Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Metamorfosis Gubernamental
Eduardo García Gaspar
8 junio 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Las elecciones próximas en México, como en muchas otras partes del mundo, dan pie a la producción de promesas electorales. Cada candidato promete hacer algo y su lista de ofertas se convierte en su plataforma electoral, es decir, el motivo para tratar lograr más votos que sus contrarios.

Las promesas electorales mexicanas son más o menos estándares. Ellas comprenden compromisos como reducciones del precio de la electricidad, seguros de desempleo, descuentos en impuestos, regalo de artículos escolares, seguro médico universal, subsidios a alimentos básicos, otorgamientos de créditos blandos, pensiones alimenticias a ancianos, guarderías infantiles, espectáculos artísticos y otras muchas cosas similares. Esa lista llama mucho la atención por tres razones.

• Una es que el común denominador de las promesas es dar y otorgar favores que significan gastos de gobierno, son cargos a las finanzas públicas.

• La otra es que no se menciona cómo serán financiadas esas promesas, ni el monto que ellas representan.

• La tercera es que en esa lista ocupan un lugar muy secundario las funciones naturales de un gobierno, es decir, los servicios de policía y justicia, simplificación de burocracia, ahorros gubernamentales, respeto de libertades, construcción de bienes públicos y acciones de este tipo.

En otras palabras, las plataformas electorales son de un tipo muy especial: “yo te doy y tú votas por mí”. Dar en el sentido literal y tangible. Dar dinero, regalos, alimentos, lo que sea. Y poco o nada que ver con lo que uno esperaría de un gobierno en el sentido tradicional. Las promesas electorales, por tanto, han transformado la naturaleza de un gobierno en una institución que olvida para qué fue instituida y se convierte en un otorgador de favores.

El tema bien vale una segunda opinión para apuntar abiertamente la reconversión gubernamental, su metamorfosis. De una institución con una función delegada por los ciudadanos para que represente sus intereses civiles y los defienda ante ataques de terceros (por ejemplo en robos), ha pasado a ser una agencia de donativos a cambio de votos. Un emisor de favores y regalos. Una especie de iglesia a la que se acude para hacer peticiones y pedir milagros.

Esto es al final de cuentas, en su misma esencia, una acción de compra de votos, que está muy bien ilustrada en varias acciones electorales que usan ferias populares gratuitas  para la promoción de candidatos. Pero también en actos de campaña: el candidato que sea va y visita una colonia popular y allí promete que reducirá el precio del gas para ayudarlos, o cualquier otra cosa similar.

Cuando se transforma el gobierno en una agencia de donativos y favores, es lógico que se tengan consecuencias. La más terrible de ellas es el olvido de las funciones naturales de un gobierno, como la seguridad pública (la que ya no recibe fondos ni atención gubernamental: trae más votos el regalar artículos escolares que el entrenar policías).

Es lógico que también se descuiden las finanzas públicas, que el gobernante maneja con un objetivo claro, el de hacer regalos y otorgar favores inmediatos y tangibles, que atraigan votos y lo mantengan en el poder. Ya que el gobernante no tiene responsabilidad sobre el manejo de las finanzas públicas, las usa sin cuidado.

Por su parte, la mente de muchos ciudadanos sufre un cambio importante: el gobierno es ahora una fuente de favores y donaciones inmediatas. El ciudadano, por tanto, se convierte en una especie de niño mimado y caprichoso, que se sienta a esperar que el gobierno haga algo por él a cambio de su voto. “Mi voto a cambio de una feria gratuita, o de una promesa de pensión alimenticia a los abuelos”.

Si alguien piensa en la democracia y cree que ella es el camino al progreso, es que ha olvidado cuestiones como esta metamorfosis gubernamental y ciudadana. Tome usted al gobierno que quiera y verá facetas de esta transformación: el de Obama, el de Zapatero, el de Morales, el de Chávez y muchos otros, igual que en México.

Creo que esta reconversión gubernamental no ha sido tratada tan explícitamente como debiera serlo, lo que no le quita realidad. Quizá sea lo que hace ya tiempo Nock anticipó en 1935: el gobierno convertido en una entidad milagrosa llamada Estado que impone condiciones a sus favores: te daré lo que quieras a cambio de que me des tus libertades.

Post Scriptum

Nock (1870-1945) fue un escritor, periodista, académico y editor estadounidense que defendió a la libertad. En su libro, Our enemy, the State, apunta que el Estado no es una institución social, de hecho es una institución antisocial. El Gobierno mantiene la seguridad de los ciudadanos e imparte justicia de manera expedita y barata. Pero el Estado es en sí mismo injusticia y su función es mantener un régimen injusto. El Gobierno impone justicia y el Estado impone leyes que están hechas para su propio beneficio. Apelar a la justicia del Estado, por tanto, no tiene sentido, pues el Estado ve todo a la luz de sus propios intereses.

Véase Intervencionismo Creciente. Otra idea muy importante también de Nock es la que apunta que una elevación del poder del Estado es por necesidad una disminución del poder del ciudadano. Entiéndase que para poder dar, por ejemplo, una pensión alimenticia, el Estado tiene que retirar ese poder de la sociedad a la que gobierna. Cuanto más dé, más poder tiene el Estado y menos el ciudadano.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras