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1 junio 2008
Sección: SALUD, Sección: Asuntos
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Una columna de esta página, La Perfecta Excusa Obesa, originó el envío del siguiente material cuyo autor es el doctor, cardiólogo retirado, José Manuel García Habif. El texto fue publicado originalmente por el periódico Noroeste en Mazatlán México y se reproduce aquí con el permiso del autor.

La obesidad es una condición crónica caracterizada por exceso de grasa corporal generalmente asociada a una combinación de comer en exceso, factores genéticos hereditarios y falta de ejercicio físico.

Se diagnóstica por el  llamado índice de masa corporal (IMC) resultado de dividir el peso entre la estatura y el resultado volverlo a dividir entre la estatura; así, un índice de l8.5 indica baja de peso, l8.5 a 24.9 normal, de 25  a 29.9 pesado y mas de 30 obesidad.

Y si éste último índice se eleva arriba de 45K. por encima del peso corporal ideal se considera obesidad patológica conducente a enfermedades consideradas como un problema de salud mundial ya que incrementan el riesgo de enfermedades y muerte por diabetes, hipertensión arterial, cardiopatías coronarias, infartos  del miocardio, accidentes vasculares cerebrales, cáncer de mama, colon y próstata, gota, osteoartritis, cálculos biliares y renales, insuficiencia respiratoria, embarazo de alto riesgo, depresión, etc., etc.,.

Sin embargo, el peso es solo una parte del problema. Quizá más importante que el peso es el porcentaje de grasa corporal. En las mujeres sanas, esta puede representar hasta el 25% del peso corporal; en los hombres, el 17%. El cuerpo femenino esta diseñado para contener mayor tejido graso para garantizar el suministro adecuado de combustible para el embarazo y la lactancia, incluso en épocas de escasez de alimentos.

El IMC no es una medida perfecta o directa  del peso ni de la grasa corporal ya que hay individuos con musculatura muy desarrollada que pueden tener su IMC alto sin tener sobre peso, pero si es un buen indicador para la población en general sobre todo si se acompaña de otras mediciones sencillas o si se quiere muy exacto hay técnicas  muy sofisticadas como la resonancia magnética.

Las personas obesas no solo sufren desde el punto de vista físico, sino también desde el punto de vista psicológico porque nuestra sociedad tiende a equiparar la belleza, la inteligencia y hasta el éxito con la DELGADEZ; sufrimiento mayor en los niños, por cierto cada vez en mayor número poblacional, no solo por la fuerte tendencia a desarrollar tempranamente enfermedades que eran exclusivas de los adultos como la diabetes tipo 2, hipertensión arterial y trastornos psicológicos desencadenados por una gran propensión de baja estima por rechazo de grupos, haciéndolos caer fácilmente en depresión y orillándolos seguramente al consumo de drogas adictivas, causa ya muy frecuente entre adolescentes, mismos, que ya en edad adulta, se suman  con los adictos al consumo de anorexigènicos (bloqueadores del apetito) con todas las consecuencias que acarrean. no sólo individuales sino familiares y sociales

El organismo humano tiene en promedio de 30 a 40 billones de células de grasa (lipocitos). La mayoría de las calorías adicionales que consumimos y no utilizamos como fuente de energía se almacena como grasa. Si todavía fuéramos cazadores y recolectores, como nuestros antepasados, la grasa serviría de reserva  para épocas de escasez de alimentos, de ahí, que nuestra afición innata por alimentos ricos en  grasas es un vestigio de supervivencia de épocas remotas.

Pero esta predilección,”la grasa es lo mas sabroso”, hace que las calorías que proporcionan se conviertan fácilmente en “carne flácida”. Sin embargo, actualmente la mayoría de los seres humanos ya no necesitan almacenar energía en forma de grasa. La mayor parte no espera a que pasen cuatro o cinco horas entre una comida y otra, y se “avientan” aunque sea un “tentempié”; mientras llega a casa con comida rápida y grasosa , con raciones cada vez mayores para el microondas y así refugiarse en la comida para superar emociones negativas: depresión, tristeza, aburrimiento, etc.,sentado o acostado viendo la TV y moviendo solo un dedo en el control, claro, para ahorrar energía, ya que con mucha razón , el gasto energético para preparar (?) y consumir dicha comida instantánea, imagínese usted es de 30 Kcl.( recientemente murió el inventor del control remoto para la TV, conocido como el creador del sedimentarismo).

Así pues, la capacidad del organismo para almacenar grasa, sin ejercicio, ha dejado de ser un valioso mecanismo de supervivencia y se ha convertido en un grave problema para la salud.

La tendencia para acumular grasa es el resultado de miles de años de evolución en ambientes con periodos de escasez, de manera que los que guardaban mas energía, grasas, sobrevivían en los periodos de hambruna y transmitían esa tendencia a sus descendientes.

No conocemos  ni comprendemos aún completamente los complejos mecanismos  que hacen que cada persona reaccione diferente a la comida y/o al ejercicio. Hasta el momento se han identificado 300 genes relacionados con la obesidad que hacen que cada persona metabolice diferente las proteínas, las grasas  y los carbohidratos y uno de ellos es el causante de su obesidad, y si se conoce debe limitarse  la ingesta de ese nutriente.

Basta un ejemplo, se ha demostrado que los que sufren de mutación del Gen PPAR deben evitar grasas. El papel de los genes es muy importante ya que determinan como almacenar las grasas y así, como estos se transmiten, pasa lo mismo con los hábitos, por eso la obesidad  esta presente en varios miembros de la familia.

Estudios recientes, en ratones, demuestran que la flora intestinal de obesos es distinta de los no obesos, y así, el transplante de flora de “obeso” a “delgado” hace que este aumente rápidamente de peso ya que dicha flora desdobla rápidamente todos lo nutrientes transformándolos en glucosa, que si no se utiliza se acumula en tejido graso.

El ejercicio físico, programado individual y adecuadamente, además de proporcionar múltiples beneficios a todos los órganos, aparatos y sistemas del cuerpo, permite, de acuerdo a su  tipo e intensidad, consumir calorías  proporcionadas por la reserva  grasa y  consecuentemente disminuir el peso corporal.

Las crecientes tasas de obesidad son consecuencia de la vida moderna, vivimos en una sociedad de consumo instantáneo, con acceso a alimentos ricos al paladar, altos en calorías y con una marcada limitación de actividad física.

A través de los años han aparecido infinidad de “remedios” para disminuir la obesidad y lograr un peso corporal adecuado a su estructura física, todos basados, aparentemente, en  proporcionar una alimentación adecuada compatible con la actividad física de cada persona, de tal manera que han surgido infinidad  de las llamada DIETAS DE REDUCCION DE PESO que por falta de espacio es imposible mencionarlas.

Basta decir que en esta revisión bibliografica encontré una buena cantidad, desde las dietas milagrosas descubiertas por expertos millonarios vendedores de libros y productos medicamentosos, las que recomiendan famosas actrices, las de múltiples revistas, algunas tan exóticas como peligrosas con el fin de alcanzar patrones de belleza aun a costa de la salud, hasta las innumerables, pero inefectivas: la del vecino, la comadre, la suegra, del compadre o amigo, los “mil remedios de la herbolaria”, a base de tes o licuados quema grasa carentes de valor alimenticio, hasta las dietas de moda con múltiples promesas, falsas por supuesto, para prolongar la vida y que al cabo de algunos años nadie se acuerda de ellas; y que decir de las que obligan al consumo de complementos maravillosos, vendidos por supuesto, para lograr su fin.

Sin faltar la gran variedad de dietas que prescriben, según su escuela y criterio, las y los “dietistas” Algunas provocan risa como la llamada dieta “YO=YO”, que garantiza que en un mes te baja tres tallas para que puedas lucir el vestido cuando tenias 18 años pero al siguiente mes recuperas lo ganado, es decir sube y baja como el Yo=Yo; y la famosa dieta de la Luna: con o sin eclipse.

No existen los milagros para perder peso, y no es saludable hacerlo rápido ya que significa perder masa muscular y agua y al abandonar esa dieta rápida el peso perdido no se gana en músculo sino en agua y grasa lo que provoca la FLACIDEZ.

Pero en realidad, estimados lectores, ¿qué es una dieta? Palabra de origen griego que significa ESTILO DE VIDA y en cuanto a su interpretación como alimento es aquella que sea completa, suficiente, equilibrada, adecuada, nutritiva, variada y agradable a la vista, al olfato y al gusto.

Y esta claro que ninguna  variedad de alimentos POR SI SOLOS, son responsables de la BUENA o MALA  salud de un pueblo o de un individuo; siempre será un conjunto de factores: raza, dieta, clima, higiene, ejercicio,  hábitos, herencia, etc,etc y etc..

Mi conclusión a esta revisión: no existe ninguna diferencia en cuanto a la salud general entre un dieta a base de frutas, verduras, pescado, vino y aceite de oliva típica de la famosa dieta Mediterránea con la Sudamericana a base de frutas, verduras, carnes rojas, cerveza, ron, agua de coco y aceite de coco, o con la Española: de todo y mucho”puerco”..

Si UD. desea bajar de peso no hay más que de una sola sopa: comer menos en forma progresiva con la dieta a que está acostumbrado y habituado su organismo por herencia ancestral recordando siempre que no solo es cerrar la boca  sino también mover los pies.

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