Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Falacia: Disyuntiva Falsa
Leonardo Girondella Mora
16 marzo 2009
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Una de las partes más conocidas del paisaje político que se acepta sin gran pensar es la que viene del discurso inaugural de J. F. Kennedy (1917-1963), pronunciado el 20 de enero de 1961 —y que ha sido repetido como una maravilla de la retórica gubernamental. En la parte final del discurso, Kennedy dijo:

And so, my fellow Americans, ask not what your country can do for you; ask what you can do for your country.

Lo que puede ser traducido como, “Y por tanto, compatriotas, no pregunten qué es lo que la nación puede hacer por ustedes, sino lo que ustedes pueden hacer por su país”. La retórica es excepcional y se repite una y otra vez como un ejemplo de lo que debe hacer un ciudadano ejemplar. ¿Es verdad? No. Sí, la frase es buena en su forma, su contenido puede ser puesto en tela de juicio.

En una columna, de enero de 2009, Arturo Damm, la examina —y lo hace citando como primer paso a Milton Friedman (1912-2006):

El hombre libre no se pregunta ni qué puede hacer su país por él, ni qué puede hacer él por su país.

Entiendo que la crítica que Damm hace, sustentado en Freidman, comienza con una aseveración devastadora: la frase de Kennedy es irrelevante por dos razones.

Una, la posición del hombre libre y autónomo, que no pide a otros hacer cosas por él y no espera tampoco que se le obligue hacer cosas por otros.

La segunda razón de la irrelevancia es la imposibilidad de personificar a la nación —hacer algo por otros o que otros lo hagan por uno, necesita definir un quién, pero un país es un qué.

Dice Damm,

“la existencia del país depende, sobre todo, de la existencia de las personas que lo integran, de tal manera que hacer algo por el país supondría hacer algo por todos los demás, sin exclusión de ninguno, y que el país haga algo por uno supondría que todos los demás, sin faltar alguno, hicieran algo por uno, siendo que ambos casos resultan imposibles”.

Es un gran punto en los dos sentidos. Kennedy en realidad dijo que la persona no debe pedir al resto que obligadamente hagan algo por ella, que lo que la persona debe hacer por obligación es algo por el resto. Al menos es una afirmación curiosa, confusa, que suena bien y nada más.

Examinar la frase de Kennedy permite mostrarla falacia de la disyuntiva falsa —la que plantea sólo dos opciones entre las que se fuerza a escoger, ignorando que hay otras alternativas.

Pero también deja ver cómo la mentalidad estatista se cuela por todas partes contaminando las mentes de los ciudadanos.

Cuando, como Kennedy, se pregunta qué debe hacer uno y las opciones son (1) pedir que el país haga algo por mí, o (2) que yo haga algo por el país —hay un olvido de las opciones de la libertad y que incluye la alternativa de que yo haga algo por mí o por otros, según mi propio criterio.

Sirva lo anterior como una introducción a la falacia de las opciones únicas —que también puede ser llamada de la bifurcación falsa. Consiste en una argumentación sustentada en alternativas únicas y su error es el ignorar otras opciones.

Suele ser expuesta con la frase muy usada de que sí no se está a favor, se está en contra. Pinta un panorama de blanco absoluto contra negro total, en los casos en los que existen posturas medias o alternativas que deben considerarse antes de llegar a una conclusión o decisión.

En el caso de las elecciones mexicanas de 2006, esta falacia fue muy frecuente —los partidarios de uno de los dos candidatos principales presuponían que sí la persona no estaba a su favor es que estaba a favor del candidato opositor. Ignoraban posiciones como la de estar a favor de otros candidatos, o incluso de ninguno.

Es una de las manifestaciones de posiciones radicales ideológicas, que colocan a las personas en una posición de sí o no.

Madsen Pirie usa un ejemplo interesante: si importamos bienes al país, eso significa que trasladamos nuestros empleos al exterior y si exportamos bienes entonces trasladamos nuestras propiedades al exterior, por tanto no debemos exportar ni importar. El resto de los argumentos son ignorados.

Los gobernantes son los más duchos al presentar esta falacia de manera creíble y aceptable para muchos que no se dan cuenta de la trampa.

Por ejemplo, en el discurso inaugural de Obama, él dijo que la cuestión que nos planteamos hoy, no es si el gobierno es demasiado grande o demasiado pequeño, sino si funciona.

Es una variante de la falacia de la disyuntiva —plantea primero la cuestión del tamaño del gobierno y luego de la la eficiencia de su funcionamiento: a continuación descarta la primera y se queda con la segunda alternativa.

Es un bonito malabar intelectual que hace de lado a la opción que no le conviene, porque en realidad el asunto del tamaño del gobierno es básico, como también la de su eficiencia.

Desde luego, es una posibilidad de que en la realidad efectivamente sólo existan dos opciones posibles —en cuyo caso la falacia no existirá: el reto intelectual radica en encontrar la existencia de opciones no planteadas por la disyuntiva.

Addendum

Un buen ejemplo reciente de la falacia de la disyuntiva falsa es otra posición de Obama, quien señaló que si no se hace lo que él dice, habrá una gran depresión, como la de los años 30. Bradley R. Schiller lo señaló también (Obama’s Rethoric is the Real Catastrophe, WSJ, 14 febrero 2009):

President Barack Obama has turned fearmongering into an art form. He has repeatedly raised the specter of another Great Depression. First, he did so to win votes in the November election… As he tells it, today’s economy is the worst since the Great Depression. Without his Recovery and Reinvestment Act, he says, the economy will fall back into that abyss and may never recover.

La realidad no valida la retórica de Obama, pero no cabe duda de que el empleo de la falacia ha funcionado.

El ejemplo de las exportaciones está en Pirie, Madsen (2006). HOW TO WIN EVERY ARGUMENT : THE USE AND ABUSE OF LOGIC. London ; New York. Continuum.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



4 Comentarios en “Falacia: Disyuntiva Falsa”
  1. celia Dijo:

    ¡Y quien me diga que la lógica no sirve, me doy cuenta de cuán fácil será engañado!

  2. Pepegro Dijo:

    Lo que me gusta de estas explicaciones es que uno aprende a no ser engañado con las cosas que a veces explican otros que escriben en los periódicos.

  3. Ruben Rodriguez Dijo:

    Lo que a mi en verdad me impacta es el hecho de obviar la alternativa de hacer algo por uno mismo. Muchas personas siempre se quejan del gobierno o de su situación, sin hacer algo – cero proactividad! Creo que este artículo debería ser de lectura obligatoria para ese tipo de personas.

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