Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Asunto Razonable
Eduardo García Gaspar
15 julio 2005
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El tema surgió hace poco en México y se refiere a las religiones y los gobiernos. Sin duda un tema ardiente.

El fondo del tema es la libertad religiosa y se manifestó con las ideas expresadas en la Conferencia del Episcopado de este país: por ley, los ministros religiosos no pueden ser elegidos a puestos de gobierno y esa prohibición es injusta al igual que la prohibición de religión en las escuelas públicas y en medios de comunicación.

No veo una posición irracional en esos comentarios.

Al contrario. Sin embargo, quizá sea por razones históricas que en este país la religión y el gobierno no se mezclan bien en las discusiones. Las dos instituciones han convivido pero se ven con desconfianza y es fácil que al hablar de esto surjan los sentimientos extremos.

Tratemos de ser razonables y sosegados.

Los comentarios de esa conferencia son razonables en el sentido que señalan una realidad innegable: las leyes mexicanas tratan a los ministros religiosos como ciudadanos de segunda y sería sencillo demostrar un caso de desigualdad de derechos.

No pueden ser elegidos, no pueden tener medios de comunicación y la educación religiosa ha sido prohibida en la actividad pública. De aquí vamos a algo más complicado.

No creo que convenga que un ministro religioso deba ocupar un puesto público. Las prioridades de las dos ocupaciones no se mezclan bien y me causa escozor pensar en un ministro religioso argumentando el apoyo bíblico a un programa de gobierno.

El no entrar a política, creo, debería ser una decisión personal del religioso y no una disposición legal. En el caso de la propiedad de medios de comunicación no veo objeción alguna que prohiba que un tipo de ciudadano no pueda poseer una determinada empresa.

Cualquiera con los dineros requeridos debe ser libre de fundar un periódico o una estación de televisión o radio. Si ya tienen sitios de internet, resulta tonto que no tengan otros medios. Lo de la educación sin religión me parece aún más álgido en el contexto mexicano. La frase “educación laica” ha sido impresa en muchos mexicanos como un valor incuestionable.

Aunque no signifique que la religión esté prohibida, el resultado neto es ése: la educación pública de los mexicanos dada por la autoridad sacó a toda religión de lo académico. El resultado neto es que la religión se enseña sólo en la educación privada y no existe una opción pública voluntaria.

Esto último ocasiona un caso de discriminación legal: con una sociedad mayoritariamente católica, la educación pública niega la alternativa de esa educación. Debería existir y ser opcional según criterios de los padres de familia.

En fin, todo lo que he hecho hasta aquí señalar una realidad inconsistente con las ideas de igualdad y oportunidad. Una área de oportunidad para mejorar las leyes del país. Pero esta segunda opinión está dirigida a otra idea relacionada con todo lo anterior. Nuestros tiempos son de una libertad creciente y de adelantos deslumbrantes y esto necesita un igualmente gran desarrollo de conciencias.

Son los tiempos en los que nuestras sociedades enfrentan situaciones como el matrimonio de personas del mismo sexos, el aborto, la clonación, los derechos humanos y la libertad en sí misma, que necesitan ser analizados moralmente. Y la religión es una buena fuente de valores morales.

Una que con sencillez y al alcance de cualquiera nos dice que mientras todo lo podemos hacer, no todo lo debemos hacer. Enfrentar esas situaciones sin la guía de la religión nos pone en una situación de desventaja y riesgo. Estoy hablando de los terrenos en los que se define y trata a la esencia humana, que son los de la moral, la ética y la religión.

Una educación que no separa, sino que prohibe la enseñanza religiosa, por ejemplo, coloca en una situación de ignorancia moral a millones de niños, como en México, cuya vida futura enfrentará a la libertad sin saber que ella tiene reglas que deben respetarse para en realidad ser libres.

Incluso, sin ser de inclinación religiosa, algunas personas reconocen que se crea un vacío moral y que él produce desintegración y violencia familiar, criminalidad, corrupción, terrorismo, pornografía y otros vicios que en nuestros tiempos florecen como la tecnología.

POST SCRIPTUM

Comentando un artículo anterior con la misma idea esencial, que señalaba la necesidad de educación religiosa, un amable lector comentó lo siguiente:

“… déjeme decirle que no comprendo la no aceptación de una moral laica, la necesidad de tener una fe para comportarnos con decencia y aún más, con amor al prójimo, me parece una perversión; lo advierto casi como un chantaje y un atentado al derecho a pensar libremente. Si no somos libres para pensar, menos lo seremos para vivir. Yo no comprendo la fe, va en contra de mi diario respirar y no obstante me considero un ciudadano decente.”

Es un comentario extraordinario, que permite refinar las ideas de mi columna. Lo haré esquemáticamente.

• El lector y yo acordamos que se necesita moral y éste es el acuerdo esencial.

• Reconocemos ambos que existe una moral cuya fuente es la religión y otra cuya fuente es la razón; otro acuerdo importante. Pero sobre todo, que la educación de la conciencia es necesaria.

• Más aún, otro acuerdo sustancial es el de la libertad humana, a la que ambos valoramos.

• Estamos de acuerdo también en la inconveniencia de imponer las creencias religiosas por la fuerza. Lo que por lógica implica que exista la opción de educación religiosa.

Mi punto adicional es dejar libre a la religión y no ponerle obstáculos para limitar sus tareas. En este caso, el impedir que los religiosos tengan medios de comunicación da un ejemplo de lo que quiero decir.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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