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Oslo en Llamas
Selección de ContraPeso.info
16 diciembre 2010
Sección: DIPLOMACIA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de la Human Rights Foundation sobre el reciente suceso en la entre del Premio Nobel de la Paz. Su autor es Thor Halvorssen, presidente de la institución. El texto completo está aquí.

Oslo, Noruega, 10 diciembre 2010– Hoy, los peores violadores de derechos humanos en el mundo marcaron claramente su postura al rechazar la invitación para la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz.

Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, China, Cuba, Egipto, Irak, Kazajstán, Marruecos, Pakistán, Rusia, Sri Lanka, Sudán, Túnez, Venezuela y Vietnam han demostrado su rechazo a quien fue galardonado con el Premio Nóbel de la Paz: el heroico defensor de derechos humanos Liu Xiaobo.

Al menos Serbia fue franca y directa al explicar que China es demasiado importante para ellos, y que por esa razón iban a abstenerse de asistir. Es decir, porque la feroz intimidación diplomática china los ha persuadido.

La ceremonia se llevó a cabo en frente de una silla vacía en la Alcaldía de Oslo.

El Secretario del Comité Nobel Noruego, Geir Lundestad, dijo que no recordaba que en el pasado “un país haya presionado tan activa y directamente para que los embajadores de los distintos países no asistieran a una ceremonia del Nobel.”

Después de solicitar (por carta diplomática) que todas las naciones soberanas se abstuvieran de asistir al evento del 10de diciembre, China fue hasta el punto de amenazar que habría “consecuencias” para los gobiernos que, con su asistencia, mostraran apoyo a Liu.

Las advertencias funcionaron: nunca antes en la historia tantos países se abstuvieron de asistir a la entrega del Nobel de la Paz.

La estratagema de Beijing para distraer la atención de la ceremonia de hoy fue la creación del estrafalario “Premio Confucio de la Paz”.

[…]

Algunos países alineados con la dictadura China han expresado sus sentimientos públicamente. La dictadura cubana redujo la decisión del premio Nobel a un “bandazo ideológico”, mientras que la Venezuela de Hugo Chávez calificó a Liu como un “disidente contra-revolucionario”.

Afortunadamente, 44 países, incluyendo sus principales socios comerciales, ignoraron las amenazas de Beijing y enviaron a sus embajadores a la ceremonia en Oslo.

Incluso el presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou, tuvo la valentía de felicitar a Liu, a pesar de la precaria situación de su país frente al poder de chino.

Tristemente, Navanethem Pillay, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU no asistió al evento bajo la excusa de que nunca recibió una invitación. En realidad, Pillay sí fue invitada, según lo confirmé yo con la persona que estuvo en contacto directo con su oficina por correo electrónico.

Pillay fue la anfitriona del Día de los Derechos Humanos que se celebró hoy en la sede de las Naciones Unidas, el mismo día de la ceremonia del Nobel. La respuesta de Pillay, parecida a la de un venado encandilado, fue que ella no podía decepcionar a los defensores de derechos humanos que estuvieron en Ginebra, yéndose a Oslo.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, tampoco pudo asistir ya que fue anfitrión de otro evento conmemorativo en Nueva York.

¿Y de qué habló la ONU en el Día de los Derechos Humanos en Ginebra?

¿De los derechos de las mujeres en Irán? No.

¿De los prisioneros políticos de Birmania? Tampoco.

¿De las dictaduras vigentes en el mundo y cómo ayudar a sus disidentes? Intente una vez más.

¿De la falta de libertad de prensa en Rusia? Difícilmente.

¿Seguramente, entonces, hablaron de las formas modernas de esclavitud en el Medio Oriente y en el África subsahariana? Incorrecto.

Entre los temas estuvieron el síndrome de down, el autismo y la “situación” de las mujeres negras en Europa. Estos temas son todos importantes y merecen ser explorados, pero esquivar el tema de los derechos fundamentales es escandaloso.

¿Por qué enfocarse en la “situación” de las mujeres negras en Europa, y no más bien en su “situación” en África?

¿Por qué no enfocarse en Uganda, por ejemplo, donde las viudas son consideradas sub-humanas?

¿O por qué no Egipto, Somalia o Eritrea, donde las mujeres son sometidas rutinariamente a la mutilación genital?

Es extraño que quienes toman las decisiones en la ONU escojan quitarle atención a la ceremonia de Liu al protagonizar sus propios eventos simultáneos.

¿Por qué no conmemorar el Día de los Derechos Humanos al lado de los defensores de Liu?

¿Por qué no decir una palabra sobre el sufrimiento de más de mil millones de personas que encarna Liu?

Sin importar cuál sea la explicación, es muy decepcionante ver que el liderazgo de la ONU haya dejado que la organización se alinee con la dudosa lista de países que no asistieron a la ceremonia del premio Nobel.

Dada la agresiva campaña en contra de ellos, Liu y todos los prisioneros de conciencia del mundo habrían apreciado mucho el apoyo de la ONU.

[…]

Si tan solo el mundo tuviera más políticos como Jan Tore Sanner y más defensores de derechos humanos como Liu Xiaobo.

Está haciendo muchísimo frío en Oslo, pero la llama de la libertad está ardiendo con tanta fuerza, que el fuego sofoca hasta la China.

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