Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
“Pared” significa “Pavo”
Eduardo García Gaspar
29 junio 2010
Sección: EDUCACION, ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: , ,


“Cuando yo uso una palabra” —dijo Humpty Dumpty— “esa palabra significa lo que yo quiero que signifique, ni más ni menos”. Eso lo escribió Lewis Carroll en los libros de Alicia. Humpty es uno de los personajes de las rimas infantiles inglesas.

Lo representan como un huevo sentado en una barda alta, de la que cae rompiéndose y nadie puede repararlo. Lo narrado por Carroll, cuyo nombre real era Charles Dodgson (1832-1898), es fantástico en los dos sentido: notable y ficticio. Veamos lo notable.

Si usted dice, “Bebí la ventana y después comí la pared” las personas no le entenderán. Pero usted puede aclararlo y decir que cuando ha dicho “bebí” eso significa “abrí” y cuando dijo “comí” eso significa “pinté”.

Pero también puede tener sentido si “ventana” significa “vaso” y “pared” significa “pavo”.

No deja de verse el asunto como algo cómico y pintoresco. Humpty Dumpty puede decir que para él “mentir” significa “estudiar” y que “estudiar” significa “descansar”. Si le digo a usted que eso mismo se hace con enorme frecuencia, quizá me tache de exagerado. No lo estoy siendo.

Hay mucho de Humpty Dumpty en nuestros días. Un ejemplo. Muchos, demasiados, cuando dicen “mi opinión” están queriendo decir “mi verdad”. Es realmente un cambio de significado de palabras. No es diferente a usar el término “pereza” para querer decir “trabajo”. Claro que el problema es que eso produce dificultades en el entendimiento.

Las mismas dificultades que se tendrían cuando se tratan de comunicar dos personas que hablan distintos idiomas. En el caso que digo, las personas hablan el mismo idioma formal, pero a las palabras les han dado un significado distinto. Por ejemplo, cuando la persona A dice “es verdad” la persona B entiende “es tu verdad”.

Y entonces sucede algo extraordinario, las personas comienzan a ser catalogadas de acuerdo con sus opiniones en categorías como izquierda o derecha, conservadores o progresistas, socialistas o liberales, fundamentalistas o avanzados. Grupos opuestos entre sí por causa de sus opiniones y actitudes. Grupos que no tienen posibilidad de arreglar desacuerdos ni siquiera de discutirlos.

¿La causa? Esa modificación que hace que “opinión” sea igual a “verdad”. Una opinión puede discutirse y modificarse, pero la verdad no admite cambio. Cada uno de esos grupos tiene “su verdad” y sin posibilidad de razonar, el único camino que queda es el de imponerse al resto: una de las “verdades” será la impuesta por el único camino que queda, la fuerza.

Cuando dos o más personas tienen opiniones distintas o contrarias, a ellas las puede unir una idea: la búsqueda de la verdad. Esto puede verse con mucha claridad en las novelas e historias de detectives. Dos o más policías pueden tener distintas teorías sobre quién es el culpable del robo o el asesinato y pueden discutir rudamente en defensa de su opinión.

Pero las une ese reconocimiento de buscar al culpable y probarlo con evidencias. Todas las partes se rinden ante la verdad. Pero si cada detective cree que lo que él opina es su verdad, ninguna evidencia le convencerá de lo contrario. Estará dispuesto a arrestar al que considera culpable y forzarlo a confesar. Esto es forzar a la realidad a acomodarse a la opinión propia.

Es decir, la búsqueda de la verdad es un factor común a todas las partes, el elemento que los une porque todos van en su busca reconociéndola como independiente de su voluntad. El problema es que cuando “opinión” se hace igual a “verdad”, desaparece ese lazo de unión y las personas se separan.

Mi punto es ahora claro. Cuando se reconoce la existencia de la verdad como algo que no necesariamente coincide con las opiniones, las personas permanecen unidas en busca de la verdad. Pero si acaso cada quien se cree poseedor de su verdad, las personas se dividen y rivalizan fragmentando a la comunidad.

Y, lo peor, si acaso alguna de las opiniones está más ajustada a la realidad y está más cerca de la verdad, el simple afirmar eso es motivo suficiente como para descartarla por principio. Porque en esa mentalidad la posibilidad de decir algo verdadero es una opinión falsa. La única opinión falsa que existe.

Cuando “opinión” quiere significar “mi verdad”, a la sociedad le sucede lo que a Humpty Dumpty: se cae y rompe, sin posibilidad de repararla.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras