Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De la Histeria al Sosiego
Leonardo Girondella Mora
22 noviembre 2007
Sección: ECOLOGIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Tal vez sea sólo una impresión personal, o tal vez sea algo cierto —la capacidad de hablar ha sido convertida por muchos en actitudes de excitación que no admite razón ni análisis. Mi más claro ejemplo es el viaje cuasi sacerdotal de Al Gore y su película sobre el calentamiento global: no está mal abrir el tema para hablar de él, pero para hablar se necesita poner de lado el mesianismo.

En otras cosas también hay divisiones, lo que supongo sea normal en un mundo poblado de seres que pueden opinar, con o sin base, pero pueden hacerlo. Allí están los duelos del PRD contra el gobierno mexicano, de Republicanos y Demócratas, de vegetarianos, de abstemios —sólo basta tomar un tema para encontrar que al menos hay dos posiciones distintas y fuertes al respecto.

Sé que no puedo remediar ese trastorno que impide las discusiones sin sentido, pero sí es posible hablar de lo absurdas que terminan siendo. Una columna del WSJ (13 septiembre) de Kimberly A. Strassel ayuda a entender esto con el ejemplo del calentamiento global. Los siguientes son puntos de lo que creo sería una mejor discusión del tema:

• Hay o no calentamiento global —la tendencia de la opinión razonable indica que es posible.

• Las causas de ese calentamiento, si es que existe —se trata de detectar causas humanas de causas externas.

Supondré sin conceder que los dos puntos anteriores son ciertos —entonces se trata de tener otro punto a discusión:

¿Qué hacer? Adoptar el Protocolo de Kyoto a ciegas no parece ser el camino adecuado, pero hay que analizar sus costos y resultados posibles —el consenso parece indicar que es demasiado caro y sus resultados serían dudosos. ¿Hay otras maneras mejores?

Es imperativo además que se deje de lado la influencia del cine de calamidades —todo lo que se habla del calentamiento global es una serie de efectos desastrosos, por lo que se vuelve un requisito examinar la otra posibilidad, la de producir efectos benéficos.

Si se anticipa el incremento de muertes por calor, sería de lógica simple el incorporar en la conversación el decremento de muertes por frío.

Si se anticipan inundaciones habrá que conocer su estacionalidad y efectos —si sucede que las inundaciones se dan cuando los ríos tienen menos flujo, eso es bueno. Y remediaría la posibilidad de escasez de agua que algunos anticipan. Las malas inundaciones, de efectos catastróficos, producidos por la nieve derretida, al parecer se han reducido.

El nivel del mar crecerá, según se calcula, unos cuarenta centímetros debido al calentamiento —eso mismo ha pasado ya en los últimos 150 años sin que nadie se haya quejado.

Las inundaciones, se dice, ahora causan más daño, lo que se interpreta como un síntoma de peor clima —no necesariamente cierto: ahora hay menos inundaciones pero causan más daños porque en las zonas riesgosas se han instalado personas. Si eso se evitara, se lograrían mejores resultados a menor precio que implantando lo de Kyoto.

Ha sido escrito que el gobierno es un asunto tan importante que no debe ser dejado en manos de los gobernantes —y así, el calentamiento global es tan importante que no debe ser dejado en manos de Gore, Di Caprio, los izquierdistas, los ambientalistas y otros fanáticos que crean un problema para dar su solución e imponerla a toda costa.

Por mi parte, todo lo que puedo hacer es señalar la falta de apertura para analizar lo que podría ser un problema serio —pero el fanatismo impide ese análisis y eso es lo que preocupa aún más que el calentamiento global, el empeoramiento mental de personas no dispuestas a encontrar la verdad.

No es este el único de los asuntos que así son tratados, más con fanatismo y corrección política que con racionalidad —lo mismo sucede con temas económicos y políticos, religiosos y de muchos otros tipos. De la Edad de la Razón nos estamos moviendo a la edad de la protesta dogmática y la opinión pública influida por las comunicaciones. Creo, a veces, que había más apertura mental en la Edad Media que ahora.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan explicaciones.





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