterior, entre otras cosas, tiene un impacto en la distribución del ingreso». forbes.com.mx

Y unas cosas más para el curioso:

Conviene ver:

Bonus track: más sobre el capitalismo de amigos o clientelar

Capitalismo clientelar

Por Manuel Sánchez González –   29 enero, 2018

Los empresarios tranquilizadores

Como en ocasiones pasadas, en la actual contienda presidencial algunos partidos políticos [en México] han decidido incorporar empresarios a su campaña, con la pretensión de infundir confianza a los inversionistas.

Si bien esa estrategia podría explicarse como un intento de contrarrestar los temores del público derivados de posicionamientos visualizados como «adversos a los mercados», paradójicamente el involucramiento de hombres de negocios en las plataformas políticas no contribuye a ese propósito.

Capitalismo competitivo

La prosperidad mundial ocurrida en los últimos dos siglos se ha sustentado, en buena medida, en un sistema caracterizado por la inventiva individual, la adopción de riesgos en la inversión y el libre intercambio de bienes y servicios.

En este arreglo, conocido como capitalismo competitivo, cualquier persona o empresa puede participar como oferente o demandante en diferentes mercados, y los precios propician la asignación eficiente de recursos.

Un supuesto fundamental de este sistema es el respeto de los derechos de propiedad y sus consecuencias. Así, el inversionista es premiado de acuerdo con el éxito de su proyecto, reflejado, en última instancia, en la aceptación de su producto entre los consumidores.

Una implicación de lo anterior es que, como los negocios pueden prosperar o fracasar, la posibilidad de entrar en bancarrota y perder todo el capital es inherente al capitalismo competitivo.

La tendencia de «destrucción creativa», a la que aludió el economista Joseph Schumpeter hace casi ochenta años, ha reflejado el emprendimiento y el cambio tecnológico con beneficios sustanciales a toda la población.

Capitalismo de amigos

Una alteración de este sistema, prevaleciente con diversa intensidad en muchos países, es el denominado capitalismo clientelar o de amigos.

En este régimen, los negocios avanzan no porque compitan mejor sino porque aprovechan sus conexiones con el gobierno para obtener tratamientos favorables.

Los privilegios pueden ser muy variados, incluyendo, entre muchos otros, regímenes tributarios especiales, canalización de gasto público, crédito barato, subsidios, asignaciones directas de contratos, permisos y licencias.

El capitalismo de amigos puede formalizarse con regulaciones que imponen requisitos e, incluso, prohibiciones a la entrada de nuevos participantes en el mercado. Además, puede manifestarse en el rescate de empresas con problemas de supervivencia.

Tales favores suelen perseguirse mediante esfuerzos de cabildeo, que fructifican especialmente en naciones donde el Estado tiene una gran injerencia en la actividad productiva.

Ese régimen tiende también a propagarse en países donde las leyes son ambiguas, su cumplimento es errático y el gobierno goza de un considerable poder de discrecionalidad.

Corrupción y estado de derecho

Los ambientes anteriores coinciden con aquellos en los que florece la corrupción. Ello es así porque los acuerdos a favor de los empresarios implican, por lo general, contraprestaciones ilegales para los políticos y las autoridades involucradas.

En ese sentido, un débil Estado de derecho fomenta el capitalismo clientelar, y viceversa.

Además de ser tremendamente injusto, ese sistema reduce los incentivos a la innovación y la productividad y desperdicia recursos, lo que limita el crecimiento económico, en detrimento del bienestar de toda la sociedad.

Razones

Si es tan dañino, ¿por qué surge con tanta facilidad el capitalismo de amigos?

La principal razón es que los individuos protegidos tienden a utilizar argumentos falaces sobre la conveniencia de los apoyos.

Además, los beneficios obtenidos pueden ser visibles, por lo menos transitoriamente, en términos de una mayor actividad de ciertas empresas y sectores, mientras que los costos se distribuyen en toda la población.

Por largo tiempo, México ha padecido los efectos de un capitalismo clientelar en muchas áreas. Los continuos escándalos de corrupción e ineficiencia en el gasto público a diferentes niveles de gobierno confirman esa tendencia.

En tales circunstancias, la mejor manera de combatir el amiguismo no es regulando más, sino transparentando las acciones del gobierno, reduciendo su intrusión en la economía y aumentando la competencia.

Finalmente, la estrategia de buscar generar confianza mediante la incorporación de empresarios a las plataformas electorales confunde las políticas de auxilio a los negocios con las que apoyan al mercado.

Las primeras privilegian a los grupos de interés y el clientelismo. Las segundas garantizan la protección de los derechos de propiedad y el acceso equitativo de los participantes al mercado, lo que, en última instancia, maximiza las posibilidades de desarrollo económico.

Nota del Editor

Esta columna fue publicada anteriormente en El Financiero. Agradecemos al autor, Manuel Sánchez González, y a El Financiero el amable permiso de reproducción. Manuel fue subgobernador del Banco de México durante 2009-2016 y es autor de Economía Para Desencantados.

[La columna fue revisada en 2020-02]