Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Memín y el Festín
Eduardo García Gaspar
11 julio 2005
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los servicios de correos de México, como del resto del mundo, lanzan estampillas conmemorativas de lo que sea. Y esta costumbre saca a la luz un sello de correos que tiene a Memín Pinguín, un personaje con unos 60 años en historietas cómicas.

Nada que asuste a nadie en México y, yo diría, quizá hasta bienvenido.

El simpático niño negro, sin embargo, causa un evento noticioso interesante de ver. El asunto, incluso llegó a la Casa Blanca y fue reportado en todo el mundo. El vocero de la Casa Blanca habló de que los “estereotipos raciales son ofensivos, no importa cual sea su origen y el gobierno de México debe considerarlo.”

Esta reacción del gobierno de EEUU, me parece, fue más para calmar los comentarios de organizaciones de ese país, que vieron en la estampilla insultos raciales. Hablo de Jesse Jackson y similares, que viven con una hipersensibilidad política patológica.

Y no pudo evitarse la lista de personajes que hacen caricatura de personas, como el veloz Speedy González, por el que los mexicanos sienten simpatía y no se les ocurre criticar. Enrique Krauze, el historiador mexicano, hizo un recuento de los personajes de raza negra en el país y contrapuso eso contra el racismo de EEUU.

Vaya, el asunto llegó a la BBC y al International Herad Tribune e incluso a la mención de canciones como “La negra Tomasa” y “La negrita Cucurumbé”. De todas esas primeras impresiones, demos un paso a una segunda opinión.

En el fondo, creo que es obvio, está una operando una forma de pensar que llamaré MPC, es decir, Mentalidad Políticamente Correcta y que suele ser un estado de anulación de la razón que impide hablar por miedo a errar lastimado a alguien.

La MPC es eso que hace a algún medio noticioso llamar “insurgente” a quien explota una bomba matando civiles e impide llamarle por lo que es realmente. La MPC afecta de diferentes maneras a diversas personas. Por ejemplo, en el terreno político es obvio que Jesse Jackson la sufre y con alguna razón: él y muchos otros son sensibles ante cuestiones muy cercanas a ellos en lo personal y por contexto de su propio país.

Pero resulta que reaccionan con sus criterios ante lo que sucede en otro sitio en el que esa sensibilidad no existe y desean que los demás piensen como ellos. Es difícil que suceda. Si hacemos un mundo en el que ninguna sensibilidad personal puede ser afectada, tendremos por necesidad un mundo en el que nadie podría hablar. En ese mundo, de una MPC pura y respetada al extremo, no habría Navidad para no ofender a los no cristianos.

Es más no habría festividad religiosa alguna. En EEUU no podría festejarse el 4 de julio para no ofender a los ingleses y en México no podría celebrarse en 16 de septiembre para no lastimar la sensibilidad española. Es la mente que revisa la historia para volver al descubrimiento de América el “encuentro de dos mundos.”

La MPC es un trampolín a la anulación del uso de la razón. Mis opiniones contrarias al socialismo serían mal vistas por ofender a los socialistas. Se acabarían esos chistes de nacionalidades y cualquier cosa dicha por el que sea, pues podría juzgarse que ha lastimado a alguien en el mundo.

La MPC es realmente una nueva forma de censura, que me impediría decir que el humor judío y el inglés son geniales. El asunto de la historieta cómica de Memín es importante no en sí misma, sino por mostrar en el fondo el real problema que enfrentamos.

Es la MPC aplicada como un mecanismo de censura inapelable que, peor aún, es asimétrica. Existen temas en los que alguien puede ser ampliamente criticado pero no el de junto.

Puede usted lanzar las más despiadadas opiniones contra los blancos, la iglesia católica, los judíos, los evangelistas y muchos otros, pero generará protestas el criticar levemente al Islam, a los negros, a los palestinos y a otros.

Y es curioso que en una época en la que la tolerancia se exalte más allá de toda proporción conviva una actitud de intolerancia asimétrica. Una muestra más de la imperfección de nuestro mundo y de nuestras ideas. Reconocer la existencia de esta contradicción es ya un paso para evitar la MPC.

Post Scriptum

Un ejemplo de la MPC fue reportado por News.telegraph.co.uk con estas palabras el 12 de julio:

“The BBC has re-edited some of its coverage of the London… bombings to avoid labelling the perpetrators as “terrorists”… Early reporting of the attacks on the BBC’s website spoke of terrorists but the same coverage was changed to describe the attackers simply as “bombers”… Rod Liddle, a former editor of the Today programme, has accused the BBC of “institutionalised political correctness”…”

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